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Los bares cumplen, los hospitales no

En el primer día de la nueva ley antitabaco en España las asociaciones de consumidores reciben las primeras decenas de denuncias por su incumplimiento

La nueva ley antitabaco, que amplía la prohibición de fumar en los establecimientos públicos cerrados y en algunos espacios abiertos, como zonas infantiles de los parques y recintos escolares y hospitalarios, se estrenó este domingo segundo día del año con un seguimiento desigual. En líneas generales, la hostelería cumplió y el resto, menos. El presidente de la Federación Española de Hostelería, Dionisio Lara, calificó de "razonable" la experiencia de aplicación de la norma. El buen tiempo reinante permitió que los fumadores sortearan la prohibición acudiendo en masa a las terrazas, que en comunidades como Navarra, en la que hizo más frío, tuvieron el refuerzo de calefactores y mantas cedidas por los dueños del local. Sin embargo, no ocurrió lo mismo en los parques, donde la mayor parte de fumadores actuó por desconocimiento, y menos aún en los accesos a los hospitales: prácticamente en toda España las colillas se fueron amontonando en las puertas de los centros sanitarios, cuando la normativa especifica que el tabaco está prohibido en "centros, servicios o establecimientos sanitarios, así como en los espacios al aire libre o cubiertos comprendidos en sus recintos".

La entrada en vigor de la ley en sentido estricto se produjo a las 0.00 horas del domingo, cuando bares y discotecas estaban repletos de fumadores. Minutos después de la medianoche, según narra Vicente Cifuentes, portavoz del sector, los camareros recordaron a la clientela que debían salir al exterior a fumar. "Algunos se sorprendieron, pero nadie desobedeció la ley. Si alguna vez lo hacen, nuestros asociados saben que deben llamar a la policía", recordó. No hizo falta tan drástica medida. Bastó con colocar carteles dónde se pedía a la gente: "Ayúdanos a cumplir la ley".

La picaresca tardó poco en aparecer. Según denunció la asociación Noche Madrid, que aglutina a los principales locales de ocio nocturno, algunos clientes aprovecharon la salida a la calle para hacer mutis por el foro y dejar sin pagar la última copa.

En Madrid, muchos fumadores que acudieron a los hospitales se saltaron la ley a la torera. En el Infanta Leonor, seguían utilizando las macetas y los ceniceros de la entrada, al igual que en La Paz, en la Fundación Jiménez Díaz, el 12 de Octubre o en el Ramón y Cajal. "Es verdad que estamos infringiendo las normas", reconocían José, Ángel y Antonio a la entrada del hospital Infanta Leonor (Vallecas). Estos tres jóvenes, procedentes de Aranda de Duero (Burgos), acudieron a Madrid a visitar a un familiar: "Y no vamos a estar con el metro midiendo si estamos o no a la distancia permitida", explicaban. En realidad no les hacía falta el metro, puesto que se entiende por recinto hospitalario a partir del primer acceso.

Una portavoz del hospital de La Paz reconoció que el hecho de que fuera domingo y después de las vacaciones ha favorecido las irregularidades. "Pero desarrollaremos todas las medidas para cumplir nuestras obligaciones", prometió.

A las puertas del hospital La Fe de Valencia se fumó, y bastante. En la entrada se concentraron los fumadores. Para ellos, como explicó Raúl García, "ya es suficiente estar aquí, lejos de nuestros enfermos". Y Salud Martínez agregó: "¿Dónde quieren que nos pongamos? ¿En otro barrio? Vienes aquí, tienes que estar todo el día con un enfermo y ahora resulta que para fumarte un cigarro hay que hacer una excursión?".

En los bares y restaurantes de la Comunidad Valenciana no hubo problemas, al igual que en Andalucía. Los carteles de prohibido fumar sustituyeron sin incidentes a los que indicaban las antiguas zonas habilitadas para fumadores.

