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Viaje al centro del escarabajo

Premiado el vídeo de un científico de la Universidad de Granada que muestra las entrañas de un pequeño insecto acuático

Un investigador de la Universidad de Granada, Javier Alba Tercedor, ha ganado uno de los  premios del SkyScan Micro CT Meeting, un certamen celebrado en Bruselas, con un vídeo que muestra un alucinante viaje al interior de un escarabajo acuático, el Dryops. Es un trabajo de microtomografía computerizada, una técnica muy utilizada en medicina que permite diseccionar virtualmente cualquier bichito ínfimo y distinguir cada uno de sus órganos con colores. El resultado es una película estética y relajante -como si se mirara un exótico acuario- de gran interés científico.

El certamen valora la capacidad técnica para mostrar la anatomía de estos pequeños animales, pero también la belleza del vídeo. No es el primer premio que recibe este catedrático de zoología experto en contaminación de ríos. El microtomógrafo adquirido por la Universidad de Granada en 2007 fue el primero de España y desde entonces no han dejado de jugar con él. Alba Tercedor puede ver las coloridas entrañas de los bichitos desde casa. "He colaborado con la NASA en un trabajo para observar pequeñas burbujas atrapadas en rocas volcánicas. Si se diseccionaban el líquido se perdía, eran burbujas muy curiosas, no eran redondas, sino como microbotellas, y dentro había microbacterias..." El aparato echó una mano en aquella ocasión.

Luego llegaron los escarabajos de Doñana, los que volaban de día y los que lo hacían solo de noche. "Pensábamos que era por una cuestión de adaptación y descubrimos exactamente de qué se trataba. Al volar, el esfuerzo de los músculos calentaba mucho el abdomen, pero un poco menos en los que podían hacerlo de día. Vimos que estos tenían un sistema aerovascular compuesto de numerosos tubos que se dilataban y formaban un colchón que aislaba el tórax del abdomen e impedía que llegara el calor...". Los menos afortunados se conformaban con sus escapadas nocturnas.

Después fueron las babosas acuáticas y aquellas espículas repartidas de forma extraña por el cuerpo. El microtomógrafo dio con la clave. Las pequeñas espinas eran defensas, efectivamente, que cumplían su función cuando el bicho se enroscaba hacia arriba -como una planta carnívora-. "Es muy útil", dice Alba Tercedor, "y permite trabajar tanto como queramos con los animales sin que se estropeen. Vuelven a su colección igual que los sacamos". Y eso que les han loncheado como a un salchichón, pero a través de miles de radiografías y con un software adecuado.