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Los anglicanos acarician un acuerdo para que las mujeres accedan al obispado

Los tradicionalistas han aceptado después de que se admitiera la figura de un defensor que dirimirá caso a caso en cada parroquia

La Iglesia de Inglaterra está cada vez más cerca de alcanzar un acuerdo para desbloquear el espinoso asunto del acceso de las mujeres al obispado. El Sínodo General anglicano, reunido en Londres, ha aprobado una propuesta de compromiso que la semana pasada recibió el apoyo clave del grupo anglo-católico Forward in Faith. Ahora, el proceso continuará en los próximos meses y debería llegar a una votación definitiva a lo largo del año que viene o principios de 2015.

La ordenación de las mujeres como obispas estuvo ya a punto de ser aprobada hace ahora un año. La propuesta recibió entonces los exigidos dos tercios de apoyo del colegio de obispos y del colegio de clérigos del sínodo, pero se quedó al borde de esos dos tercios en el colegio de laicos, en el que el 64% de los votos fueron a favor de aceptar obispas pero se quedó a un puñado de votos de los dos tercios requeridos.

Ahora, lo crucial no es que el sínodo apoyara este nuevo compromiso, porque la aprobación estaba garantizada de antemano ya que en la fase actual basta con tener el apoyo de la mitad más uno de los votantes. De hecho, la votación fue arrolladora: 378 votos a favor, 8 en contra y 25 abstenciones. Lo importante, sin embargo, es que el compromiso tiene el apoyo de los tradicionalistas de Forward in Faith, lo que prácticamente asegura que más de dos tercios de cada uno de los tres colegios que componen el sínodo anglicano aprueben el cambio cuando dentro de unos meses llegue la votación definitiva.

El compromiso ha sido negociado por un comité específicamente creado por el arzobispo de Canterbury, Justin Welby, que incluía a partidarios y oponentes de la ordenación de mujeres obispos y también a mediadores profesionales como el canon David Porter, nombrado por Welby en febrero pasado Director de Reconciliación.

Ese grupo dio con una fórmula de compromiso que consiste en crear la figura de un ombudsman para intervenir en los casos en que una parroquia conservadora considere que no se encuentra lo bastante protegida de la autoridad de una mujer obispa. Ese compromiso va más allá del que se había alcanzado el año pasado y que ya contemplaba la posibilidad de que las parroquias más tradicionalistas pudieran eludir la autoridad de una obispa.

La semana pasada, ese nuevo compromiso recibió un espaldarazo clave cuando el líder de Forward in Faith, el obispo de Fulham, Jonathan Baker, le dio su apoyo. “Aunque estas propuestas están aún muy lejos de lo que siempre hemos dicho que sería ideal, creemos que pueden tener el potencial de proporcionar acuerdos factibles para el futuro que asegurarán que nuestra gente, clérigos y parroquias, seguirán teniendo acceso a un ministerio que nos permitirá prosperar dentro de las estructuras de la Iglesia de Inglaterra y ofrecer nuestra plena contribución para su vida y misión”, declaró el obispo anglo-católico.

Los anglo-católicos de Forward in Faith se han declarado dispuestos a abstenerse a la hora de las votaciones sobre las obispas, lo que garantizaría las mayorías exigidas por el arcaico y ultra-conservador sistema de votación de los anglicanos. Sin embargo, el obispo Barker advirtió que cualquier cambio en la propuesta de compromiso que signifique ir más allá provocaría un voto en contra de su grupo.

El acceso de las mujeres al obispado sería la culminación de un proceso que empezó en 1975, cuando el sínodo aceptó el principio de que “no hay objeciones fundamentales” para la ordenación de mujeres. En 1985 se aprobó la legislación que permitió que las mujeres fueran diáconos como primer paso para la llegada de las mujeres al sacerdocio, que se aprobó en 1992 y cristalizó el 12 de marzo de 1994 cuando la primera mujer sacerdote fue ordenada en la catedral de Bristol.

La Iglesia de Gales va por delante de la Iglesia de Inglaterra en esta cuestión. El viernes pasado, los obispos galeses lanzaron un proceso de consulta sobre un código de conducta que puede abrir las puertas a la ordenación de mujeres obispo en la Iglesia de Gales desde el 12 de septiembre de 2014.