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Tribuna:

No importan solo cuántos nos citan, sino quienes y cómo lo hacen

La incorporación del EigenfactorTM Score en las últimas ediciones del Journal Citation Report-Science Edition (JCR-Science/ISI, Thomson-Reuter) nos induce a llamar la atención sobre este importante indicador, poco valorado aún en nuestro país, que mide con bastante aproximación la importancia de una revista científica en el contexto internacional, evitando así las frecuentes adulteraciones del conocido y mal empleado Factor de Impacto.

La puntuación referida traduce el rol de una revista en la comunidad científica, a través de un algoritmo similar al PageRank del buscador Google. Así, a diferencia del número indiscriminado de citas que recibe una revista (que es lo único que mide el Factor de Impacto en relación con el número de artículos), lo que se valora es su difusión real -su uso- y la categoría de las revistas que la recogen en sus listados de referencias. En palabras llanas: no es lo mismo ser citado por la propia publicación (auto-referencias) o la "revista médica de mi pueblo" que por Nature o el New England Journal of Medicine, que están entre las más apreciadas del mundo. Tampoco es igual que una revista aparezca entre 200 referencias (por ejemplo, en un artículo de revisión) que entre 20 (lo típico de un artículo original).

Desde esta nueva perspectiva, la fotografía que se ofrece de la prensa científica española no es muy estimulante, ya que el 96,6% de las revistas obtiene una puntuación inferior a 0,009 y sólo 2 la superan con diferencia. Esto nos lleva una vez más a insistir en la situación de abandono de nuestras pocas publicaciones científicas de calidad, a la espera de ese necesario Plan Estratégico Nacional de Revistas Científicas, algo que les permitiría competir con éxito en el agresivo mercado internacional. No en vano, el producto final de la investigación científica son los artículos de revista, pero su nivel de competitividad en España está al capricho de las multinacionales de la edición (el número de revistas españolas pre-competitivas engullidas ya por Elservier, Springer, etc. se acerca a un par de centenares).

Pero, lo más grave, es que prácticamente ningún científico español serio se plantea hoy publicar en su país lo mejor de su producción profesional, algo que hacen habitualmente norteamericanos, holandeses, alemanes o británicos. Además, damos la impresión de que lo único que interesa en España son las Humanidades y las Ciencias Sociales (el 75% de nuestras revistas... ¡sólo una Facultad de Letras de Madrid publica 11!). El escaso número de artículos anuales -pocas revistas superan el centenar- y la dispersión de esfuerzos y recursos (tenemos 17 revistas españolas de Pediatría, por ejemplo) son otras de nuestras importantes limitaciones, junto a su deficiente comercialización e internacionalización. Sin olvidar que los repartos gratuitos y el acceso libre en Internet hacen inviables la mayor parte de nuestras revistas científicas, cuando este tipo de publicaciones son el gran negocio de las editoras multinacionales. Mientras, nuestros bibliotecarios e investigadores gastan su hijuela en financiar sociedades y editoriales extranjeras. ¿No es tiempo ya de cambiar?

Juan Aréchaga (juan.arechaga@ehu.es) es Catedrático de la Universidad del País Vasco y Director de la revista científica española The International Journal of Developmental Biology (www.intjdevbiol.com)