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Identificados ocho posibles marcadores del síndrome de fatiga crónica

Las proteínas pueden ayudar a definir el estado de salud de los afectados

La definición, control y valoración de los afectados por el síndrome de fatiga crónica cuenta, por fin, con una herramienta fiable. El Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa ha identificado ocho proteínas cuya presencia en la sangre de los afectados puede interpretarse como un biomarcador de que tienen la enfermedad. El trabajo se ha publicado en Journal of Translational Medicine.

El síndrome de fatiga crónica (SFC) es una enfermedad complicada. Hasta ahora, no había una técnica o prueba que permita identificarla. Todo se basa en las apreciaciones de los afectados. La web Medline, de los Institutos de Salud de EE UU, la define como “un cansancio intenso y continuo que no se alivia con el descanso y no es causado directamente por otras enfermedades”.

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Esta falta de manifestaciones biológicas y medibles hace que sea un problema para los afectados a la hora de pedir bajas o discapacidades, por ejemplo. “Actualmente, se desconoce el origen de esta enfermedad, que ocasiona una pérdida sustancial de concentración, intolerancia a la luz, al estrés emocional y a la actividad física. También puede comportar dolor muscular y en las articulaciones, sensibilidades químicas múltiples y una sensación de estado gripal permanente”, indica el IrsiCaixa (organismo financiado por la Fundación La Caixa, la Generalitat catalana y el hospital Germans Trias i Pujol) en una nota.

Las ocho proteínas, cuya relación con la enfermedad habrá que verificar y aquilatar, según explican los propios autores del trabajo, marcan otra pista: se trata de moléculas relacionadas con procesos inmunológicos. Esta relación ya se conocía, e incluso llevó a atribuir la enfermedad erróneamente al virus de Epstein Barr, pero esta relación se descartó.

“Las alteraciones de estas moléculas en las personas con el SFC podría contribuir a mejorar la fiabilidad y la rapidez del diagnóstico de una enfermedad compleja y, hasta la fecha, mal definida a nivel molecular”, señala Julià Blanco, investigador sénior Miguel Servet del Institut d’Investigació en Ciències de la Salut Germans Trias i Pujol en IrsiCaixa, coordinador del estudio y responsable del Grupo de Virología e Inmunología Celular.

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