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Lula culpa a los países ricos de "distorsionar" el comercio y causar la crisis alimentaria

El presidente brasileño defiende en la Conferencia Regional de la FAO el empleo de las energías limpias

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, ha defendido hoy las energías limpias y ha culpado de la crisis de los alimentos a los países más ricos, que, según él, "distorsionan" el comercio mundial e "impiden" el desarrollo de los más pobres.

"Me espanto cuando quieren relacionar el aumento de los alimentos con los biocombustibles", "cuando no hablan del impacto de la subida del petróleo en el precio de los alimentos" y "cuando no hablan del impacto de los subsidios agrícolas", ha declarado Lula en la inauguración de la fase ministerial de la XXX Conferencia Regional de la FAO.

"Tampoco hablan de los fertilizantes, vendidos cada vez más caros por las multinacionales de los países más ricos", ha insistido Lula, quien se ha referido en particular a la crisis alimentaria que ha ocasionado serios problemas en más de treinta países, todos incluidos entre los más pobres del mundo.

"Los países pobres no pueden seguir asumiendo las culpas de los más ricos", que "aprueban instrumentos como el Protocolo de Kioto y dejan la responsabilidad de cuidar el ambiente en los más pobres", a los que por evitar la desforestación les ofrecen créditos de emisión de gases de efecto invernadero que luego no pagan, ha dicho el mandatario.

Según el líder brasileño, "los países pobres no son los causantes de los altísimos precios del petróleo" ni quienes "distorsionan" el comercio mundial, pero son las "víctimas" de la crisis alimentara.

"Relegar a los más pobres es un crimen"

Lula ha aprovechado la apertura de la conferencia de la FAO para responder al relator de la ONU, Jean Ziegler, quien sostuvo que el uso de biocombustibles es un "crimen contra la humanidad", por su supuesta influencia en los precios de los alimentos.

"El verdadero crimen contra la humanidad es relegar a los países pobres a la miseria" y cerrarles la puerta del desarrollo, ha indicado el presidente, cuyo país es uno de los mayores productores de etanol de caña del mundo.

En opinión de Lula, la crisis se debe a los "carísimos precios" del petróleo, que impactan en el transporte y en toda la cadena productiva, a las cosechas afectadas por el cambio climático, a la especulación en los mercados de materias primas y a que "hoy hay más bocas para alimentar, porque los pobres comenzaron a comer"

Según el presidente brasileño, la solución pasa por "producir más y mejor", pero también por doblar el codo de los países ricos en el pulso que desde hace años se mantiene en la Ronda de Doha. "Europa y Estados Unidos tienen que ceder y quienes tienen que ganar son los pobres", ha declarado Lula.

En ese marco, ha instado a "acabar con el proteccionismo" agrícola y a adoptar la seguridad alimentaria "como política de Estado global", porque "las estructuras actuales" del comercio no están hechas para incluir, sino para "relegar a los más pobres a la miseria".