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“En la legalización de la marihuana, el tiempo juega en nuestra contra”

El Congreso mexicano examina una iniciativa del diputado Fernando Belaunzarán (PRD) sobre el consumo del cannabis con fines terapéuticos

El diputado Fernando Belaunzarán el viernes pasado en el Distrito Federal.
El diputado Fernando Belaunzarán el viernes pasado en el Distrito Federal.

El Congreso mexicano podría aprobar la regulación del cannabis con fines científicos y médicos antes de que termine esta legislatura, en 2015. Las comisiones de la Cámara baja discuten una propuesta del izquierdista Partido de la Revolución Democrática sobre la Ley general para el control del cannabis, la atención a las adicciones y la rehabilitación. Aunque la iniciativa incluye regular la marihuana comercial, tal como ya han hecho varios estados del vecino Estados Unidos, su autor, Fernando Belaunzarán, sabe que su aprobación, por el momento, no es viable en México. “El tiempo juega en nuestra contra”, dice el diputado. “En las próximas elecciones presidenciales de Estados Unidos, en 2016, los candidatos no van a poder eludir el tema. Ahora el 90% de su población ya está abierta a la legalización de la marihuana con usos terapéuticos y un 70% la recreativa [aprobada ya en Washington y Colorado]. Arizona y Nuevo México, que hacen frontera con nuestro país ya tienen la marihuana terapéutica. Es muy probable que en 2018 opere en buena parte del territorio estadounidense. Esto podría provocar que los mexicanos salgan a Estados Unidos a comprar. Pasaríamos de la guerra –contra las drogas- fallida a la guerra absurda”, concluye.

La propuesta de Belaunzarán ha sido presentada en equipo con diputados de la Asamblea legislativa del Distrito Federal y con el senador Mario Delgado, también del PRD. “Nos pusimos de acuerdo en una batería de iniciativas en la Ciudad de México con políticas de reducción de riesgo y daño y en el Congreso de la Unión con una revisión del gramaje y el reconocimiento de las propiedades medicinales y terapéuticas de la marihuana”. Para aprobar el uso, sería necesaria una reclasificación del tetrahidrocarbocannabinol, principal componente psicoactivo del cannabis, en la Ley General de Salud, “pasarlo del grupo 1 al 3 para convertirlo en un medicamento regulado”, dice Belaunzarán. En el caso de la capital, como la entidad no tiene facultad para legislar en esta materia, la propuesta pasa por la creación de una serie de espacios de tolerancia, un modelo parecido al de los coffee shops en Holanda.

Para los legisladores a favor de la regulación, es un imperativo cambiar la política de drogas en México. “Nadie ha pagado más costos en la guerra contra las drogas que nosotros por estar en frontera con el principal consumidor, Estados Unidos. Ha habido 70.000 muertos, más de 26.000 desaparecidos, un número de desplazados internos y externos incalculable. A la vez, el daño al tejido social muy elevado. Los cambios recientes en otros países han creado una coyuntura muy propicia para replantear el modelo de política de drogas que ha sido un fracaso rotundo”, afirma el legislador perredista.

Entre los argumentos esgrimidos para su aprobación, Belaunzarán destaca tres. “Es un asunto de salud pública: la marihuana se usa en México por sus propiedades medicinales y terapéuticas desde hace siglos. Es, además, un buen analgésico, se recomienda en el tratamiento del cáncer, del glaucoma o para las convulsiones, entre otras; en segundo lugar, por seguridad: el mercado negro es la razón del poder inmenso de los criminales. Los cárteles son los grandes beneficiarios de la prohibición. Han corrompido al Estado por el peso económico que tienen y han hecho posible armar a gran cantidad de población; y por último: libertades y derechos, si uno es mayor de edad y puede decidir sobre el futuro del país y se tiene que hacer responsable de sus actos, ¿por qué no va a poder responsabilizarse de su cuerpo y de su sistema nervioso? Mientras no afectes a un tercero, puedes hacer lo que quieras de tu vida y nosotros debemos proporcionarte información para que ejerzas tu libertad con responsabilidad”.

Esta corriente considera que la regulación de una sustancia no promueve su consumo, así como la prohibición, no la impide. “En el caso del tabaco, con la regulación hemos disminuido el consumo: impuestos altos, leyenda en la cajetilla, fotos desagradables, espacios libres de humo, y lo hemos sacado de la televisión. Nosotros no queremos que la marihuana sea un producto más en el mercado, no se trata de una liberalización”.

Hace poco más de una semana, el senador del Partido de Acción Nacional Roberto Gil presentó otra iniciativa en la Cámara alta para excarcelar a personas que se encuentren en prisión por delitos de narcomenudeo de marihuana. La propuesta se restringe a los casos en que no haya habido violencia y que el detenido estuviera en posesión de unos de 50 gramos. “Conozco la propuesta, está muy bien y hay que retomarla”, dice Belaunzarán.

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