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CIENCIA

Las antenas de la NASA en Madrid, a la escucha

El 'Curiosity' lleva una estación meteorológica diseñada y construida en España

En la estación de seguimiento de satélites de la NASA en Robledo de Chavela (Madrid) está todo listo para recibir este lunes desde Marte las señales del Curiosity. Durante el descenso, la sonda mandará información en dos canales: uno será un bip-bip-bip que indicará únicamente que está viva; el otro transmitirá algunos datos, explica Pablo Pérez Zapardiel, director de la estación. Las señales de la sonda MSL (en la que viaja el Curiosity) llegarán a través de dos satélites de la NASA en la órbita de Marte (el Odyssey y el MRO). “Nosotros las captamos con tres antenas, incluida una de 70 metros de diámetro”, continúa Pérez Zapardiel.

La estación de Robledo de Chavela forma parte de la Red de Espacio Profundo de la NASA, con la que se comunica con todas sus misiones de exploración interplanetaria. Para ello, tiene antenas en Canberra (Australia), Madrid y Goldstone (California) de forma que siempre hay al menos una de ellas en visibilidad de cualquier nave esté donde esté. “Durante el descenso del Curiosity será Canberra la que reciba las señales”, explica Pérez Zapardiel. “Nosotros empezamos la recepción a las 12.30, hasta las diez de la noche”. Su primer cometido es captar las señales y enviarlas al Jet Propulsion Laboratory (JPL, en Pasadena, California), donde está el centro de control de la misión MSL. Para ello, continúa el director de la estación de Madrid, habrá cinco especialistas en la sala de operaciones, más algunas personas de apoyo para la ocasión.

Robledo tiene a sus espaldas ya muchas operaciones de este tipo con numerosas misiones espaciales, pero Pérez Zapardiel rechaza de plano la palabra rutinario. “El descenso de la MSL en Marte es un acontecimiento tremendo y estamos todos muy emocionados”, dice. Además, pese al riesgo de la operación, él está segurísimo de que todo va a salir bien.

En el JPL están varios científicos e ingenieros que han desarrollado y construido, en España, en el Centro de Astrobiología (CSIC-INTA), la estación meteorológica REMS del Curiosity. “Es un conjunto de sensores que caracterizarán el entorno térmico [temperatura del suelo y del aire a diferentes alturas], velocidad y dirección en tres dimensiones de los vientos, el entorno de radiación, la presión y la humedad donde esté el Curiosity”, explica desde Pasadena José A. Rodríguez-Manfredi, jefe de misión del REMS. “Una característica interesante es su autonomía para funcionar independientemente del Curiosity y su ordenador a bordo”, continúa. “El REMS es capaz de despertarse automáticamente, realizar su plan de medidas y echarse a dormir sin que el todoterreno tenga que intervenir, y esta autonomía y flexibilidad nos permitirá hacer un registro de esas magnitudes que medimos con una cadencia y periodicidad que hasta ahora no se ha hecho en ninguna misión anterior”.

El objetivo de este aparato enviado desde España a la misión de la NASA es contribuir a alcanzar los objetivos del Curiosity: “Caracterizar el entorno de radiación, entender los procesos de interacción superficie-atmósfera y proporcionar información sobre el potencial biológico y de habitabilidad de la zona explorada”, resume Rodríguez-Manfredi.