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Miles de universitarios protestan en el centro de Barcelona

Tras cortar diversas vías por la mañana, un centenar de estudiantes e indignados okupan un nuevo edificio

Miles de estudiantes universitarios y de enseñanza postobligatoria, unos 10.000 según la Guardia Urbana, protestaron ayer por la tarde en la manifestación principal de la jornada de huelga en los centros de enseñanza superior convocada por la CGT y la Plataforma Unitaria en Defensa de la Universidad Pública (Pudup). Tras dos días de huelga en la sanidad pública de Cataluña, este miércoles fueron los profesores, personal administrativo, alumnos y trabajadores de universidades catalanas así como los de la educación secundaria los que protestaron.

Sobre las 21.30 un centenar de indignados -que han contado con el apoyo de algunas decenas de estudiantes que se estaban manifetando por el centro de la ciudad- ocuparon un edificio vacío de la plaza del Duque de Medinaceli con la intención de que sea ocupado por personas desahuciadas. Por el momento, ya se han instalado algunas familias, y está previsto que a lo largo de hoy lleguen más. Se trata del tercer edificio que okupa la plataforma Liberaciones generales después de que ayer ocuparan una antigua sucursal del Banco Sabadell en Consell de Cent, además del edificio que gestionan en el barrio de Nou Barris desde la mutitudinaria jornada de manifestaciones del 15 de octubre.

Los estudiantes empezaron las acciones desde a primera hora de la mañana cortando diversas vías, lo que ocasionó retenciones de tráfico y largas colas de acceso a Barcelona. La autopista AP-7 y la B-30 fue cortada por los estudiantes durante 15 minutos a la altura de Bellaterra a su paso por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). La Diagonal de Barcelona, en ambos sentidos, permaneció bloqueada a la altura de Zona Universitaria por unos 200 estudiantes durante casi media hora, y la Gran Vía, a la altura de la plaza de la Universidad, fue cortada por medio centenar de universitarios durante unos 10 minutos. También cortaron la circulación de trenes de la línea de Ferrocarriles de la Generalitat del Vallèsdurante 20 minutos en la estación de la UAB, lo que obligó a interrumpir la circulación entre las estaciones de Sant Joan y Sant Quirze entre las 8.30 y las 8.50.

La jornada comenzó con las aulas prácticamente vacías en las siete universidades públicas catalanas. En Girona, unos 300 estudiantes se concentraron al mediodía frente frente al rectorado de la Universidad y empezaron una marcha en dirección hasta la sede de la Generalitat en la ciudad. En Barcelona, un centenar de alumnos tiró monedas en señal de protesta a las puertas de la Bolsa e irrumpió en la sede del Banco de Santander de plaza de Catalunya, donde permanecieron unos cinco minutos antes de proseguir su pasacalles reivindicativo.

Esta protesta no partió de un llamamiento sindical, sino de asambleas organizadas al estilo del movimiento de los indignados del 15-M que finalmente lograron el respaldo de CGT. Este sindicato convocó ante la Administración de manera oficial la huelga para que los trabajadores pudieran acogerse a ella. Los diferentes colectivos de todas las universidades catalanas (profesores y personal administrativo y de servicio) votaron la última semana si se acogían a ella. Algunos de ellos se adhirieron y otros no.

La Plataforma Unitaria en Defensa de la Universidad Pública (Pudup), convocante de la huelga, envió un comunicado en el que valora muy positivamente el éxito de la protesta. Aseguran que "las aulas estaban vacías" en todos los centros. La huelga, dice la nota "ha tenido un amplio seguimiento". El ambiente era bastante tranquilo en las facultades. En la de Biología de la Universitat de Barcelona, los estudiantes habían instalado mesas en los accesos a la facultad, y dejaban pasar a alumnos y profesores, pero se aseguraban de que se llevaran una octavilla donde se explican los motivos de la huelga e invitaban a toda la comunidad a participar en la manifestación de la tarde.

En los jardines centrales de la facultad habían organizado una "gincama universitaria", y seguían colgando carteles. Aun así, algunos alumnos habían asistido a clase y sobre todo, a seminarios de prácticas. "Yo no he ido a clase, pero he aprovechado para quedar con unos compañeros y hacer un trabajo en grupo. Hay menos gente de la habitual, desde luego. Sobre todo los que viven fuera de Barcelona, que se han ahorrado hacer el viaje", explicaba Andrea, estudiante de tercero de biología.

