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El tiranosaurio no fue siempre un gigante

En la familia del dinosaurio más famoso hubo animales del tamaño de un lince y el mismo T.Rex solo reinó como gran predador al final de su evolución

Con fama de fiero y de gigantesco, el tiranosaurio es el dinosaurio emblemático de la cultura popular. También para los científicos es un bicho especial, aunque sólo sea por la abundancia de vestigios que se han encontrado de esta familia desde que se descubrió el primer T.Rex, hace 105 años. Tal es la cantidad -comparativamente- de fósiles de tiranosaurios hallados que los paleontólogos pueden ahondar en el conocimiento de estos animales remotos hasta detalles sorprendentes, como la velocidad a la que corrían o el buen olfato que tendrían. Además, el estudio del grupo completo de estos dinosaurios indica que no todos fueron gigantes, como el T.Rex, ni mucho menos, sino que hubo especies cien millones de años más antiguas y de tamaño cien veces inferior a la especie gigante, más o menos como un lince actual. Un equipo científico del Museo Americano de Historia Natural ha evaluado el material y los conocimientos de los tiranosaurios acumulados y presenta los últimos descubrimientos en la revista Science.

"Sabemos más de los tiranosaurios que de cualquier otro grupo de dinosaurios e incluso más que de algunos grupos de organismos vivos; en la última década hemos encontrado los miembros más antiguos y los más pequeños del grupo. Ahora podemos comprender el árbol de familia de los tiranosaurios con detalles sin precedentes", dice Stephen Brusatte, líder del trabajo de revisión publicado. Sólo en el último año se han descrito seis nuevas especies.

Los tiranosaurios no superarían el tamaño de una persona hasta hace unos 80 millones de años. Hay que tener en cuenta que "el T.Rex sólo es sólo la punta del iceberg de la diversidad de los tiranosaurios y, francamente, muy anormal cuando se compara con otros miembros del grupo", señala Brusatte. "Durante la mayor parte de su historia evolutiva, los tiranosaurios fueron animales pequeños que vivirían a la sombra de otro predadores gigantes".

Estos dinosaurios, animales bípedos depredadores, surgieron hace 165 millones de años y los de aquella época, los primeros, eran tirando a pequeños, "de tamaño no superior al de una persona", explican los investigadores en Science. Sin embargo en los últimos 20 millones de la existencia de los tiranosaurios, el T.Rex llegó a ser uno de los mayores carnívoros terrestres que jamás hayan existido, con una longitud de hasta 13 metros y entre cinco y ocho toneladas de peso, cráneo robusto y mandíbulas poderosas. Según modelos y cálculos realizados, un T.Rex en crecimiento podría ganar 750 kilos al año, es decir, dos kilos diarios.

Los grandes tiranosaurios alcanzarían la madurez a los 20 años y pocos superarían los 25. Los científicos destacan que las diferencias entre los ejemplares jóvenes y los adultos eran tan marcadas que a veces se han clasificado en especies diferentes ejemplares fósiles que en realidad son de la misma, solo que de distinta edad.

No debieron ser estos animales especialmente rápidos a la hora de correr, con una velocidad máxima de cinco a diez metros por segundo, lejos de los 20 metros por segundos que alcanzan los caballos de carreras. Los jóvenes serían más rápidos. En cuanto a la alimentación, se han encontrado marcas de mordisco de tiranosaurios en huesos de muchas especies diferentes, incluidos congéneres, explican Brusatte y sus colegas, "lo que demuestra que eran ecológicamente generalistas". Serían cazadores y carroñeros

También de su hábitos de vida se va teniendo información: se han encontrado, pro ejemplo, yacimientos con fósiles de numerosos individuos, lo que sugiere que los tiranosaurios pudieron ser, al menos en ocasiones, gregarios. Pero también serían fieros entre ellos, como sugieren algunas marcas de mordiscos en los huesos faciales hechas por individuos de la misma especie.

Buen olfato, oído fino y coordinación de movimientos

Gracias a cráneos fósiles de T.Rex muy completos y excepcionalmente bien preservados, así como a las nuevas técnicas de investigación, incluidos escáneres computerizados, los científicos han descubierto muchas cosas de estos enormes dinosaurios. "Tenía la neuroanatomía necesaria para el tipo de vida de depredador activo que cabía esperar en un derivado de un terópodo, afirman Stephen Brusatte y sus colegas en Science. Los grandes lóbulos olfativos indican que este animal tenía un acusado sentido olfativo y la estructura de los canales auditivos apunta a un buen oído, sobre todo en las frecuencias bajas. Además, tendría una buena coordinación entre los movimientos de la cabeza y los ojos.

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