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Paloma Del Río: “Las cláusulas antiembarazo en el deporte me parecen una aberración”

Paloma del Río pone voz a los Juegos Olímpicos en TVE. Ahora reivindica a las deportistas en el libro ‘Más que olímpicas’.

La periodista deportiva Paloma del Río.
La periodista deportiva Paloma del Río.Imágenes intervenidas por Ana Regina García

Su voz suena a Juegos Olímpicos, a retransmisiones de gimnasia rítmica. Paloma del Río (Madrid, 61 años) no sabía si estudiar Psicología o Periodismo. Eligió la segunda opción y se pagó los estudios en la Complutense trabajando como auxiliar clínico en la UVI de la clínica privada Ruber. Llegó a TVE en 1986, su primera retransmisión fue un partido de tenis de mesa en Sevilla. Desde entonces se ha volcado en los deportes minoritarios (del luge al curling) y ha narrado ocho Juegos de verano y seis de invierno. Los primeros fueron los de Seúl 1988 y aún siente esa emoción. “Fue cumplir un sueño”, recuerda por teléfono mientras prepara los de Tokio sin viajar y con madrugones por la diferencia horaria. Cree que las deportistas arrasarán en esta cita, pero no siempre ha sido así, algo que analiza en su nuevo libro, Más que olímpicas (Cúpula).

Cuando empezó, ¿ser mujer y periodista deportiva era un deporte de riesgo?
Allí ya estaban algunas pioneras, Mari Carmen Izquierdo, Olga Viza, María Escario, María Antonia Martínez… Habían abierto una brecha, pero a algunos compañeros les costaba aún ver a mujeres ejerciendo el periodismo deportivo, porque consideraban que era un terreno solo de hombres.

¿Se plantó ante alguna actitud machista?
Hubo un día en que uno de esos compañeros se quedó a solas conmigo, pasó por detrás, me puso la mano en el pecho y me dijo: “Ay, qué tengo aquí”. Yo me di la vuelta y le dije: “¿Esto te gustaría que se lo hicieran a tu hija?”. No solo es el hecho de que tengan la sensación de que tienen poder sobre ti, sino que además les molestaba que las mujeres entráramos en ese terreno que les parecía su coto privado.

¿Ha habido machismo también en los Juegos Olímpicos?
Sí, claro, ha habido mucho machismo. Desde Pierre de Coubertin hasta que poco a poco han ido entrando, con calzador, las pruebas femeninas. Un gran valedor de eliminar esas barreras del machismo fue Juan Antonio Samaranch en sus 21 años de presidencia del COI.

¿Por qué todo el mundo conoce a Pierre de Coubertin y pocos a Alice Milliat?
Porque siempre se habla de él como el hombre que restauró los JJ OO de la era moderna en 1896. Yo no conocía esa faceta tan misógina que tenía, ese menosprecio hacia la mujer, a la que consideraba un ser de segunda clase y poco menos que un adorno en la sociedad. Ni se imaginaba que las mujeres pudieran practicar deporte, y menos al nivel actual. Y Alice Milliat fue una pionera, valiente, se plantó ante él y reivindicó el papel de la mujer en el deporte. Como no la dejaban participar, creó unos JJ OO paralelos femeninos, y luego se integraron.

Cuenta que se exigía a deportistas desnudarse ante el comité para demostrar que eran mujeres.
Se han hecho cosas tremendas, como recientemente con la atleta Caster Semenya, porque su naturaleza le da un cuerpo con un nivel de testosterona mayor y le dicen que tiene que rebajar esos niveles… ¿Por qué siempre tiene que ser el experimento con las mujeres? Esos son experimentos genéticos, y nadie se plantea hacer ese tipo de cosas con los hombres.

¿Por qué en 2021 sigue habiendo una cláusula de maternidad en los contratos de las deportistas?
Ponerles estas cláusulas antiembarazo me parece una aberración. Debería ser todo lo contrario, darles ayudas para que puedan reintegrarse a la carrera deportiva sin problema. Lo bueno que tienen las redes sociales es que desenmascaran este tipo de comportamientos. No puedes estar haciendo campañas a favor de la mujer y que luego una de tus patrocinadas se quede embarazada y de repente le cortes el grifo de los contratos por eso.

En las redes también reveló la gimnasta Simone Biles en 2018 que había sido víctima de los abusos sexuales del médico del equipo estadounidense, Larry Nassar, y en 2020 se unió a una demanda a su Comité Olímpico para ver si estaban al tanto. ¿Esta acción marcará un antes y un después?
El mundo de la gimnasia dio un vuelco cuando nos enteramos de los abusos de Larry Nassar y de cómo nadie hizo nada y miró para otro lado durante años. El escándalo fue tal que ya desde entonces nada ha sido igual y el hecho de que Simone Biles dijera que también fue víctima de este depredador supuso encender la mecha para que muchas otras gimnastas hablaran de lo que cada una había sufrido en su país. Ahora toca ponerse en marcha para evitar que se repitan estos hechos aunque, lamentablemente, no soy optimista y tienen que cambiar muchas cosas para que se erradiquen definitivamente.

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Sobre la firma

Ana Fernández Abad
La editora de estilo de vida de S MODA está especializada en temas culturales y personajes de actualidad. Es licenciada en Periodismo por la Universidad de Navarra y ha escrito en medios como Diario 16, El Comercio o Descubrir el Arte.

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