En Cataluña, el buen tiempo facilitó la estancia en las terrazas e hizo más sencilla la adaptación a la nueva regla. La escena se repetía desde la Barceloneta al Eixample, pasando por Gràcia. Jordi Gómez, tomándose con ojos cansados una caña en la parte baja de la calle Muntaner confirmaba que "ahora las terrazas van a ser nuestro santuario". En la mesa de al lado, una joven muy rubia, asentía cómplice: "Hay que hacerse fuertes en la calle o dejar de fumar directamente". Con menos humor se lo tomaba Raúl Martos, que salía enfurruñado de un bar de la Ronda Sant Pau tras comprar un paquete de tabaco en un bar: "Los pitillos los puedo comprar dentro pero para disfrutarlos tengo que salir, y también tengo que sacarme el cortado". Los fumadores críticos son los más, aunque alguno entiende que "esta situación era insostenible" y que "no es el fin del mundo".

Un camarero, Pau Prats, de la céntrica Cervecería d'Or, se reconocía aliviado: "Esto va perfecto. Se ha notado mucho y desde el minuto uno". ¿En qué lo nota sobre todo un camarero? "En que nos cansamos menos", asegura.

Otro gremio afectado por la normativa es el de los empresarios de bares y salas nocturnas. Tetxu Martín, copropietario de dos salas, no teme "perder clientela" aunque cree que "la gente estará más incómoda". Considera que hay "cierta persecución" contra locales como el suyo pero no teme consecuencias económicas. Sus establecimientos cumplían la norma anterior, "con las mamparas perfectamente colocadas", y ahora entiende que nadie le va a devolver su inversión aunque admite que "está amortizada".

La cafetería Gaudí de Reus (Tarragona) abrió con un par de rótulos desfasados y una mampara absurda: los carteles que advierten que en el local se permite fumar en la zona habilitada para ello, tomado por primera vez por felices grupos de no fumadores que observaban a los resignados que entraban al habitáculo para comprar una cajetilla y regresaban de vuelta a la calle para abrirla de inmediato. "Aprovechamos este magnífico salón sin humo. Antes nunca entraba aquí", celebró Javier Martín.

También en Euskadi se fumó menos, pese a que el Gobierno vasco no podrá sancionar los incumplimientos de la ley antitabaco estatal hasta que en febrero se apruebe la correspondiente normativa autonómica, más exigente incluso en algunos aspectos. El civismo de los ciudadanos fue la clave, según se pudo comprobar en los establecimientos hosteleros y también en el único frontón que abrió sus puertas, el guipuzcoano de Eibar, durante la primera jornada del campeonato de parejas de pelota.

La nueva normativa redujo el humo en el interior de las cafeterías, pero no su ambiente. El temor de los hosteleros a una posible merma de la clientela como consecuencia de la ley no se vio finalmente confirmado. Nada parecía haber cambiado con respecto a domingos anteriores. Nada salvo el aire, más respirable. "Hace tiempo que dejé de fumar porque me dificultaba la respiración, pero sufría mucho cuando iba de bares. Ahora todo está más descargado. Una maravilla", celebró José Pérez, de ronda con la familia por el centro de Bilbao. Galicia repitió la tónica general del resto de España.

Por su parte, la asociación Facua-Consumidores en Acción ha habilitado una página web para que los usuarios puedan denunciar los incumplimientos de la ley, de los que esta organización dará traslado posterior a las autoridades sanitarias. Hasta las 23 de la noche, este organización ha recibido cerca de 250 quejas, muchas de ellas anónimas, relativas a bares, restaurantes y hospitales de toda España en los que se ha incumplido la normativa.

Desde la asociación Nofumadores.org, que también ha habilitado en su página de internet un apartado de denuncias, celebran la medida y confían en su cumplimiento por parte de consumidores y hosteleros.

Con información de Joan Foguet, Ferran Balcells, Lydia Garrido y Unai Morán