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TRIPLE MUERTE

El drama tras el misterio de la muerte de la familia holandesa en Coín

La mujer de 89 años, que padecía alzhéimer, fue la primera en fallecer, por causas naturales. A su hija, con cáncer terminal, en mayo le habían dado cuatro meses de vida

La Policía Científica revisa la casa de Coín donde aparecieron los cadáveres de una familia holandesa. En vídeo, primeros momentos de la investigación.

Lo que sucedió realmente en la casa rural de Coín (Málaga) en la que el pasado miércoles se hallaron los cadáveres de tres holandeses -el marido, de 62 años, su mujer, de 59 y la madre de esta, de 89- en avanzado estado de descomposición, sigue siendo un misterio, pero los resultados de las autopsias y las pesquisas de la investigación permiten levantar algunos velos que apuntan a un terrible drama familiar y humano.

La madre padecía alzhéimer y a su hija, en mayo, los médicos que la trataban de un cáncer le habían dado solo cuatro meses de vida. La anciana fue la primera en morir y, según los primeros indicios, lo hizo por causas naturales. Su cuerpo se encontró amortajado. Los investigadores juegan con la hipótesis, de acuerdo con fuentes conocedoras del caso, de que el hombre al hallar el cadáver de su suegra, lo cubrió para luego sellar la habitación con silicona. Querría impedir que traspasara el hedor de su muerte y ocultar así la mala noticia a su mujer enferma.

Se ignora todavía si su esposa también falleció de modo natural o si fue su marido quien la ayudó a morir. Su cuerpo tampoco mostraba signos de violencia. Lo único que está claro, es que el hombre decidió terminar con su vida ahorcándose. No se encontró ninguna nota de despedida, pero sí un papel escrito a mano en la que se detallaban todos sus enseres personales, señalan fuentes del caso.

Sea lo que sea lo que sucediese allí, pasó en absoluta soledad. La familia holandesa se mudó a Coín hace seis años y apenas se relacionaba con los vecinos, en parte quizás, porque la urbanización en la que vivían en Partido Moretas estaba a casi ocho kilómetros del pueblo. Son casas dispersas y a la que solo se puede acceder por caminos solitarios. Ellos también eligieron hacer una vida apartada. Solían acudir a una parroquia local, pero allí hacía semanas que nadie los había visto pasar, según fuentes de la investigación.

Fue el hijo del propietario de la casa quien encontró los cadáveres, cuando el miércoles por la mañana decidió acercarse al llevar meses sin saber de ellos. El avanzado estado de descomposición de los cuerpos indica que la muerte se produjo hace 15 o 20 días. 

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