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Yalitza Aparicio o cómo estrenarse y acertar en la alfombra roja

La actriz mexicana, nominada al Oscar por ‘Roma’, se ha convertido en la estrella de la temporada de premios. Vistiendo firmas como Miu Miu, Alberta Ferretti o Prada, se erige además como símbolo de una alfombra cada vez más diversa.

Y_A

El de Yaritza Aparicio ha sido uno de los nombres más repetidos en conversaciones sobre cine en los últimos meses. Parte del fenómeno mediático que ha sido Roma, la película dirigida por Alfonso Cuarón, la mexicana nacida en Oaxaca y de origen mixteco interpreta a la empleada doméstica de una familia de clase media alta en la Ciudad de México de los 70. Un trabajo que, además de reconocimiento mundial, le ha valido ya un premio a Mejor Actriz en los Hollywood Film Awards, una nominación al Oscar que hace historia (segunda actriz mexicana nominada en la categoría y primera de origen indígena en conseguirlo) y una portada en Vogue México que revoluciona los cánones imperantes tanto en la publicación como en el país. Sin librarse de críticas y comentarios racistas, de odio y clasistas, Yalitza se ha convertido en un reclamo en las alfombras rojas y, de la mano de la estilista Sophie Lopez, en nuevo icono de estilo y por la todavía carente diversidad en Hollywood.

“Mido menos de cinco pies (1,50 metros), por lo que tengo 35 años de experiencia vistiendo a mujeres pequeñas”, contaba la estilista, con clientes como Kate Hudson o Marina de Tavira (también en Roma y nominada al Oscar a Mejor Actriz de Reparto) a Los Angeles Times. A pesar de que los güeros (blancos) son una minoría en la sociedad mexicana, estudios como el del Instituto Nacional de Estadística en México, reconocen que cuanto más claro sea el color de piel y más alejado esté el físico de los rasgos indígenas, los mexicanos cuenta con más probabilidades de prosperar con éxito en su sociedad. El caso de Yalitza, aunque todavía anecdótico, abre paso así a un nuevo canon de belleza sobre el que la moda no trabaja habitualmente.

“Al principio, los diseñadores no nos agasajaban con prendas precisamente”, explicaba Lopez a la misma publicación. Conseguir que grandes marcas quisieran vestir a Aparicio supuso al comienzo mucho tesón. “Pedían ver lo que ella había hecho antes, pero no tenía fotos en la alfombra roja para mostrarles”. Antes de que Cuarón diera con ella en un casting realizado en el pueblo de la actriz de 25 años, Yalitza era maestra de preescolar. “Tuve que hablar mucho con la gente, decirles: ‘Vamos a almorzar, déjame hablarte sobre esta chica’. Quería asegurarme de que tenía el mismo privilegio que cualquier otra actriz tiene sobre la alfombra roja”, cuenta Sophie.

Aunque con excepciones. Antes de que Roma se ganara el título de película del año en los Globos de Oro, la estilista explica que «Prada y Valentino estuvieron con nosotras desde el principio”. Y señala que el estilismo con vestido largo en color rosa bebé de Prada que Aparicio llevó en los Critic’s Choice Award, con joyas de plata de Anabela Chan, Marli New York y Kallati, es su preferido hasta la fecha. En la web de Who What Wear le dedicaron un artículo a la preparación de Aparicio y Tavira para esa alfombra mano a mano con la estilista, también de origen latino.

El rojo con escote de Alberta Ferretti que la oaxaqueña ha llevado a los BAFTA, el Gucci con el que acudió al té de nominados a los Oscar, el Delpozo palabra de honor o el Miu Miu plateado de los Globos de Oro, son algunas de las elecciones estilísticas de Lopez y Yalitza que han acaparado titulares de diversas publicaciones de moda que la encumbran como icono de estilo a seguir. Entre los trucos que la estilista recomienda a la hora de elegir piezas para personas bajas, están «vigilar las proporciones, la cintura, los vestidos largos pueden ser difíciles para las personas más pequeñas, porque te hacen parecer más bajo” y “si llevas un largo por debajo de la rodilla, es mejor ver los tobillos y no llevar zapatos atados”.

Otra de las lecciones que el tándem da en cuanto a visibilidad es el uso de firmas mexicanas, como Johanna Ortiz y Sandra Weil.

En una industria en la que la inclusión es aún asignatura pendiente,  con una representación de la comunidad hispana del 3,1% en sus películas y con hasta un 72% de ellas en las que directamente no aparece ningún personaje femenino latino -a pesar de que la comunidad es el 17,8% del total de la población estadounidense-, el caso de Roma resulta positivo. Pero, más allá de la representación en pantalla, como señalaba Manuel Jabois en su columna Una portada en Vogue, “una indígena es tolerable en el papel de la película de Cuarón, como empleada de hogar, pero saltan todas las alarmas cuando se quita el mandilón y se viste de Dior”. Que la actriz se gane un espacio en el mundo de la moda y en las alfombras rojas como icono es también necesario.

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