Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Un observatorio actualizará constantemente el retrato de las áreas protegidas en el mundo

La ONU, la CE y la NASA se unen para que políticos e investigadores dispongan de mejor información

Para 2020, ecosistemas y biodiversidad de al menos el 17% de las zonas interiores y el 10% de las zonas costeras y marinas de la Tierra estarán protegidas, si se cumplen los objetivos fijados por la ONU. Es una gran extensión, y se plantean las preguntas: ¿Están las áreas protegidas realmente protegidas? ¿Son las áreas adecuadas? ¿Dónde ubicar las nuevas áreas protegidas? Para contestarlas se está poniendo en marcha el Observatorio Digital para Áreas Protegidas (DOPA por sus siglas en inglés), en el que participa por parte europea el Centro Común de Investigación de la Comisión Europea (JRC).

Se trata de un conjunto de bases de datos distribuidas y servicios abiertos de web para proporcionar a los políticos y a los investigadores los medios para evaluar, vigilar y prever el estado de las áreas protegidas a escala global, y las presiones que sufren. Esta información debería ayudarles a establecer prioridades y apoyarles en la toma de decisiones y en los procesos de distribución de fondos. El observatorio pretende trascender los límites físicos de las áreas protegidas para estudiar las presiones antropogénicas sobre los ecosistemas e identificar los corredores ecológicos y nuevas áreas a proteger.

En el proyecto participan organizaciones de índole similar, como el GBIF y el centro de vigilancia del PNUMA , así como organizaciones conservacionistas como Birdlife International (SEO en España) y agencias espaciales como la NASA. Lo importante, dicen sus responsables, es conectar bien los datos disponibles y para ello se están utilizando complejas herramientas informáticas.

El 12% de la superficie emergida del planeta está protegida, el 0,5% de los océanos y el 6% de los mares territoriales. Las 130.000 áreas protegidas en tierra firme resultan insuficientes, según la ONU, para conservar la diversidad biológica en un planeta que pronto contará con 7.000 millones de habitantes.

La Unión Europea ha adoptado un nuevo objetivo de biodiversidad para 2020 que pretende frenar la degradación de los ecosistemas para esa fecha además de restaurarlos lo más posible.