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Primer paso hacia la prohibición del velo integral en Italia

Aprobado en comisión parlamentaria un proyecto de ley que castiga con multas de hasta 30.000 euros o la imposibilidad de obtener la ciudadanía italiana a quienes escondan su rostro en lugares públicos

Burkas, niqabs y también cascos y pasamontañas pronto van a ser ilegales en Italia. Llevar prendas que escondan el rostro por completo, tengan o no un valor étnico o religioso, va a ser castigado con multas de hasta 500 euros. Así lo establece un proyecto de ley aprobado hoy por la comisión parlamentaria competente y que el Congreso votará al volver de vacaciones. Es el primer paso hacia la prohibición también en Italia del velo islámico integral en los lugares públicos.

La norma introduce también el nuevo delito de "constricción a la ocultación del rostro". Quien lo cometa, obligando a una mujer a taparse la cara, incurre en penas que van desde multas de 10.000 a 30.000 euros a la imposibilidad de obtener la ciudadanía italiana, o a un año de cárcel. Las penas se recrudecen si la mujer forzada es menor de edad.

Parece difícil que haya escollos importantes en la tramitación parlamentaria del texto, pues en su primera prueba ha obtenido el de la mayoría del Gobierno (del Pueblo de la Libertad y de la Liga Norte), la abstención de los católicos del centro y la única oposición del centro-izquierda, que considera la norma "un inútil error", en palabras de Salvatore Vassallo, del Partido Demócratico.

La comisión ha tardado un año y medio en rematar el texto, fruto de la síntesis de 11 borradores, que modifican una ley que ya existía en Italia: la que prohíbe llevar cascos y pasamontañas en las calles y en los locales públicos. Se trata de un texto introducido en 1975, cuando el país vivía los llamados años de plomo, con bombas y atentados de la extrema derecha y de las Brigadas Rojas. La prohibición se amplía ahora a las prendas de "origen religioso o étnico", como el burka y el niqab. Y las sanciones se agravan.

La norma ha desatado la polémica en un país como Italia en el que este tipo de prendas no son nada comunes. Las comunidades islámicas más numerosas, sobre todo la de Marruecos, no suelen llevarlo y es muy raro ver por la calle o en un supermercado a una mujer con un burka. Quien defiende la iniciativa es la periodista de origen marroquí Souad Sbai, diputada del Pueblo de la Libertad, que propuso la ley. "Se trata de un paso hacia adelante en lo que atañe a los derechos de las mujeres. En Francia, Bélgica o hasta en Azerbaián está en vigor una ley similar, sin que ninguna musulmana haya pensado en protestar", ha declarado a la prensa. De la misma opinión es Mara Carfagna, ministra de Igualdad y compañera de partido de Sbai, para quien "el velo integral nunca es una elección libre de la mujer, sino una señal de opresión cultural o física: vetarlo en los lugares públicos significa restituir la libertad de las inmigrantes, ayudarlas a salir de los guetos culturales".

De opinión contraria es Roberto Hamza Piccardo, portavoz de la Unión de las Comunidades Islámicas en Italia. "Si el problema es la seguridad, estamos plenamente de acuerdo con que haya controles en los lugares públicos, obligando a descubrir el rostro para que uno sea reconocible. Pero vetar el velo por ley es una injusticia que merma las libertades individuales", sostiene. Además, en Italia, añade, "las mujeres que se ponen el niqab no alcanzan el centenar. En cuanto a los burkas, no he visto ni uno jamás". Otra voz islámica en el país transalpino, la del Movimiento para la Tutela de los Derechos de los Musulmanes, se levanta contra la iniciativa legislativa del Gobierno: "No estamos a favor del uso del velo integral en Europa, pero esto no significa que la ley tenga que dictar nuestro comportamiento", ha declarado Silvia Laya Olivetti.