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Garoña comunica al CSN que parará el domingo

La nuclear detiene su actividad para evitar el pago de un impuesto

La dirección insiste en que su decisión aún es reversible

Interior de la central nuclear de Garoña.
Interior de la central nuclear de Garoña.

La central nuclear de Garoña (propiedad al 50% de Endesa a Iberdrola) ha comunicado hoy al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) su intención de realizar una parada programa el domingo, según fuentes del consejo y de la planta. El único objetivo de la parada es trasladar el combustible nuclear del reactor a la piscina para evitar el impuesto al combustible nuclear que previsiblemente aprobará el Senado esta tarde y que entrará en vigor el 1 de enero. La central insiste en que la decisión aún no es definitiva.

La central nuclear de Garoña ya ha comunicado al CSN su intención de desconectarse de la red el domingo debido a la reforma energética que impulsa el ministerio de Industria. Da así otro paso del órdago de las eléctricas al Gobierno, aunque un portavoz de la compañía asegura que la decisión de parar aún no está tomada y que aún se puede revertir. La central calcula que el nuevo impuesto le supondría un coste de 150 millones al año, lo que la haría inviable, según sus dueños. En el sector hay quien cree que la central podría volver a arrancar en enero si hay acuerdo con Industria.

La reforma también ha llevado a la central de Almaraz (Cáceres) a retrasar la carga del combustible nuclear en el reactor. Lo ha podido hacer porque se encontraba en una parada de recarga cuando el PP introdujo en el Senado el cambio del impuesto.

Garoña tiene fijada la fecha de cierre en julio de 2013 y, para seguir funcionando, no solo debería pagar los nuevos impuestos sino que debería invertir unos 120 millones en mejoras derivadas de Fukushima. En septiembre, las eléctricas dejaron pasar el plazo para pedir la prórroga hasta 2019 que les había servido en bandeja el Ejecutivo y luego entregaron el plan de desmantelamiento. Garoña es la central más antigua de España (se conectó a la red en 1971) y es la más pequeña.

En 2009, el Gobierno de Zapatero concedió a Garoña cuatro años más de vida pese a que el CSN no había visto problema en que funcionase hasta 2019. El PP hizo entonces de la prórroga una bandera electoral. Ahora son las eléctricas las que dicen que cerrarán por su reforma.

Un eventual pacto entre Industria y Endesa e Ibedrola tendría su principal escollo en el CSN, que ha dicho que no puede acelerar los plazos para evaluar la prórroga porque eso comprometería el rigor y la seguridad del estudio. El plazo normal para estudia runa prórroga es de un año, pero con Garoña ya lo rebajó a nueve meses al considerar que en 2009 ya estudió buena parte de la documentación. El CSN está compuesto por cinco consejeros (dos a propuesta del PSOE, dos del PP y uno de CiU).