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Barcelona, capital mundial del móvil

La capital catalana retiene el Mobile World Congress hasta 2018 y se convertirá en la sede internacional del celular tras desbancar a París, Munich y Milán

Barcelona será la ciudad del móvil. La capital catalana, que lleva celebrando desde 2006 el congreso de telefonía más importante del mundo, el Mobile World Congress, ha logrado convencer a la organización para retener el evento y convertirse además en la capital mundial del móvil entre 2013 y 2018, según ha confirmado la organización. Ha tenido que pelear contra París, Múnich y Milán, que querían arrebatar la feria a la capital catalana.

Un congreso fuerte para una industria muy fuerte e imparable. Así es el Mobile World Congress. Barcelona robó en 2006 la fiesta más importante del mundo de la telefonía móvil a la ciudad francesa de Cannes, que se había quedado pequeña. La capital catalana logró adaptarse a las necesidades de la GSMA, la asociación que organiza el congreso.

"Todas las ciudades que compitieron por el título presentaron ofertas muy innovadoras y atractivas, pero al final, Barcelona demostró que verdaderamente se merece el título de Capital Mundial del Móvil, con su combinación de exposición excepcional e instalaciones para conferencias, su infraestructura de transporte y hostelería, su compromiso de ampliar el alcance de la movilidad en Barcelona, Cataluña y España, y el fuerte apoyo de los sectores públicos y privados.

Este es un momento emocionante para Barcelona y para la industria móvil en su conjunto", ha señalado John Hoffman, responsable de GSMA. Ha recordado que la elección supone para la ciudad ser el Centro Mundial del Móvil, con exposiciones de tecnología permanentes y temporales, así como el Festival Mundial de Móviles, que incluirá "actividades para todos", desde musicales y deportivas a premios cinematográficos.

El congreso de los móviles es un premio jugoso por la que cualquier ciudad hubiera peleado con uñas y dientes: a la última cita acudieron 60.000 profesionales de primer nivel al recinto de Montjuïc, en Fira de Barcelona. Hoteles de alta gama llenos. Restaurantes hasta los topes. La entrada vale entre 600 y 4.000 euros. Unos 220 millones de euros al año de impacto y más de 5.000 puestos de trabajo temporales. Ahora estaban en juego, además, actividades todo el año: conciertos, eventos deportivos, un museo del móvil... Según cálculos de la Generalitat, un paquete que proporcionaría a la ciudad una riqueza de 6.000 millones de euros. La nota oficial de hoy de GSMA señala, sin embargo, que en los documentos oficiales presentados por Barcelona para su candidatura, la ciudad calculó un impacto de la nueva capitalidad del móvil de 3.500 millones en siete años.

A la cita anual, hasta ahora en febrero, nunca han faltado los directivos clave de las operadoras, los fabricantes y los proveedores de contenido móvil. Todos los grandes ejecutivos clave han pasado por Barcelona: Vodafone, Nokia, Telefónica, Google, China Mobile, Samsung, LG... La Generalitat y el Ayuntamiento de la capital catalana tuvieron claro desde el principio que debían pelear por mantener el congreso, especialmente cuando la organización decidió llevarlo un paso más allá y buscar una ciudad que acogiera actividades durante todo el año. Barcelona se ha esforzado desde 2007 por solucionar algunas de las quejas de la organización durante este tiempo, como los problemas de taxis en la entrada del recinto ferial, el precio de los hoteles y los robos que sufrían los congresistas. El exalcalde Jordi Hereu defendió la última candidatura de la ciudad.

La carrera por ser la sede del móvil GSMA no era fácil. Barcelona ofrecía ya experiencia, una planta hotelera de 65.000 plazas y con una alta presencia de hoteles de cinco y cuatro estrellas, instalaciones feriales renovadas... Entre sus mayores deficiencias: el aeropuerto, que ofrece pocas conexiones intercontinentales directas (sobre todo con Asia), en comparación con las otras ciudades contra las que competía. Múnich puso encima de la mesa su imagen de vanguardia e innovación y la experiencia en eventos masivos (la Oktoberfest reúne en la ciudad a siete millones de personas cada año); Milán vive intensamente otros eventos importantes como la feria internacional del mueble y la semana de la moda; y París, la ciudad con más turistas del mundo, es un imán para el público asiático, muy activo en el sector de los móviles y la tecnología.

Moral alta en tiempos de crisis

Apenas dos horas después de conocerse la designación de Barcelona como capital mundial del móvil han comparecido juntos ante los periodistas el presidente de la Generalitat, Artur Mas, el alcalde de Barcelona, Xavier Trias, el presidente de Fira de Barcelona, Josep Lluís Bonet, y su director general, Agustí Cordón. Mas ha asegurado que noticias como esta suben la moral de los catalanes en tiempos de crisis y ha llamado a aprovechar esta oportunidad para mejorar la economía catalana.

Mas se ha esforzado en mostrar unidad no solo con el actual Ayuntamiento y la Fira, sino que también ha destacado la labor realizada por el Gobierno de José Montilla y el exalcalde de Barcelona Jordi Hereu.

El presidente de fira de Barcelona, Josep Lluís Bonet ha agradecido esta unidad de fuerzas políticas e instituciones y ha asegurado que desde la institución que preside hará todos los esfuerzos necesarios para que el congreso tenga "un impacto positivo en la economía del país". El alcalde Trias ha destacado precisamente este impacto económico, que ha cifrado en 3.500 millones de euros.

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