‘IN MEMORIAM’Opinión
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Ferran Ferrer, promotor del debate sobre la educación

El catedrático de Educación Comparada de la UAB creía en la evaluación como una herramienta de cambio, transformación e igualdad

A Ferran Ferrer, catedrático de Educación Comparada de la UAB, le debemos una parte importante de la intensidad y del nivel en el debate social y político sobre la educación en nuestro país. En la última década Ferrer se había convertido en uno de los imprescindibles a la hora de conocer e interpretar cualquier dato evaluativo de nuestro sistema educativo. Su conocimiento sobre las realidades de la educación en otros países le permitía aportar una visión comparada de gran utilidad para enriquecer la reflexión y el debate. Su capacidad comunicativa y su disposición a atender siempre las peticiones que recibía, ya fuera de un medio de comunicación o de una asociación que quería fomentar el análisis y discusión públicos sobre educación, hacían el resto. El pasado 28 de julio fallecía a los 56 años, tras convivir y luchar durante un año con la enfermedad.

Ferrer fue un renovador en nuestro país en la evaluación de nuestro sistema educativo. Su vinculación con las organizaciones internacionales dedicadas a la investigación educativa le permitió labrar un terreno que con el paso de los años dio grandes frutos también en Cataluña y en España. Sin duda su colaboración con la Oficina Internacional de Educación de la Unesco fue una de las más relevantes. Pero tampoco hay que olvidar su colaboración con la Oficina de Estados Iberoamericanos, con el Consejo de Europa, con el Centro Europeo para el desarrollo de la formación profesional y continua (Cedefop), la OCDE y el Consejo de Europa, o su relación permanente con la Universidad de Friburgo, entre muchos otros.

Su colaboración con la Fundació Jaume Bofill permitió a esta institución consolidarse como uno de los referentes en los informes sobre la educación en Catalunya y particularmente con las evaluaciones de los datos PISA, que él tan bien dominaba. Ferrer estaba convencido que el objetivo último de sus informes era lograr una mejora de nuestro sistema educativo, es decir, la investigación y el uso de las evidencias comparadas como instrumento de cambio y transformación, para disminuir el impacto de las desigualdades sociales e incrementar la excelencia educativa. Quizá por eso nunca tuvo temor a que sus investigaciones fueran también leídas en clave de denuncia social.

Jordi Sánchez fue director de la Fundació Jaume Bofill (2001-2010).

 

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