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Seis modelos para tres lenguas

El peso de los idiomas cooficiales en la escuela varía en cada comunidad

Cataluña es la única que no ofrece la escolarización en castellano

José Ignacio Wert durante la reunión sobre universidades.
José Ignacio Wert durante la reunión sobre universidades. EFE

La reforma educativa que planea el Gobierno incorpora unos capítulos polémicos dedicados a las lenguas cooficiales que ha soliviantado a las comunidades no gobernadas por el PP, especialmente Cataluña. El borrador de la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (Lomce) deja a las autonomías el poder de dar un trato especial al idioma propio de la comunidad “sin que en ningún caso pueda suponer de hecho la exclusión del castellano”. Pero, ¿realmente está marginado el castellano en las comunidades con lengua propia? Este es el panorama.

Cataluña. Recibir clases mayoritariamente en castellano en una escuela pública catalana es inviable. Pero pocos se plantean este extremo. El modelo de inmersión lingüística y de escuela catalana ha sido defendido a ultranza por sus resultados por casi toda la comunidad educativa. Solo ha sido cuestionado por un grupo de familias, que reclamaban un aumento de las horas de clases impartidas en castellano, algunas de las cuales querían un modelo inverso: con el castellano de lengua vehicular.

Cataluña saca pecho de su modelo de escuela tejido durante más de tres décadas. Aunque la ley de normalización lingüística data de 1983, ya en los sesenta algunos colegios privados daban clases en catalán. Después de la muerte del dictador Franco en 1975 se abrió una etapa más bien caótica. “Eran los profesores mismos los que decidían si se pasaban al catalán”, recuerda Joaquim Arenes, pedagogo e impulsor de la inmersión lingüística. “Pero no todos estábamos capacitados para enseñar en catalán, sobre todo los que éramos castellanohablantes, que nos tuvimos que reciclar”, añade Josep Miquel Lacasta, profesor desde 1976. El modelo de escuela catalana entonces estaba en pañales y se daba la curiosidad que la mayoría de profesores que enseñaban en catalán escribían en la pizarra en castellano porque a menudo no sabían hacerlo en el hoy idioma cooficial.

Después de años con planes de formación del profesorado y los esfuerzos invertidos en recuperar una lengua y cultura perseguida durante 40 años, se consiguió dar forma al modelo actual de escuela. “La complicidad de las familias castellanohablantes fue clave para el éxito de la inmersión. Estas familias entendieron que era una riqueza para sus hijos el hecho de que pudieran aprender una segunda lengua”, tercia Lacasta.

La apuesta política y el consenso social permitieron llegar al actual modelo, en que las clases se imparten en catalán, salvo las asignaturas de inglés y castellano. El esquema es válido para los colegios públicos, los concertados (privados subvencionados por la Generalitat) y los privados. En estos últimos pueden encontrarse escuelas donde la proporción de clases en castellano es más elevada, pero muchos son centros de élite donde se enseña en inglés u otros idiomas.

Los expertos apuntan que, a pesar del predominio del catalán en la enseñanza, el aprendizaje del castellano, con una fuerte presencia en la sociedad, está garantizado. “Si alguna cosa no saben los niños al salir de la escuela es el catalán y no el castellano”, zanja el pedagogo.

Comunidad Valenciana. Hasta este curso, el sistema educativo valenciano se articulaba en tres programas: dos con el valenciano como lengua base y uno con el castellano. Pero el nuevo decreto de plurilingüismo aprobado en agosto por el Gobierno de Alberto Fabra (PP), y que se ha empezado a aplicar en el ciclo de Infantil, reduce la estructura a dos opciones.

El Programa Plurilingüe en Valenciano (PPEV) contempla que dos asignaturas se dan en castellano y dos en inglés. El resto, en valenciano. En el Programa Plurilingüe en Castellano (PPEC) se copia el esquema anterior, pero el castellano y el valenciano se cambian los papeles.

Según datos de la Generalitat, el 53% del alumnado de la etapa obligatoria —esto es, más de 235.000—, han optado por el modelo en que predomina valenciano. No se conocen protestas por no poder escolarizar niños en castellano, pero sí en el caso contrario. La influyente plataforma Escola Valenciana cifra en 90.000 los alumnos que estudiarían en valenciano si existiera una oferta accesible.

Baleares. El modelo educativo de Baleares, bilingüe y de inmersión relativa, está en reforma general desde el curso 2011- 2012 y es un objetivo central de la nueva mayoría absoluta del PP. Durante casi 30 años, un decreto de mínimos ha asegurado que al menos la mitad del horario escolar y de las materias no lingüísticas fuesen en catalán, que es la lengua vehicular. Esta paridad entre catalán y castellano se verá modificada ahora con un programa trilingüe.

