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Entrevista:Catedrático de Salud Pública de la UAM

"No podemos asustar a la gente"

Fernando Rodríguez Artalejo (Madrid, 1960), catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Autónoma de Madrid, es cauto. Se afana en dar un mensaje de tranquilidad ante la decisión de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de elevar su alerta por el H1N1 a su máximo nivel. "No podemos asustar a la gente", insiste.

Pregunta. ¿En qué cambia la situación el nivel seis de alerta?

Respuesta. Prácticamente en nada. Lo único que hace la OMS es darse por enterada de una situación que se conoce ya desde hace semanas. La nueva gripe se ha extendido de forma mantenida en un continente distinto a aquél en el que se originó la epidemia. Empezó en América y ahora se ha extendido por Europa. Pero haber llegado al nivel máximo de alerta no tiene que ser un motivo de alarma y preocupación adicional.

P. ¿Cómo deben entonces reaccionar los Gobiernos?

R. La respuesta debe ser la misma. En los propios protocolos de la OMS la respuesta en el nivel cinco y el seis es prácticamente la misma. Si fuera una enfermedad grave, el cambio de nivel sí sería relevante, pero ésta, de momento, es leve. De hecho, todas las gripes estacionales han sido y siguen siendo pandémicas. Por eso la OMS ha retrasado mucho pasar al máximo nivel de alerta, para no alarmar excesivamente a la gente. Lo hace ahora porque su expansión ya es incuestionable

P. Pero si la enfermedad no es grave, ¿por qué se pasa al nivel máximo de alerta?

R. Porque se ha extendido mucho. Ya hay muchos países afectados. El principal problema de las alertas de la OMS es que sólo aluden al nivel de expansión de la epidemia y no de la gravedad de la misma. Deberían cambiarlo. De hecho, ya se está trabajando en ello. El nuevo sistema debería combinar dos variables: gravedad de la enfermedad y nivel de expansión.

P. ¿Cómo es de grave la situación?

R. La pandemia está formada por cuadros relativamente benignos. Pero lo que ahora es una enfermedad benigna puede cambiar en los próximos meses y ya no serlo tanto. Existe la posibilidad, si el virus muta y si esta mutación la hace más violenta, de que se convierta en grave.

P. ¿Qué probabilidades hay de ello?

R. Hay datos de cómo han ocurrido otras epidemias en el pasado, en las cuales las primeras ondas eran relativamente benignas y las sucesivas mucho más graves, pero no sabemos si esto va a ser así. De todas formas estamos preparados para hacer frente a los casos más graves. Primero, porque no tardará en existir una vacuna para el H1N1 y después porque el sistema sanitario español está muy avanzado.

P. No es España, entonces el país que más debe preocuparse por la pandemia.

R. Efectivamente, puede haber problemas en el hemisferio Sur, donde comienza el invierno y donde hay países que tienen sistemas sanitarios menos desarrollados, y donde la nueva gripe sí podría tener consecuencias graves. Y los países más desarrollados deberíamos plantearnos cómo les ayudamos. Todos los países del hemisferio Norte vamos a aprender de su experiencia, vamos a descubrir qué podría pasarnos a nosotros. Porque luego ese invierno llegará también a España y a Europa.

P. ¿Y si el virus se expande por África? ¿Ha llegado ya con fuerza a este continente?

R. Probablemente. Cuando hay evidencia de transmisión sostenida en dos continentes [Europa y América], lo normal es que se extienda en otros, y eso incluye a África. No estamos del todo seguros de que haya llegado allí, pero es verosímil, porque la extensión de la epidemia ha sido muy rápida. Y allí las consecuencias de la pandemia pueden ser muy graves. No sólo porque el sistema sanitario de los países de este continente está muy poco desarrollado, sino también porque muchos no tienen reservas suficientes de antivirales para hacerle frente.

P. ¿Tendremos una vacuna pronto?

R. Existe una muy buena posibilidad de tenerla en octubre, pero esto no quiere decir que eso sea un camino de rosas. Primero porque ninguna vacuna es 100% eficaz, y segundo porque supone retos para las autoridades sanitarias. Es posible que haya que poner más de una inoculación a la población, además de la de la gripe normal.