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El mapa de la contaminación

Alta polución a las puertas del Retiro

El intenso tráfico de Madrid dispara los gases tóxicos en el corazón de la ciudad

Parece inexplicable, pero el punto más contaminado de Madrid, según los datos, está a unos pasos del parque del Retiro y junto al barrio de Salamanca, específicamente en las antiguas escuelas Aguirre, en esa franja triangular que une las calles O'Donnell, Velázquez y Alcalá, cuya estación de medición superó en 2011 los límites legales en dióxido de nitrógeno (NO2), un gas irritante de las vías respiratorias que procede principalmente del tráfico, así como en PM10 diarios. Y este año, va por el mismo camino.

José Ignacio Fernández lleva 60 años en el quiosco de la calle Alcalá con Villanueva, justo frente a la Casa Árabe. En la zona todos lo conocen. Fernández lleva años utilizando gotas en los ojos a causa del polvo y el humo de los coches. “Los médicos dicen que no tengo nada, que es por el polvo y el humo” comenta el quiosquero. Su mujer, Isabel Martín, asegura que este verano, al no llover, “se notaba el polvo y era agobiante”. Él afirma además que el problema se incrementa en invierno por el humo de las calderas de carbón que quedan en el barrio: “Si no llueve no se puede respirar”.

"Este verano se notaba el polvo. Era agobiante", se queja una vecina

La Sociedad Española de Alergología e Inmunología clínica advierte de que la contaminación ambiental exacerba las alergias y el asma. Lissi García, que trabaja por la zona, asegura que ha notado más el efecto de la contaminación por la duración del constipado: “Este año he tardado más en curarme y las mucosidades eran negras”. Sin embargo, Paco, dueño de una de las fruterías de la zona, asegura que no nota nada diferente. “Además, tenemos el parque del Retiro al lado y eso absorbe mucha contaminación” dice el frutero, que considera que los niveles del medidor se deben al exceso de tráfico en esa intersección.

Según un informe de Ecologistas en Acción, la media anual del dióxido de nitrógeno de todas las estaciones de la ciudad superó en 2011 por segundo año consecutivo el límite establecido por la legislación europea (40 microgramos/m3). Las partículas en suspensión PM10 y PM 2,5 no superaron el límite legal pero si el de la OMS. La capital solicitó a Bruselas una prórroga que la eximiría durante cinco años de cumplir la normativa. Si no la recibe será sancionada. Un portavoz de la Concejalía de Medio Ambiente madrileña achaca estos datos a “la prolongada estabilidad meteorológica entre febrero y octubre de 2011”. En el caso de la estación medidora ubicada junto al parque del Retiro alega que las intrusiones de masas de aire sahariano, que arrastran partículas, podrían haber influido en estos datos.

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