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El confinamiento podría afectar a tu pelo durante meses (incluso cuando ya lo has superado)

Una mayor caída de cabello desproporcionada, la aparición de caspa y un aumento en la producción de grasa son algunas de las consecuencias, inmediatas o no, que produce la ansiedad.

El cabello puede resentirse por estrés hasta tres meses después.
El cabello puede resentirse por estrés hasta tres meses después.getty
Javier Caballero

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Que el estrés es el mal del siglo XXI no se rebate. Durante la pasada década la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya lo colocó por delante de la depresión, que encabezaba la lista de enfermedades mentales. Y, según la institución, una de cada diez personas sufren hoy algún síntoma de ansiedad.

La actual crisis sanitaria no ha hecho más que aumentar el problema. La OMS calcula que sus consecuencias (el encierro, el duelo, la crisis económica) doblarán las cifras actuales. Esto es, uno de cada cinco habitantes del planeta se enfrentarán a (o padecen ya) una afección mental de este tipo.

Este estrés se manifiesta también en el exterior. Y lo hace especialmente a través del pelo. Hemos hablado con dos expertos en cabello para arrojar algo de luz a estos efectos negativos. Un pequeño spoiler: algunas consecuencias podrían no revelarse hasta dentro de unos meses.

Más grasa y caspa

Una de las principales dianas del estrés es el sistema endocrino. Con estas alteraciones se modifica su correcto funcionamiento. David Saceda, tricólogo de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), lo explica. «Los picos de estrés aumentan los niveles de cortisol, lo que afecta a la renovación del cabello». Se trata de una hormona que incrementa el nivel de azúcar en sangre y ayuda al metabolismo de sustancias como la grasa o las proteínas. El resultado: aumenta la producción de sebo en el cuero cabelludo. «Esto conlleva un exceso que, sobre todo en personas propensas, puede desembocar en dermatitis seborreica».

Javier Pedraz, tricólogo de la clínica capilar Insparya, nos cuenta cómo funciona y afecta esta alteración. «La dermatitis seborréica está relacionada con un hongo, el Pityrosporum ovale, que aumenta sus niveles cuando hay estrés». A mayor cantidad de grasa, mayor presencia del hongo. Esto es, el cuero se convierte en su caldo de cultivo.

Al aumento de sebo se le suma, en combinación con el patógeno, la inflamación de la piel donde nace el pelo. «La causa principal de la caspa es la dermatitis seborreico», señala el doctor Pedraz. Al alterarse la renovación capilar, sube la descamación. «Se daría caspa más seca o grasa, en función de la cantidad de sebo», aclara el doctor Saceda.

Caída de pelo, hasta tres meses después

La sabiduría popular ya nos dice que el estrés acelera la caída del cabello. El doctor Pedraza pone la base científica. «Los niveles de adrenalina se elevan en sangre, provocando que se altere el ciclo vital del folículo piloso». De las fases de éste (crecimiento, transición, reposo y expulsión), cambia el porcentaje de pelo en crecimiento para convertirse en reposo o expulsión. «Normalmente se trata de una caída difusa y se engloba dentro de la caída denominada efluvio telógeno», aclara el experto de Insparya. «La pérdida se produce de forma masiva durante una o dos semanas, y tarda mucho en recuperarse, entre tres y cuatro meses».

«Esta caída podría darse hasta tres meses después de haber sufrido ansiedad», apunta el doctor Saceda. Esto sucedería porque el porcentaje de cabello en fase de reposo llegaría a la fase telógena transcurrido más o menos ese tiempo. El profesional tranquiliza: «Si vemos que este perdemos pelo fuera de las épocas habituales, el otoño y la primavera, puede deberse al exceso de tensión. No hay que preocuparse, volverá a crecer».

Formas de evitarlo y solucionarlo

Aunque tranquiliza, el tricólogo de la AEDV ofrece algunas pautas para evitar que daños como la caspa o la pérdida de cabello se produzcan. «Al tener una causa directa, se debe combatir esa razón. Esto es, debemos disminuir el estrés. El ejercicio físico, desconectar de vez en cuando de la información o mantener el contacto con familia y amigos pueden aliviar».

Otra de las tentaciones que conlleva el aislamiento implica la dejación del lavado. «La gente se lava menos el pelo al no salir», opina el doctor Saceda. Y esto, para evitar males presentes y futuros, no debería ser así. «Es bueno mantener la higiene. Unos tres o cuatro días a la semana en pelos normales y todos los días en pelos grasos».

También ajustar la alimentación mejora la salud del cabello y por tanto su defensa frente al estrés. La cesta de la compra ha cambiado debido a la situación actual. Según datos del comparador Acierto.com, desde que empezó el confinamiento ha crecido la adquisición de los conocidos como productos «capricho»: ingredientes para repostería (60%), lacerveza (45%) y los aperitivos (44%). Se debe apostar por una dieta equilibrada. «Se recomienda una dieta rica en antioxidantes y vitaminas, como frutas y verduras, porque favorece un pelo más fuerte y resistente y mejor cuero cabelludo», aconseja el doctor Saceda.

¿Y si ya se ha manifestado el daño? Usar el tratamiento adecuado al tipo de cabello y al problema lo revertirá. El doctor Pedraza nos guía por algunos de ellos. «Es importante usar un champú que equilibre el cuero cabelludo. Ingredientes como el aceite esencial del árbol del té o las algas marinas previenen la acumulación de sebo, contribuyendo a una mejor oxigenación. Para la descamación, optaremos por productos que ajusten el microbioma de la piel, como las ya mencionadas algas marinas, y tonificantes como el romero. Si queremos evitar la caída telógena, ya habrá que acudir a un centro a realizar mesoterapia capilar o un plasma rico en plaquetas».

Si con los remedios en casa la afección no mejora, el doctor Saceda lo tiene claro: «Consulta a un dermatólogo. La AEDV ofrece un servicio online para un primer análisis. Si se puede resolver a distancia, mejor; si no, se accedería a hacer consulta».

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