En el campus de la Ciutadella, de la Universitat Pompeu Fabra, se registró una menor actividad de lo habitual, aunque la mayoría de clases se celebró con normalidad. Grupos de estudiantes en huelga informaron de los motivos de la protesta a sus compañeros en los accesos de las facultades de Políticas, Humanidades, Derecho, Económicas y Relaciones Laborales. Solo se registró un incidente cuando un pequeño grupo encendió bengalas en el interior de una de las facultades y se enfrentó a un guardia de seguridad.

Igual que en la Universitat de Barcelona, los piquetes informativos se dedicaron básicamente a informar a los estudiantes de que los profesores no deberían contar como una falta de asistencia si ésta es por motivo de huelga. "Hay profesores que no tienen en cuenta el reglamento del estudiante y el derecho a huelga y están penalizando a los compañeros", alertó Pau Francesch. Además de alumnos, en este campus barcelonés también hicieron huelga un buen número de profesores asociados. "Por 12 horas semanales han pasado de cobrar 900 euros a 300 euros. Les sale más a cuenta trabajar en un supermercado", defendían alumnos como Daniel Sesar.

La semana de actos de protesta (que han incluido la ocupación de varias facultades, entre ellas, la de Ciencias Políticas y Sociología de la UAB, culminó con una manifestación a las 18.00 en Barcelona, que tuvo la cabecera desde la plaza Universitat. En Lleida, Girona y Tarragona hubo concentraciones a las 12.00 en diferentes plazas universitarias.

Recortes de la Generalitat

Los convocantes de la huelga, diversas agrupaciones, asociaciones y asambleas que se aúnan bajo el paraguas de la Plataforma Unitaria en Defensa de la Universidad Pública pedían que los alumnos y trabajadores no fueran ayer a la universidad en protestan contra los recortes, que este año ya han supuesto una bajada del 16% en los ingresos que los centros reciben de la Generalitat, y que se eleva al 24% si se tienen en cuenta las reducciones en inversión prevista.

Las últimas semanas se han comenzado a preparar los presupuestos para el curso 2012, y la comunidad universitaria se teme lo peor. Con el recorte actual, y suponiendo que los ingresos de la Generalitat a las universidades no se redujeran otra vez el próximo curso (probablemente, según ha insinuado el Gobierno catalán, sí habrá más rebajas), los convocantes de la huelga calculan que se destruirán entre 2.000 y 3.000 plazas entre el profesorado, y otras 1.000 en el personal administrativo. Unas cifras que el secretario de Universidad e Investigación, Antoni Castellà, negó ayer que fueran ciertas. "Quiero ser muy rotundo. Las cifras de despido son absolutamente falsas. Ni un solo investigador saldrá del sistema. Ni un solo puesto de profesorado o de administración y servicios. Evidentemente, vivimos un momento de restricción presupuestaria, pero el personal no se verá afectado", aseguró.

La versión de Pudup es bastante diferente. Asegura que los puestos de profesores adjuntos e interinos corren peligro. "Los profesores despedidos y los no renovados serán los más jóvenes. La destrucción de estos puestos de trabajo supondrán la eliminación del capital joven de docencia e investigación", alertó ayer Ermengol Gassiot, profesor en la AUB, miembro del comité de empresa del profesorado de este centro y del PUDUP. "La UAB prevé un recorte como mínimo de 6,8 millones de euros en la masa salarial del profesorado y personal investigador en 2012. Se traduce en este centro en entre 500 y 700 personas menos", ha explicado Gassiot.

Las aportaciones al sistema público universitario de la Generalitat de Cataluña eran en 2010 de 891 millones de euros. Para 2011 son de 747 millones, un 16% menos, mientras que de media en otras áreas se ha recortado el 10%. ¿Cómo ahorrar 144 millones? Para empezar, subiendo las tasas de matriculación un 7,6%, el máximo permitido por el Estado e imponiendo un coste un 50% superior si se trata de asignaturas suspendidas antes. Además, el objetivo es eliminar el 10% de los másteres universitarios este curso y otro 20% el que viene.

En los centros, por regla general, ya no se sustituyen jubilaciones ni se puede contratar personal interino o temporal. Según Gassiot, se está produciendo además "una transferencia de recursos de lo público a lo privado". Como ejemplo, señala que mientras en los estudios de máster en colaboración con empresas privadas y en los que los alumnos pagan más recibirán los mismos fondos el año próximo, mientras que los másteres con personal público verán recortada su asignación.