Brasil aprueba un plan para invertir el 10% del PIB en educación

La oposición critica que parte del valor total será destinado a universidades privadas

Niños juegan al fútbol en la periferia de Sao Paulo
Niños juegan al fútbol en la periferia de Sao PauloSebastiao Moreira (EFE)

La Cámara de diputados brasileña aprobó este martes la versión definitiva del Plan Nacional de Educación (PNE), que prevé invertir el 10% del Producto Interno Bruto (PIB) en la educación. Con el nuevo plan el presupuesto casi doblará al actual, que destina cerca del 6%. El texto establece metas para la universalización de la educación en varios ciclos y un plan de carrera para los profesores tendrá que contar con el visto bueno de la presidenta Dilma Rousseff. La baja inversión en educación es uno de los principales reproches en las protestas contra el Mundial, que comienza el jueves 12 de junio.

Los diputados ya habían aprobado el texto base del PNE la semana pasada, pero la decisión sobre los puntos más polémicos había sido aplazada hasta el martes. Los movimientos sociales celebraron la aprobación de los puntos principales, excepto uno: el de los programas ProUni y Fies, que financian el estudio de alumnos pobres en universidades privadas. La oposición afirma que ese apartado supondrá una pérdida de cerca de 3% del PIB para la educación pública. “Esto supone quitar dinero del tesoro para transferir a las escuelas privadas. Es un dinero que hará falta e impedirá que se cumpla con todas las metas del plan”, dijo el diputado Ivan Valente (PSOL).

Los diputados aliados del Gobierno, sin embargo, argumentan que el Fies y el Prouni son políticas públicas educacionales importantes para la población pobre. “Esos programas permiten que las instituciones privadas ofrezcan becas para plazas que serían ocupadas por la élite”, afirmó el diputado Angelo Vanhoni, del Partido de los Trabajadores (PT), relator del proyecto en la Cámara. El petista señaló, además, que ambos programas corresponden a menos de 1% del PIB y que será posible cumplir con todas las metas.

Uno de los puntos más celebrados por las entidades de educación fue el Coste Alumno Calidad (CAQ, por sus siglas en portugués), que prevé la creación de patrones mínimos de calidad para la enseñanza pública. Esos parámetros definen un coste por alumno que debe ser complementado por el Gobierno federal en los municipios cuya renta no alcance para cumplirlo.

El diputado Gastão Vieira (PMDB) había solicitado que se excluyera el CAQ del texto, con el respaldo del Gobierno, por miedo a una sobrecarga en el presupuesto general del Estado. Sin embargo, durante la votación, Vieira desistió de apoyar la exclusión del CAQ, y este fue aprobado por unanimidad. Según la oposición, la decisión del diputado fue influida por el Gobierno federal, que temía un desgaste mayor en este año de elecciones.

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