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'El modelo europeo de desarrollo de fármacos no es sostenible'

El presidente de la Sociedad Británica de Bioquímica cree en un método interdisciplinar que incluya a laboratorios, universidades y pequeñas empresas y no tan solo grandes compañías

El presidente de la Sociedad Británica de Bioquímica y Bilogía Molecular, Tom Blundell, ha afirmado durante un encuentro con la prensa celebrado en la Fundación BBVA, con motivo del 34 congreso de la Sociedad Española de Bioquímica que se celebra estos días en Barcelona, que: "El modelo que las empresas farmacéuticas tienen actualmente no es sostenible porque se necesitan moléculas que conlleven tanto riesgo económico y el coste de desarrollarlos ha aumentado exponencialmente".

Blundell apunta como modelo alternativo, el actual sobre todo está dirigido por las grandes farmacéuticas, un programa que se centra en la colaboración entre las investigaciones que se llevan a cabo en las universidades, laboratorios, pequeñas empresas y grandes compañías. "Es cierto que ahora la industria sabe mucho más que antes de cómo actúan y son capaces de intentar diseñar químicamente nuevos compuestos a medida. Hay sitios en los que ya se está aplicando el modelo interdisciplinar. Con grandes ideas se puede conseguir que las pequeñas empresas comiencen a aportar fondos y así obtener más financiación que la que obtengan de sus gobiernos", ha añadido el bioquímico. En España ya se aplica este modelo en ciudades como Barcelona y Madrid.

En relación a los fondos públicos destinados a la investigación, Blundell considera que "todos los gobiernos van a financiar en un futuro sólo los proyectos que generen riqueza y puestos de trabajo para su país", por lo que asegura que "en Europea, a menos que se haga bien, se va a perder parte de la industria farmacéutica porque la inversión se va a ir a China, India o Brasil, perdiendo así la oportunidad de que los jóvenes puedan contribuir en estas áreas fundamentales". Blundell ha hecho referencia al caso de Pfizer en Reino Unido que, en los últimos meses, ha rebajado su número de trabajadores hasta menos de la mitad en el país anglosajón.

Fármacos basados en fragmentos

Blundell ha presentado hoy uno de los métodos más prometedores para conseguir ese objetivo - el descubrimiento de fármacos basados en fragmentos- que ya ha generado ya varios medicamentos oncológicos actualmente en ensayo en el Reino Unido y EEUU. Una de las claves aportadas por Blundell para ahorrar a la hora de desarrollar fármacos y permitir así que se siga investigando en este campo, se basa en diseñar nuevos compuestos a medida. En el encuentro, el británico ha explicado su método de descubrimiento de fármacos basado en fragmentos que consiste en identificar moléculas muy pequeñas que interactúen muy bien con al menos una parte de la diana -objetivo terapéutico- en cuestión, y a las que después se hacen crecer químicamente y a medida. "Estamos trabajando con tres fármacos que se encuentran en la FASE II del ensayo clínica. En esta fase estamos buscando la ventaja terapéutica del fármaco. Si tiene un buen resultado, del 40%, puede tener un buen funcionamiento también en humanos. A la FASE III y última. Solo pasará humano, por el alto coste".

"La Fundación Bill y Melinda Gates se interesó por estos nuevos métodos y pidió si se podría investigar no sólo en fármacos contra el cáncer sino también contra la tuberculosis", según ha explicado Blundell, quien no implicó a su compañía en este nuevo reto, pero ha establecido una línea de investigación académica financiada por la fundación. "Me gustó la actitud del señor Gates, saben ustedes periodistas cuanto cuesta hablar tres segundos con él, a nosotros nos concedió tres horas. Hablo uno por uno con todos los presentes en el laboratorio", ha dicho orgulloso el bioquímico. "Yo he vivido en mis propias carnes el horror del SIDA, porque mi mujer proviene de Sudáfrica. Sus familiares algunos han muerto de tuberculosis, muy ligada en muchas ocasiones al VIH. La idea es buscar un fármaco para la tuberculosis que funcione en pocos días porque normalmente la mayor parte funciona pero hay que seguirlo durante seis o nueve meses y se pierden muchas vidas", explica Blundell quien asegura que "se han hecho progresos muy importantes en colaboración con laboratorios de Europa, Estados Unidos, Sudáfrica e India, aunque todavía no está en ensayos clínicos".