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Alerta en los suburbios más necesitados

Una de cada siete personas vive en áreas urbanas con infraestructuras muy vulnerables

Aumentan las noches de calor extremo en las grandes ciudades

Una favela de Río de Janeiro. Ampliar foto
Una favela de Río de Janeiro. Getty

Los suburbios de las grandes ciudades de países de ingresos bajos y medios son los que más van a sufrir el cambio climático. El informe del IPCC advierte de que alrededor de una de cada siete personas en el mundo viven en hacinamientos urbanos con infraestructuras y servicios básicos deficientes, lo que les hace más vulnerables ante temperaturas extremas, contaminación, inundaciones y otras catástrofes asociadas al calentamiento.

Los expertos urgen a tomar medidas para mejorar las condiciones de vida en estas zonas. Las proyecciones de la ONU indican que casi todo el aumento de la población mundial previsto hasta 2050 se va a registrar en las urbes de lo que son en la actualidad los países de ingresos bajos y medios, en parte porque la reducción de las cosechas provocada por el calentamiento va a forzar nuevos desplazamientos del campo a la ciudad. La población más vulnerable, lejos de disminuir, es la que más va a crecer.

Pero también los habitantes de áreas urbanas de los países ricos van a sentir directamente los efectos del calentamiento, sobre todo por el aumento de días de calor extremo que se avecina. El informe del IPCC advierte de que se va a agravar el fenómeno conocido como “isla de calor urbano”, provocado por la combinación de asfalto, hormigón y gases contaminantes, que impide la bajada de las temperaturas de noche.

El efecto de este fenómeno puede comprobarse fácilmente comparando la temperatura del centro de una ciudad con la de su entorno rural más cercano. Por ejemplo, tomando Londres y sus alrededores, el número de noches con diferencias superiores a cuatro grados centígrados se ha incrementado en cuatro días por década desde mediados del siglo pasado, y las proyecciones sugieren que para 2050 este valor podría aumentar medio grado en el mes de agosto en la capital británica, lo que implica aún más episodios extremos. El informe hace referencia también a la ciudad de Nueva York, donde se prevé que aumenten las olas de calor en verano y, por tanto, el número de noches con temperaturas asfixiantes.