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Científicos hallan “alarmantes” niveles de la tuberculosis resistente

Se prevé que la enfermedad sea cada vez más difícil de tratar, asegura un estudio internacional

Bacteria de la tuberculosis, vista a través de un microscopio.
Bacteria de la tuberculosis, vista a través de un microscopio.

Un estudio internacional que publica en su último número la revista médica The Lancet asegura que países de África, Asia, Europa y Latinoamérica registran "alarmantes" niveles de la llamada tuberculosis multirresistente (MDR-TB) y extremadamente resistente (XRD-TB), concretamente a hasta cuatro potentes antibióticos. 

La tuberculosis (TB) es una infección causada por una bacteria que destruye el tejido pulmonar de los individuos, lo que hace que al toser o estornudar diseminen los gérmenes, que se expanden por el aire y pueden ser inhalados por otros. Según los expertos, alguien infectado de TB puede fácilmente contagiar a otras 10 o 15 personas en un año.

La infección por lo general puede tratarse con los llamados medicamentos de primera línea, pero también puede desarrollarse una resistencia a estos fármacos. Esta es la llamada tuberculosis multirresistente. Existen medicinas para tratar esta segunda etapa de la infección -los medicamentos de segunda línea- pero estos son más costosos, escasos y tienen más efectos secundarios. La infección, de todos modos, podría volverse aún más resistente, desarrollándose la tuberculosis extremadamente resistente. La cepa MDR-TB es resistente a al menos dos medicamentos de primera línea -isoniazida y rifampicin-, mientras que la XRD-TB es resistente a esos fármacos, al llamado fluoroquinolone y a un antibiótico inyectable de segunda línea.

Los investigadores, que estudiaron la incidencia de la enfermedad en países como Estonia, Letonia, Perú, Filipinas, Rusia, Sudáfrica, Corea del Sur y Tailandia, encontraron que casi el 44% de los casos de tuberculosis multirresistente eran también resistentes al menos a un medicamento de segunda línea, con importantes variaciones entre países, desde el 33% de Tailandia al 62% de Letonia.

Tracy Dalton, de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE UU (CDC, por sus siglas en inglés), quien ha dirigido el estudio, ha afirmado que, hasta ahora, la tuberculosis extremadamente resistente ha sido detectada en 77 países y en el 6,7% de los pacientes. "Cuantos más individuos sean diagnosticados y tratados de tuberculosis resistente, se espera una mayor resistencia a los antibióticos de segunda línea". Las tasas variaban entre países, con, por ejemplo, el  15,2% de Corea del Sur y el 11,3% de Rusia, pero en ambos casos son más del doble de la estimación global de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en un 5,4%.

"La mayor parte de las recomendaciones internacionales para el control de la tuberculosis han sido elaboradas contando con una prevalencia de la tuberculosis más resistente de hasta el 5%. Sin embargo, esa prevalecencia alcanza o supera el 10% en algunos lugares, donde casi la mitad de los pacientes están transmitiendo cepas de tuberculosis muy resistente", ha manifestado Sven Hoffner, del Instituto Sueco para el Control de Enfermedades Transmisibles.

La tuberculosis resistente a los medicamentos es más difícil de tratar que la común y más costosa, e implica una mayor mortalidad. Pero el tratamiento de la tuberculosis común supone también un largo proceso, con pacientes que necesitan un cóctel de potentes antibióticos durante seis meses. Muchos de ellos fracasan a la hora de completar correctamente el tratamiento, un factor que incremente la resistencia a la enfermedad.

Tom Evans, responsable científico de Aeras, una organización que trabaja en el desarrollo de nuevas vacunas contra la TB, ha señalado que las opciones para los pacientes con tuberculosis extremadamente resistente son "limitadas, caras y tóxicas". Los tratamientos pueden llegar a costar 200 veces más que los usados para combatir la tuberculosis común, además de causar graves efectos secundarios como sordera o psicosis. Y tienen una duración de hasta dos años. En Estados Unidos, un tratamiento para la tuberculosis multirresistente puede alcanzar los 250.000 dólares (casi 200.000 euros) o más por paciente, costes que para los países más pobres pueden ser catastróficos para sus sistemas de salud y los enfermos y sus familias.

La tuberculosis infectó a 8,8 millones de personas y provocó la muerte de 1,4 millones en 2010. La OMS estima que habrá dos millones de individuos con tuberculosis multirresistente para 2015.

En España, el Centro Nacional de Epidemiología que depende del Instituto de Salud Carlos III tiene registrados en este momento 1.389 casos de tuberculosis este año. Pero esta cifra es una estimación a la baja, ya que hay muchos -hasta un 30%, según algunas estimaciones- que no se notifican.