El nuevo Gobierno del PP quiere facilitar a los padres el derecho a la libre elección de la primera lengua, la de lectoescritura, desde los primeros niveles. Más del 85% de los padres optaron por el catalán.

El Gobierno de Bauzá ya eliminó la exigencia de conocer el catalán en las oposiciones de funcionarios y mitigó la normativa de la tradicional política lingüística. El PP ha llegado a acusar a núcleos de profesores de las islas de practicar “adoctrinamiento ideológico” y de haber impuesto una “dictadura catalanista”.

País Vasco. Mucho más complejo es el modelo educativo en Euskadi, con tres opciones donde el peso de las diferentes lenguas varía. En la opción A predomina el castellano como lengua de enseñanza y el euskera queda relegado a asignatura; en el B, el peso de cada lengua lo decide el centro; y el D, en que se enseña en euskera y el castellano se utiliza únicamente en la asignatura de esta lengua. (No hay C porque esa letra no forma parte del alfabeto vasco). Hoy en día perduran los tres modelos lingüísticos y todas las familias tienen la posibilidad de pedir que sus hijos estudien en el que prefieran, aunque no todos los centros escolares cuentan con los tres, por falta de demanda.

El Gobierno vasco mantiene la puerta abierta a que, si hay demanda suficiente, se abran nuevas aulas de modelo A. Sin embargo, la realidad vasca apunta a una dirección completamente distinta. Desde hace años, el modelo de castellano es la apuesta más reducida entre las familias. En la práctica, la apuesta clara de la sociedad vasca es la del modelo en el que predomina el euskera, el D, el elegido por seis de cada diez estudiantes. Este curso, en la enseñanza preuniversitaria, el 17,7% de los alumnos estudia en modelo A, el 20,9% en modelo B y el 61,4% en el D, el único que ha crecido. La tendencia del modelo de castellano es a la baja. De hecho, en Infantil solo el 3,66% está en aulas de modelo A.

Navarra. La comunidad foral tiene implantado en parte de su territorio un sistema muy similar al vasco. Además, ya se ha empezado a introducir el modelo trilingüe en algunos centros.

Galicia. La comunidad gallega apostó por la paridad y en sus aulas el castellano y el gallego se reparten las horas a partes iguales. Aquí también se empieza a hablar de modelo trilingüe, de futura implantación, en que se introduce el inglés. A partir de entonces, se prevé que las tres lenguas tengan el mismo peso.

El gobierno autonómico del PP defiende que el sistema a partes iguales para las dos lenguas cooficiales de Galicia respeta el equilibrio. Para la oposición y las instituciones culturales, el modelo que retira la discriminación positiva del gallego en los colegios pone en peligro la pervivencia de este idioma que, aunque sigue siendo mayoritario en la comunidad, está perdiendo hablantes.

Información elaborada por Ivanna Vallespín, Juan Manuel Játiva, Andreu Manresa, Ania Elorza y Sonia Vizoso.

Cataluña vuelve a plantar a Wert

I. VALLESPÍN / Barcelona

La Generalitat catalana sigue tensando su relación con el Gobierno central. Si el martes la consejera de Enseñanza en funciones, Irene Rigau, se marchó a mitad de la Conferencia de Educación donde el ministro de Educación, José Ignacio Wert, presentaba la reforma educativa, ayer se repitió el plante, pero en la reunión de Universidades. El responsable catalán de esta área, Antoni Castellà, decidió directamente no viajar a Madrid para asistir al encuentro. Cataluña se opone a la eliminación de la Selectividad, pero lo que generó el enfado es la propuesta de relegar el catalán a asignatura de especialidad. Ambos motivos llevaron a la Generalitat a considerar que la futura ley supone una “agresión directa a la lengua y deja en ruinas” el sistema de acceso a la universidad.

A la polémica sobre la reforma educativa y la inmersión lingüística se refirió ayer el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, que se mostró muy crítico con la normativa. “El señor Wert ahí ha ido a hacer una batalla, que probablemente tenga un cierto sentido táctico”, valoró. Rubalcaba.

La ley Wert tendrá una primera respuesta en la calle la próxima semana. La comunidad educativa catalana ha convocado dos jornadas de protesta contra el texto.

El primer episodio tendrá lugar el lunes, con una concentración convocada por Somescola.cat, que agrupa una veintena de entidades en favor de la escuela catalana. La segunda está convocada por el MUCE (Marco Unitario de la Comunidad Educativa), que agrupa a sindicatos, asociaciones de padres, estudiantes y movimientos de renovación pedagógica, para el jueves 13.

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