La joven asesinada en Tàrrega rompió con su novio hace 15 días

Los padres de la chica, que tenía 14 años, se oponían a la relación Es la primera menor de las 37 muertas por violencia machista en 2013

Compañeros y amigos de A. M. lloran la muerte de la menor durante la concentración celebrada ayer en Tàrrega (Lleida).
Compañeros y amigos de A. M. lloran la muerte de la menor durante la concentración celebrada ayer en Tàrrega (Lleida).massimiliano minocri

A. M. y Michel H. salían de manera intermitente desde principios de año. Ella tenía 14 años. Él 18. Casi desde el principio, el joven prácticamente se instaló en la casa donde la menor vivía con su madre y su hermano pequeño en Tàrrega (Lleida). Hace dos semanas, la chica decidió poner fin a la relación, a la que se oponía su padre y muchos de sus amigos. El lunes por la tarde, Michel se presentó en el domicilio de la adolescente, que estaba sola en casa, y presuntamente le asestó varias puñaladas que terminaron con su vida. Después, volvió a casa de su familia y contó el crimen. Su padre le acompañó a la comisaría donde confesó el crimen y fue detenido.

Con el asesinato de la adolescente catalana, son ya 37 las mujeres víctimas mortales de los asesinos machistas. A. M., que cursaba tercero de Secundaria en un instituto de su localidad, es la más joven de ellas. Como en la mayoría de los casos —solo seis de las 37 víctimas acudieron a la policía—, ni ella ni su familia habían denunciado al supuesto agresor por malos tratos, según fuentes de la investigación.

María C., de 16 años y amiga de la chica, relató ayer conmocionada que su grupo de amigos, sus profesores y varios familiares de A. se habían mostrado muy preocupados desde el principio por la relación de la adolescente con un chico casi cinco años mayor que ella y que ni estudiaba ni trabajaba. También inquietaba que el hermanastro de Michel formara parte de la banda latina Trinitarios y que hubiera sido condenado a 11 años de prisión por tentativa de homicidio. Esta joven y otras personas del entorno de la menor definen la relación de la pareja como “muy conflictiva”, cuentan que él era muy posesivo y que discutían con frecuencia. “Nosotras le decíamos que la relación no tenía futuro y que lo dejara. Él era muy celoso, no la dejaba ir con los amigos y siempre se enfadaba cuando ella no hacía lo que él quería”, asegura la amiga.

A. M. acababa de empezar este curso en la Unidad de Escolarización Compartida (UEC), un programa educativo diseñado para escolares con problemas de aprendizaje y riesgo de exclusión social en el instituto Alfons Costafreda. El mismo centro donde había estudiado el presunto agresor, de nacionalidad dominicana. Ayer, sus compañeros de clase y sus amigos no encontraban consuelo. “No hay derecho. Tenía toda la vida por delante. No nos hacemos a la idea de que ya no la volveremos a ver”, afirmaron entre lágrimas Aida, Claudia, Carla y Sonia, amigas de A. M.

A mediodía, unas 2.500 personas se congregaron en la plaza Mayor de Tàrrega en repulsa por lo ocurrido. Algunos llevaban pancartas con lemas como No confundamos amor con posesión y Justicia sí, dictadura no. El Ayuntamiento de la ciudad, de 16.700 habitantes, estudia personarse en la causa como acusación particular. El juez ha decretado secreto de sumario.

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