Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Bauzá anuncia mano dura ante el boicoteo docente

Los profesores vuelven a las aulas, pero rechazan aplicar el trilingüismo por falta de recursos y de aval del Consejo Escolar

Vuelta a las aulas después de tres semanas de huelga. Ampliar foto
Vuelta a las aulas después de tres semanas de huelga.

La huelga “indefinida” de docentes de Baleares quedó en suspenso el pasado lunes y las clases se iniciaron, tras 15 jornadas de bloqueo de los centros. Pero el conflicto educativo y la tensión política siguen latentes. Anoche fracasó la octava reunión negociadora del Gobierno del PP y los sindicatos, que reclamaron propuestas nuevas para regresar a la mesa de diálogo. El Ejecutivo no cambia de postura de antes de la “congelación” de la protesta. La huelga sigue convocada. Y el poder anuncia mano dura (abriendo expedientes) si los profesores ejecutan el boicoteo a la aplicación del trilingüismo, previsto para tres cursos de primaria, un curso de secundaria y en segundo ciclo de infantil. En los medios, el PP y el Ejecutivo, resaltaron su advertencia: “Las normas son para cumplirlas y respetarlas”, dijeron. Pero en la mesa de la huelga se esquivó la amenaza cara a cara.

Las aulas se llenaron el pasado lunes después de tres semanas perdidas en la mayoría de los 415 centros insulares, a consecuencia de la complicidad entre los profesores en huelga con una parte los padres de alumnos. Pero la marea verde entró en los colegios, donde las camisetas de protesta decoraban el torso de niños, padres, profesores y abuelos.

Tras el inédito conflicto por la movilización de protesta y la solidaridad social desencadenada, ahora late la incertidumbre sobre el estreno de la enseñanza en inglés, que merma el peso tradicional del bilingüismo catalán-castellano. El nuevo decreto de trilingüismo TIL (Tratamiento Integrado de Lenguas, enseñanza a tercios de inglés, catalán, castellano) nació por urgencia política, la primera semana de setiembre; días antes de la apertura oficial del curso el 13 del mes pasado.

El Gobierno gestó el ‘nuevo TIL’ y lo llevó al Boletín Oficial balear, dos horas después de que el Tribunal Superior de Justicia de Baleares tumbara el calendario de aplicación del anterior decreto, a petición de los sindicatos. [Los jueces no pueden anular leyes]. El PP burló así el veto del tribunal y para ello implantó otro decreto ley, inapelable. Esta decisión fue una de las mechas en las que prendió la marea que movió a 100.000 personas el 29 de setiembre en las cuatro islas de Baleares.

Los huelguistas se sienten respaldados. Pero no han logrado ningún fruto concreto. Piden que los 2,4 millones de ahorro en las arcas del Gobierno, fruto de sus sueldos recortados por la huelga, se destinen a Educación, a becas y ayudas. Los docentes aducen que ningún centro tiene un proyecto lingüístico ajustado al nuevo esquema de materias de clases en inglés. Los directores, por su parte, reclaman ordenes por escrito de Educación sobre qué proyecto se aplica. El TIL es la palanca del Gobierno del PP para dar un vuelco al modelo educativo balear. Los docentes huelguistas anticiparon que lo objetarán si, en cada centro, no se tiene la conformidad de los consejos escolares a los proyectos y programas pedagógicos. Los sindicatos se amparan en que, según la LOE (Ley Orgánica de la Educación), los consejos deben avalar el modelo lingüístico.

El Gobierno balear, del PP, anunció públicamente que no aceptará boicoteos o insumisión. “La inspección educativa se encargará del cumplimiento de la normativa”, advirtió el secretario autonómico de Educación, Guillermo Estarellas. “No imponemos nada, implantamos un proyecto TIL. Ellos [los profesores] harán lo que marca el proyecto que mandará la inspección. No me cabe ninguna duda que lo harán. No dudo de la profesionalidad y responsabilidad de los docentes”, recalcó Estarellas. El Gobierno de José Ramón Bauzá expulsó a tres directores de institutos de Mahón por objetar el proyecto lingüístico de la consejería que no aprobó el consejo escolar. Pero los docentes se muestran fortalecidos. “En esta huelga se ha perdido el miedo totalmente, el miedo que se intentó inocular durante los dos años de recortes”, replicó a Estarellas el portavoz de la Asamblea de Docentes, Guillem Barceló.

Muchos padres y madres llegaron ayer, entre las ocho y las nueve de la mañana, al primer día de colegio con sus hijos menores con el uniforme alternativo: la camiseta pro escuela pública y contra la imposición sin acuerdo del trilingüismo. Las asociaciones de padres respaldan la postura crítica de los docentes y la mayoría está dispuesta a objetar la política gubernamental si no hay consenso.

En los colegios públicos se observan notables deficiencias para aplicar el TIL, según fuentes sindicales: faltan profesores de ayuda, se han de sustituir tutores; con mil interinos menos que al comienzo de la crisis, las ratios de alumnos por aula han crecido y las plantillas se resienten. Educación niega que haya problemas de calado y asegura que existen 3.800 docentes, de los 14.500 de Baleares, preparados para dar clases en inglés, aunque solo se necesitan para este curso más de 400. La implantación del TIL será progresiva en cinco años, según el plan previsto.

En determinados colegios iniciaron ayer sus clases elementales en infantil en inglés, con la ayuda de un auxiliar para conversación. El PP afirma que el inglés ayudará a romper con la inercia del fracaso escolar y que los padres podrán educar en la lengua extranjera, sin distinción de clase social y colegio, en un intento de arrebatar el discurso a la izquierda.

“Esto es una vuelta a clase un poco rara, liosa. No hemos podido comprar los libros porque no sabemos qué asignaturas serán en inglés”, denunció una madre en la entrada de un colegio de primaria de Mallorca. Iba con la camisa verde. Al lado otra mujer, discrepó: “Estoy molesta, en contra de la huelga. Mis dos hijos de cuatro y cinco años están despistados”. Un abuelo mostró un cartelón de agradecimiento a los docentes.

Un funcionario y sus dos hijos de primaria —de verde— desplegaron su pancarta doméstica en la puerta de su centro: “Gracias maestros”. En otros colegios los profesores huelguistas se situaron en fila verde en la puerta para recibir a las familias y alumnos y agradecer la solidaridad. No hubo episodios de crispación.