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China acusa al ex director general de Glaxo por los sobornos a médicos

La policía acaba la investigación con otros dos responsables enviados al fiscal

Investigadores de la empresa Glaxo. Ampliar foto
Investigadores de la empresa Glaxo. Imaginechina

Tras diez meses de investigación, la Policía china acusó ayer formalmente al ex director general del gigante farmacéutico GlaxoSmithKline (GSK), el británico Mark Reilly, y a otros dos exdirectivos de nacionalidad china de liderar una red gigantesca de sobornos a funcionarios del Gobierno, médicos y enfermeras para que los hospitales del país utilizaran sus medicamentos. El caso pasará ahora a los fiscales de la provincia de Hunán, donde comenzó a investigarse el posible soborno que, según las autoridades policiales chinas, llegó a movilizar 3.000 millones de yuanes (unos 350 millones de euros) desde 2009 y disparó el precio de los fármacos de GSK en China hasta siete veces más que el disponible en otros países.

Las pesquisas indican que la red habría movido 350 millones de euros

Reilly se convierte así en el primer directivo extranjero de GSK en ser acusado por este asunto, en un país donde aún es raro que se procese a empresarios foráneos. El último caso se produjo en 2009, cuando un ejecutivo australiano de la minera Río Tinto fue juzgado por corrupción junto a otros tres altos cargos de la empresa, el mayor escándalo en el que se ha visto salpicada una firma del exterior en los últimos tiempos y en el que los implicados recibieron penas entre los siete y los 14 años de cárcel.

En una rueda de prensa ayer en Pekín para anunciar los resultados de la investigación iniciada en julio de 2013, el director adjunto de la Unidad de Delitos Económicos del Ministerio de Seguridad Pública, Gao Feng, indicó que Reilly —quien había salido de China al comenzar la investigación pero regresó pocos días después para colaborar con la Policía— se encuentra en el país, aunque no precisó su situación.

De acuerdo con la investigación, Reilly presionó desde 2009 a sus equipos de ventas para que incentivaran, mediante sobornos a médicos, enfermeras y hospitales, la venta de medicamentos fabricados por GSK. Los sobornos, que se escondían como pagos por viajes y para impartir conferencias, se extendieron también a funcionarios en Pekín y Shanghái. GSK, una de las principales empresas farmacéuticas del mundo, cuenta con cinco fábricas, un centro científico y 7.000 empleados en China.

En un comunicado emitido en su sede en Londres, la compañía afirmó que se toman “muy en serio las acusaciones que se han presentado”. “Nos preocupan enormemente y son contrarias a los valores de GSK. Seguiremos cooperando por completo con las autoridades sobre este asunto. Queremos llegar a una solución que permita que la compañía siga haciendo una importante contribución a la salud y bienestar de China y sus ciudadanos”.

El uso privilegiado de estos fármacos en los hospitales elevó su precio

Junto a Reilly están acusados los ejecutivos Zhang Guowei y Zhao Hongyan, que ya se encontraban retenidos en el país. La gran incógnita ahora es hasta qué punto querrán las autoridades chinas hacer de GSK un caso ejemplarizante, un gigante empresarial en la campaña contra la corrupción que el presidente Xi Jinping asegura que se dirige tanto contra “tigres” (los niveles más altos) como contra “moscas”. O si continuará el escrutinio a las empresas extranjeras en el sector.

El año pasado, poco después de que se abriera la investigación contra GSK, otras grandes farmacéuticas extranjeras también recibieron visitas de las autoridades chinas en sus plantas.

La corrupción en el sector sanitario y el alto precio de las medicinas y los tratamientos médicos se encuentran entre las principales quejas de los ciudadanos chinos. El trato deficiente en los hospitales, real o percibido, ha llegado a generar incidentes de violencia. Según ha apuntado la Asociación de Compañías Farmacéuticas de China, los sobornos suponen el 20% de un medicamento típico chino, en un mercado que la firma de inversión Edison Investment Research prevé que sea el mayor del mundo para 2020.