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Primera reconstrucción en España del pene de un paciente con carcinoma

El proceso, desarrollado durante tres años en el hospital 12 de Octubre de Madrid, requirió tres intervenciones

"La calidad de vida que tiene ahora el paciente es inmensa", asegura el cirujano plástico del hospital 12 de Octubre (Madrid) Marcos Martín Díaz. El paciente es un hombre que, a los 41 años, tuvo que someterse a una amputación casi total del pene a causa de un carcinoma. Hoy mantiene relaciones sexuales satisfactorias. Entre un momento y el otro han pasado tres años, tres operaciones y una reconstrucción total del pene que incluyó el implante de una prótesis. Se trata de la primera que se realiza en España en un paciente afectado de carcinoma -se realiza también en cirugías de reasignación de sexo o en caso de mutilación-.

El proceso fue largo. Primero los cirujanos del 12 de Octubre realizaron la amputación para erradicar la lesión tumoral. Tuvieron que esperar un año hasta comprobar que el carcinoma no reaparecía. La intervención de reconstrucción del pene duró 10 horas. Los cirujanos plásticos utilizaron una pieza del tejido del propio paciente de la zona anterior del antebrazo derecho nutrida por una arteria y dos venas. Enrollaron el tejido en forma de dos cilindros, cada uno en un sentido. Uno lo utilizaron para reconstruir la uretra y el otro para el forro externo cutáneo. Le dieron estructura sanguínea propia, lo conectaron a las arterias y vasos de la zona inguinal y lo implantaron. Después conectaron la envoltura cutánea externa, anclándola al pubis.

Implante de prótesis

La tercera intervención, esta de solo dos horas, consistió en implantar la prótesis a través de una única incisión. Se trata de un implante de tres componentes: cilindros eréctiles, reservorio y bomba hidráulica. En condiciones normales, el cilindro está vacío y se asemeja a un pene en reposo, pero cuando se llena de suero se pone rígido y simula una erección. El suero llega al cilindro procedente de un reservorio que se implanta en el espacio retropúbico. En el escroto se coloca una perilla que hace de bomba para trasladar el suero del reservorio al cilindro. El paciente solo tiene que presionar la bomba para conseguir una erección.

"El resultado estético es bastante bueno", asegura Martín Díaz. "Y al paciente aún se lo parece más". Cuenta que le preguntaron si habían merecido la pena tantas operaciones y tantas esperas. "Dijo que sí".