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El laberinto de las convalidaciones

Si el título cursado es oficial, se reconoce directamente para acceder a los posgrados

Estudiantes en la biblioteca de la Universidad Carlos III de Madrid.
Estudiantes en la biblioteca de la Universidad Carlos III de Madrid.

Pongámonos en la piel (o en los zapatos) de una chica o chico extranjero que comenzó sus estudios en la universidad de su ciudad y ahora quiere proseguirlos en una española. ¿Qué ha de hacer? Ningún problema cuando ya tiene su título (oficial, de un país reconocido por la ONU) debajo del brazo y llega a España a hacer un posgrado: se matricula directamente y sin necesidad de examen, según la normativa vigente, siempre que reúna los requisitos exigidos por la universidad de destino y consiga su plaza, claro. Exactamente lo mismo ocurre cuando su aspiración es entrar en una escuela de negocios.

Si nuestro alumno empezó su carrera en su tierra y lo que quiere es proseguirla mediante un grado español, las cosas se complican algo más. "Hay varias vías", explica Elena López Díaz-Delgado, vicerrectora de relaciones internacionales de la Universidad de Alcalá (UAH), con 5.500 extranjeros de más de 100 nacionalidades. La primera suena a borrón y cuenta nueva: presentarse a Selectividad, obviamente aprobarla, pedir plaza de nuevo ingreso (como cualquier aspirante español) y, ya admitido, solicitar la validación de los créditos que traiga consigo de origen. La mayoría de extranjeros que llegan, por ejemplo, a la Universidad de Salamanca para cursar un grado lo hacen por la vía de la Selectividad, señala su vicerrectora de docencia, María Luisa Martín Calvo.

Los únicos exentos de hacer Selectividad son los estudiantes procedentes de la Unión Europea más Noruega, Suiza, Andorra, Lichtenstein, Islandia y China; de un bachillerato internacional (en cualquier país) o de la exclusiva Liga Ivy. Si no es el caso, existe otra opción para saltarse esta prueba, y es cursar al menos 30 créditos en una universidad del país de origen y pedir a la de destino la convalidación de las materias ya superadas, o, dicho según nomenclatura más actual, el reconocimiento de esos créditos en España. Como explica Félix García Morá, vicedecano de ordenación académica de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada, en general, si un estudiante trae un mínimo de 30 créditos de casa, puede solicitar la convalidación, que será valorada por la facultad o centro donde quiera matricularse. Si la comisión correspondiente se la reconoce, "no tiene que realizar pruebas de acceso, se matricula como cualquier alumno y paga el 30% del valor de esos créditos según los precios públicos", añade. Si no alcanza ese mínimo de créditos, habrá de volver a la casilla de la Selectividad.

Reconocimiento

Esta fórmula es la que eligen mayoritariamente los internacionales de la UAH, incluidos los europeos. El Espacio Europeo de Educación Superior, o Bolonia, para simplificar, garantiza a cualquier universitario de la UE con una estancia de movilidad (tipo Erasmus) el reconocimiento de los créditos cursados fuera de casa, que contarán, por supuesto, para su expediente. Pero si lo que pretende es terminar su formación en España, el procedimiento será el mismo que para cualquier otro: convalidación. "Cuando la asignatura tiene un contenido similar a otra de nuestra Universidad, se reconoce con el título de esa materia en Alcalá; cuando no, como optativa, con el título y la calificación obtenidos en su país", acota López Díaz-Delgado. La vicerrectora recomienda mandar las solicitudes antes de abril para empezar en septiembre y antes del 30 de octubre para el segundo semestre.

Buena parte de los alumnos extranjeros que saltan a IE University prefieren también utilizar la fórmula de los 30 créditos, según expone Miguel Costa, director de admisiones: cursan un cuatrimestre o un semestre en su universidad de origen y hacen lo que aquí se denomina un transfer . Aunque "es difícil que les demos el reconocimiento total", advierte, así que lo normal es que repitan un año. Tampoco suelen admitir alumnos que ya vayan por el segundo curso en la universidad de su país. Ni aceptan transfer para másteres.

IE University presenta uno de los porcentajes de estudiantes internacionales más altos que hay. En torno al 70%. Con esta perspectiva, Miguel Costa critica que, por un lado, el discurso vaya por la necesaria internacionalización y competitividad de la Universidad española y, por el otro, se pongan trabas a la entrada de talento del exterior. Se refiere, de nuevo, a la Selectividad, que además ha de hacerse en español, a pesar de que, según argumenta, cada vez hay más grados y titulaciones bilingües. "El mejor estudiante de Estados Unidos, si ha cursado su bachillerato en el sistema estadounidense, no podría entrar directamente a ninguna universidad de nuestro país", lamenta. Viene a cuento aquí el caso de un alumno asiático admitido por una prestigiosa institución privada a quien el consulado denegó el visado de estudiante por no hablar español. Cuando la formación que el joven iba a recibir en España era en inglés.

Margarita de Lezcano-Mújica Núñez, subdirectora general de títulos y reconocimiento de cualificaciones del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, admite la necesidad de una mayor globalización y captación de alumnado internacional. No obstante, ve lógico que haya que realizar una prueba de acceso para empezar un grado y no para cursar un máster. "En un título universitario no es tanto lo que se aprende sino cómo se aprende, cómo te enseñan a aprender; esa formación genérica, global, da igual de una universidad japonesa, canadiense o colombiana, es la que permite acceder a un posgrado. Sin embargo, la Educación Secundaria es mucho más variada de un país a otro, y hay que garantizar unos mínimos", opina.

Luis Enrique Caraballo, venezolano de 22 años, es uno de los alumnos internacionales del Grado en Administración y Dirección de Empresas de IE University, en inglés. Estudió 60 créditos (primer curso) en la Universidad Metropolitana de Caracas con la intención de incorporarse al negocio familiar. Pero "las cosas se fueron complicando en mi país", y como tenía familia en España, decidió probar. El IE le reconoció prácticamente sus 60 créditos, pero él prefirió reservárselos para más adelante y "empezar todo por el principio", así que se matriculó en primero. Eso sí, se libró de pasar por la Selectividad. Aquello fue en 2009. Este curso se gradúa, y se ve con fuerzas y una visión global como para trabajar "en cualquier parte del mundo".