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CIENCIA

‘Nature’ recoge la denuncia sobre el “suicidio científico” de España

Una investigadora del programa Ramón y Cajal advierte que la I+D no es prioritaria

La ciencia borrada del enunciado de los ministerios en el Gobierno de Rajoy, los fuertes recortes presupuestarios anunciados en I+D [600 millones este año] y la situación laboral de los investigadores son indicadores de la clara línea oficial de que “la ciencia no es una prioridad en España”, escribe la astrofísica Amaya Moro-Martín en un artículo que recoge la prestigiosa revista Nature. El título no puede ser más expresivo: Los cambios en España son un suicidio científico.

Moro-Martín, investigadora del programa Ramón y Cajal, explica que, por primera ven en España, ni ciencia ni investigación aparecen en la denominación de algún ministerio y considera que no se trata de un mero cambio simbólico sino que “sigue la tendencia del país de minar deliberadamente la ciencia y restarle importancia”. La crisis económica y las medidas de austeridad necesarias no justifican, en su opinión, las actuaciones del Gobierno, que causan un daño a largo plazo en la infraestructura científica y envían un mensaje contradictorio a otros países y a los inversores.

El daño arrancó con el Gobierno anterior, considera Amaya Moro-Martín

Pero el daño no es nuevo, sino que arrancó con el Gobierno anterior, con recortes drásticos en la financiación de la I+D y el incumplimiento de los compromisos sobre la reestructuración de la carrera científica que no cuajaron en la Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación, aprobada en mayo del año pasado. Moro-Martín cuenta que las perspectivas actuales son tan desalentadoras que algunos científicos actualmente en el extranjero están rechazando contratos Ramón y Cajal para regresar a trabajar en España.

La congelación de las convocatorias de investigadores en las instituciones públicas es otro factor muy negativo, destaca Moro-Martín. Con el panorama actual, los científicos de entre 20 y 40 años no tendrán más remedio que irse [a otro país] si quieren continuar sus carreras”, escribe.

El hecho de que ni el Congreso ni el Senado hayan constituido las comisiones respectivas de ciencia y tecnología es otra deficiencia notable. La investigadora pide que se ponga en marcha con carácter de urgencia la Agencia de Investigación contemplada en la nueva ley y con un presupuesto multianual que confiera a la ciencia estabilidad y capacidad de planificación a medio y largo plazo, sin fluctuaciones.

Moro-Martín reclama en su artículo en Nature que el esfuerzo español en I+D, actualmente situado en el 1,39% de su PIB, debe ponerse en línea con la media europea del 2% y acercarse al objetivo del 3% fijado en la Estrategia de Lisboa para 2010.