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‘Goiat’, el oso que asola al ganado a ambos lados del Pirineo

El ejemplar protagoniza casi la mitad de los ataques de su especie

El oso Goiat, introducido en el Pirineo catalán en 2016. En vídeo, momento de la liberación de Goiat en 2016.

El rebelde oso Goiat protagonizó 27 ataques a la ganadería en los Pirineos catalanes y franceses hasta el pasado 31 de agosto. Las bajas causadas por el plantígrado (22 ovejas, una cabra, nueve caballos y ocho colmenas de abejas), representan entre el 30 y 40% de los ataques de oso pardo (Ursus arctos) en la zona, según los datos facilitados ayer por el Departamento de Territorio y Sostenibilidad de la Generalitat. La agresividad de este ejemplar, capturado en Eslovenia y liberado en 2016 en el Parque natural del Alt Pirineu en Isil (Lleida) en el marco del programa europeo de reintroducción del oso pardo Pyroslife 2015-2018, ha recrudecido en los últimos meses el conflicto abierto entre ganadores y el Gobierno catalán sobre la reintroducción de la especie.

La Generalitat no quiere que un solo ejemplar ponga en peligro un programa que, después de 25 años, ha salvado al oso de su extinción en los Pirineos. Actualmente, en la zona habitan 43 ejemplares, mientras que en 1996 solo eran tres. La presión de los ganaderos, de hecho, forzó a que el Govern anunciara en julio su intención de “capturar y trasladar” a Goiat, que muestra una voracidad fuera de lo común, según los expertos.

El anuncio de la que sería la primera expulsión de un plantígrado de los Pirineos, sin embargo, no terminó con las quejas. El sindicato mayoritario, Unió de Pagesos, ha convocado durante este verano manifestaciones contra la reintroducción de la especie. La última se produjo el pasado 31 de agosto en Vielha (Lleida).

El responsable de Políticas Ambientales y Medio Natural, Ferran Miralles, alzó ayer el tono en una rueda de prensa convocada precisamente para responder a las críticas: “Alguien debería preguntarse por qué se prefieren bajas”, insinuó visiblemente molesto en referencia a las indemnizaciones que reciben los ganaderos víctimas de ataques.

“Admito que se puedan sentir mal porque la presencia del oso es una molestia más a su actividad. Pero no se puede decir que no se hace nada”, dijo Miralles. En 2017, las indemnizaciones por daños causados por osos fueron de 33.000 euros, el triple que el año anterior, según datos del departamento.

Cuándo y dónde podría ser trasladado Goiat todavía es un misterio. Por lo pronto, Miralles explicó que no se actuará hasta que no se apruebe un protocolo consensuado con otras Administraciones con competencias en el Pirineo para “fijar los criterios” sobre cómo proceder ante comportamientos “anómalos” de animales como Goiat. Miralles anunció que previsiblemente se aprobará este otoño.