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El 'Hespérides' medirá la contaminación radiactiva de Fukushima en el Pacífico

La campaña de circunnavegacion Malaspina, lista para partir de Sidney hacia Auckland y Honolulu

Los científicos de la campaña científica Malaspina han incorporado una nueva investigación a realizar en el buque Hespérides que no estaba prevista: medirán las trazas de elementos radiactivos emitidos por el accidente de la central nuclear de Fukushima (Japón) en el océano Pacífico, tomando muestras del aire, el agua y el plancton. "Vamos a medir las trazas de yodo y de cesio 134 y 137, aunque no creo que encontremos yodo porque tiene una vida media muy corta", ha explicado Carlos Duarte, coordinador de la expedición Malaspina a bordo del Hespérides, anclado en Sidney. Estos contaminantes se propagan muy rápido a través de la atmósfera y, de hecho, han sido ya detectados en EE UU, pero mientras que se está muestreando el mar hasta unos cien kilómetros de la costa japonesa, no hay prevista ninguna campaña que lo pueda hacer en el Pacífico central, excepto la del Hespérides, por lo que se ha decidido añadir este objetivo al trabajo oceanográfico planeado para las próximas semanas.

Este muestreo se ha improvisado tras desencadenarse la crisis de los reactores nipones, pero los científicos españoles han sido capaces de organizar la logística de la operación. "Con unos colectores de aerosoles instalados en cubierta capaces de filtrar cientos de miles de litros de aire, tomaremos las muestras atmosféricas; también tomaremos muestras de agua y de larvas y huevos de plancton que se encuentran en la capa más superficial del agua, que es la que recibe los radioisótopos", comenta Duarte. Las muestras de atmósfera y plancton se enviarán a España desde Honolulu, y las de agua seguirán en el Hespérides hasta su regreso a España, el próximo mes de julio. De los análisis se encargarán expertos de la Universidad Politécnica de Cataluña. Los resultados se harán públicos en cuanto se obtengan para uso de la comunidad internacional, añade el coordinador de Malaspina. Cree que se van a detectar niveles de radiactividad más altos de lo normal, pero en ningún caso peligrosos para los integrantes de esta campaña científica.

El Hespérides, en Sidney, ha alcanzado el ecuador de la campaña. Tras su partida desde Cádiz en diciembre del año pasado y cruzar el Atlántico dos veces (hasta Río de Janeiro y desde allí hasta Ciudad del Cabo), llegó a Perth (Australia) el 13 de marzo y de ahí se dirigió a Sidney. Por delante queda Auckland, Honolulu, el canal de Panamá y Cartagena de Indias (Colombia) para cruzar de nuevo el Atlántico y llegar a España en julio.

El objetivo científico de la campaña es estudiar el cambio global y la biodiversidad marina, especialmente en aguas profundas, en el océano mundial, además de aunar e impulsar la oceanografía española, recuerda en el Hespérides Rafael Rodrigo, presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que se ha desplazado a Sidney para asistir a los diversos actos de colaboración con las instituciones australianas.

En el proyecto Malaspina, coordinado por el CSIC, participan 29 instituciones científicas y universitarias españolas, así como 20 internacionales, señala Susana Agustí, líder científico de la campaña desde Perth hasta Honolulu. Está previsto tomar 70.000 muestras de agua, aire y organismos marinos, ha añadido. En total la circunnavegación Malaspina, que conmemora el viaje científico y de exploración que el marino Alejandro Malaspina realizó hace 200 años a las órdenes de la corona española, cubrirá 42.000 millas náuticas. El Hespérides, de cuya navegación se encarga la Armada Española y bajo el mando del comandante Juan Antonio Aguilar, realiza la mayor parte del recorrido, con siete meses de navegación, mientras que el buque del CSIC Sarmiento de Gambóa cruza dos veces el Atlántico (desde Las Palmas a Santo Domingo y el regreso, que está cumpliendo actualmente).