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Cleardesign1 (Getty Images)
Sostenibilidad

Millones de prendas de Zara o Shein en Vinted: la reventa que incita al consumo voraz

La venta de ropa de segunda mano se relaciona con la sostenibilidad cuando es paradójicamente testigo de lo contrario: el consumo desmedido de moda rápida

Más de 80 millones de personas en todo el mundo están registradas en Vinted, la aplicación de reventa de ropa que más se utiliza en países como Francia o España. Pero en la plataforma hay casi tantas prendas de Zara como usuarios: un total de 62.624.424 en el momento en que se escribe este artículo. La noticia saltaba hace pocos días a través del portal Fashion United, que se hizo eco de una publicación en Linkedin de Stuart Trevor, fundador de la marca británica All saints, pero lo cierto es que en la propia plataforma se puede consultar el número de artículos disponibles por marca. Zara se lleva la palma, seguida de H&M (60.344.749 de prendas), Nike (29.862.400), Shein (22.300.369) o Primark (21.331.487).

“Esta situación plantea preguntas sobre la eficacia del mercado de la segunda mano a la hora de abordar de forma real la sostenibilidad”, plantean desde Fashion United. El negocio de la reventa y la compra de segunda mano lleva varios años en auge, y se espera que en 2028 alcance los 350 mil millones, un 10% del negocio de la moda mundial, según el último informe creado por Global Data y la plataforma de reventa ThredUp, pero la realidad es que no se puede hablar propiamente de circularidad si el volumen de productos en este mercado, usados o no, crece exponencialmente.

Que en Vinted haya, por ejemplo, más de 20 millones de productos de Shein y que la mayoría cuesten entre uno y cuatro euros no indica nada relacionado con la sostenibilidad, la circularidad o el reciclaje, más bien lo contrario: habla de sobreproducción, de sobreconsumo y de un alarmante abaratamiento de la ropa; cada vez hay más gente ahí fuera que considera que lo normal es pagar menos de diez euros por una prenda.

Aunque las marcas de moda pronta no están obligadas a decir cuánta ropa producen al año, se estima que, según The World Economic Forum, se generan alrededor de 150 billones de prendas anualmente. Los millones que se ofertan en plataformas como Vinted sugieren, además, que muchas personas compran piezas para ponérselas una sola vez. En un panorama en el que entre los jóvenes crece la dinámica de los hauls, es decir, los pedidos de cantidades ingentes de ropa que se documentan en redes sociales, todo hace pensar que revender lo que no se utiliza es solo una forma de poder consumir más.

El pasado noviembre, otra plataforma de segunda mano, Vestiaire Collective, más orientada hacia el sector del lujo que Vinted, anunciaba que prohibía la compraventa de treinta marcas de moda rápida, “Con la aceleración de la crisis climática y los noventa y dos millones de toneladas de residuos textiles que se desechan cada año, es un paso necesario para reducir el impacto medioambiental y social de la moda”, explicaban en el comunicado.

Pocas semanas después de la decisión de Vestiaire Collective, Zara anunciaba la implantación de su servicio Pre-owned en varios países, España incluido. A través de una plataforma digital, los usuarios pueden vender prendas de temporadas anteriores, pero también reparar la ropa con un servicio que incluye una red de comercios locales y donarla (la empresa se encarga de distribuirla entre distintas ONG’s). No hay datos aún acerca del número de prendas que han sido reparadas o donadas, pero un vistazo en la categoría de reventa permite comprobar que los precios son superiores a los de Vinted (y por supuesto inferiores a los de las prendas nuevas de la marca).

La misión de la iniciativa es “alargar la vida útil de las prendas”, según detallan en la web de pre-owned. Esa es la base de la circularidad real, no solo reutilizar sino también reducir el consumo de objetos nuevos, pero las decenas de millones de productos a la venta en Vinted indican lo contrario, es decir, un uso rápido de moda rápida y una nueva dinámica de consumo en la que la cantidad prevalece sobre la calidad y lo desechado (normalmente tras una puesta) se revende para seguir estrenando y acumulando prendas. Todo, además, por menos de diez euros. Teniendo en cuanta, eso sí, que España está a la cola de la Unión Europea en lo que respecta a reciclaje textil (solo se recicla un 21% de lo que se desecha) quizá sea mejor que las toneladas de ropa estén en Vinted y no en vertederos de Ghana o Chile, donde ya no pueden gestionar las montañas de prendas que les llegan a diario.

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