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El parricida de Castellón, a su exmujer: “Me voy a cargar lo que más quieres”

La juez denegó la orden de protección pese a las amenazas de muerte contra las menores

Concentración en la plaza Mayor de Castellón en repulsa por el asesinato de Nerea y Martina a manos de su padre. En vídeo, psicólogos forenses piden asistir a las denunciantes de violencia de género en los juzgados.

"Ya te puedes ir despidiendo de las niñas". "Me voy a cargar lo que más quieres". "Te vas a quedar sola. De aquí yo voy a acabar en la cárcel y todos muertos". Estas son algunas de las amenazas que presuntamente pronunció Ricardo, el padre de Nerea y Martina, las dos niñas de seis y tres años asesinadas por él en Castellón el pasado 25 de septiembre, según consta en la denuncia que presentó la madre de las niñas, Itziar, contra él ante la Policía Nacional el pasado 24 de febrero. A pesar de que se trata de amenazas de muerte directas contra las menores, la juez especializada en violencia de género rechazó la orden de protección que solicitaba la mujer para ella y para sus hijas.

La denuncia, cuyo contenido publica el diario Levante, forma parte del atestado policial incorporado en el procedimiento que la titular del Juzgado de Violencia sobre la Mujer 1 de Castellón abrió el 27 de febrero, tres días después de la denuncia. Según el mismo diario local, la madre, una psicóloga madrileña de 42 años, dijo dos veces a la policía que "temía represalias" del agresor por denunciarle. Estaba segura de que reaccionaría de manera violenta, temía por sus hijas y que "le preocupaba que Ricardo repitiese de manera habitual expresiones como que se despida de las niñas". "Si es eso lo que quieres, terminarás haciendo daño a las niñas. ¿Entiendes lo que te digo?". "Tú sabes lo que haces: ya estás sentenciada", son otras amenazas que constan en la denuncia, en la que la mujer relata episodios de malos tratos a lo largo de buena parte de su matrimonio.

En la denuncia, consta que Nerea, con solo cinco años y medio, le contó "muy angustiada cómo comenzó a ponerse agresivo, fracturando objetos" y cómo ella "cogió a su hermana pequeña, de un año y medio, llevándosela al pasillo de la vivienda para protegerla, mientras su padre seguía golpeando cosas en el salón".

La orden de protección para las tres la pidió la abogada del Centro Mujer 24 Horas que la representó el día del juicio rápido. El fiscal respaldó que el hombre,  de 48 años, no se acercara a menos de 250 metros de ellas. Pero la juez rechazó la petición porque no vio una “situación objetiva de riesgo”. En el mismo juzgado consta un procedimiento previo, también archivado, que se abrió después del aviso de un médico. La pareja se había separado un año atrás y se alternaban en el cuidado de las hijas.

En los razonamientos jurídicos del auto, al que ha tenido acceso EL PAÍS, consta que “no se aprecia” la situación objetiva de riesgo que exige el artículo 544 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, que fija que se necesitan indicios “fundados” de la comisión de un delito para que se dicte una orden de protección. 

La juez añade que ambos ofrecieron “versiones contradictorias” y que la denuncia se enmarcaba en el ámbito del procedimiento civil para revisar las condiciones de custodia de las dos menores. La magistrada consideró además “desproporcionada” la “imposición al investigado de medidas que restrinjan sus derechos”.

Según el auto, Itziar no ofreció “una explicación razonable al miedo que dice sentir”. La titular del juzgado de Violencia añadía además que el miedo no es compatible “con sus propios actos (…) al haber fijado su residencia en la misma calle donde vive el marido”. Tras la decisión judicial, la mujer recurrió, pero mientras se tramitaba el recurso desistió de seguir adelante con la petición de medidas de protección, según indicaron fuentes del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana.

Este tribunal ha informado este martes de los dos procedimientos abiertos —el derivado de un parte médico y el de la denuncia por amenazas— aunque ha señalado que en ambos casos se archivaron a petición del fiscal y de la víctima, obviando que tanto la mujer como la fiscalía habían demandado protección sin éxito.

El hombre apuñaló el pasado martes en su domicilio de Castellón a las dos niñas que tenía en común con su expareja y se arrojó por la ventana de un sexto piso. Lo encontró un vecino a las 5.30. Otro alertó de que las niñas podrían estar en el piso. Los bomberos rompieron la puerta y las encontraron muertas. Desde 2013, cuando se empezó a contabilizar también a los hijos como víctimas de violencia machista, han sido asesinados 27 menores. Este 2018 se ha confirmado un caso en Almería. Otros dos están en investigación.

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