El cardenal que levanta masas contra el Gobierno

"El modelo prevalente es Rouco". Es el juicio general sobre los obispos que han elegido nuevo presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE). Entre los 78 prelados con derecho a voto, la mayoría tiene más de 65 años de edad, lleva décadas en el cargo y, lo más importante para Rouco, han compartido con el cardenal de Madrid los seis años que éste ocupó la presidencia (1999-2005), a plena satisfacción de sus electores. Se demostró en la votación que, sin embargo, lo apeó del cargo. El cardenal necesitaba estatutariamente los dos tercios de los sufragios para un tercer mandato consecutivo, 52 votos, y se quedó en 51 (Blázquez, el finalmente elegido, lo fue con 40 votos). Habría repetido Rouco la hazaña del cardenal Tarancón, el único en lograrlo en los 40 años de la institución (presidió la CEE entre 1971 y 1981).

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Los estatutos de la CEE sólo han exigido esta vez una mayoría de votos. Su regreso disgusta a muchos; en primer lugar, al Gobierno socialista. Los partidarios de Rouco esgrimen estos días en su favor que hasta el presidente Rodríguez Zapatero "está haciendo campaña" contra el cardenal. Ponen un ejemplo. El presidente socialista les sorprendió en enero pasado señalando a Rouco, con nombre y apellidos, como el promotor principal de las muchas manifestaciones y críticas que la jerarquía católica viene lanzando contra el Ejecutivo en estos tres años, incluso desde el Vaticano.

Efectivamente, el cardenal de Madrid se ha distinguido como el ariete principal contra el socialismo gobernante. Asistió a la manifestación contra la legalización de los matrimonios gays, convocó la masiva concentración del 30 de diciembre pasado en defensa de la familia cristiana, afirmando allí que este Gobierno es una amenaza para "derechos fundamentales de las personas", y no para de repetir que España es hoy una nación de misión, casi martirial, y peligrosamente amenazada por el laicismo fundamentalista del PSOE.

Nacido en Villalba (Galicia) en 1936, se doctoró y aprendió alemán a la perfección en la Universidad de Múnich. Allí conoció al profesor Joseph Ratzinger, hoy papa Benedicto XVI, su amigo y apoyo principal. Es conservador, pero no intransigente. Su carácter resulta afable y cercano. Y es, sin duda, el prelado español de la historia contemporánea con más poder en Roma, donde decide incluso sobre el nombramiento de obispos. Acaba de hacerlo con su sobrino Alfonso Carrasco Rouco, prelado de Lugo desde hace dos meses.

Sustituye al actual presidente y obispo de Bilbao, Ricardo BlázquezATLAS

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