CONVERSACIONES A LA CONTRA

C. Tangana: “Solo voto en caso de emergencia”

Antón Álvarez ha pasado este año de rapero de culto a fenómeno pop. En su última colaboración con Israel B, retoma el hip hop y regresa a las calles de Madrid

C. Tangana, el 23 de julio en la Redacción de EL PAÍS, en Madrid.
C. Tangana, el 23 de julio en la Redacción de EL PAÍS, en Madrid.Carlos Rosillo

Este ha sido el año en el que Antón Álvarez Alfaro (31 años, Madrid), conocido como Crema, Pucho o C. Tangana, se ha acomodado a su nueva normalidad: no es solo uno de los raperos más famosos, licenciado en Filosofía, que además es fetiche del mundo fashionista, modelo ocasional de Loewe. Ni siquiera es ya el exnovio de Rosalía (y el coautor de algunas de sus canciones más celebradas). Ahora es, gracias a El madrileño, su aclamadísimo último disco, en el que se ha codeado con Calamaro o Eliades Ochoa y coqueteado con la rumba de Estopa, un fenómeno pop. Acaba de lanzar una colaboración con Israel B: después de unas vacaciones en el Caribe con su habitual grupo de amigos, a la sazón colaboradores creativos, regresa a Madrid. Y al rap.

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Pregunta. Su padre es periodista. ¿Le ha enseñado cómo manejarnos?

Respuesta. Me ha dado buenos consejos, pero yo tengo trucos frescos producto de la juventud.

P. ¿Puede decir un consejo que le haya dado él y un truco propio?

R. El consejo que me ha dado él es que no puedes entrar en un juego y decir que las reglas no te gustan. Hay que aceptar el trabajo del periodista y respetarlo. Un truco mío es que si alguien quiere sacarme un titular, más vale que suene más fuerte el que me gusta a mí que el que quieren ponerme.

P. Su madre tiene 14 hermanos. ¿Fue un niño muy consentido?

R. Mis padres me quieren mucho, pero siempre han tratado de inculcarme que las cosas tienen valor y que hay que esforzarse en la vida.

P. Una de las grandes protagonistas de su último disco es Madrid. ¿Ve la ciudad muy crispada?

R. La crispación está en toda España en términos políticos, pero hay una vida más allá de los enfrentamientos ideológicos. Yo a Madrid la siento genial. Sigo pensando que es una ciudad abierta, en la que hay absolutamente de todo y en la que puedes llevar a cabo tus ambiciones o puedes estar tranquilo, relajado y pasarlo bien. La crispación es una hija natural de la democracia representativa y va a suceder en cualquier sitio en el que se plantee que el sistema para gobernarse es elegir entre bandos.

La democracia no es el final de la política

P. ¿Pero esto quiere decir que cree usted en otro sistema que no sea la democracia representativa?

R. Creo en la evolución de la política. Antes nos gobernaban reyes o religiones o dioses o fuerzas de la naturaleza. La democracia no es el final de la política, y mucho menos los Estados actuales, que los hicieron guerras, locos que iban por ahí matando personas para dominar más territorio.

P. Ha dicho que solo vota si tiene miedo. ¿Qué significa eso?

R. Que solo voto en caso de emergencia.

P. ¿Si puede ganar la ultraderecha, por ejemplo?

R. Si pienso que va a haber un retroceso en derechos humanos.

P. Con su último disco ha establecido un vínculo con Cuba. ¿Qué opina de la situación del país?

R. No estoy de acuerdo con que ningún régimen político, tampoco el cubano, pegue a la gente por protestar porque necesita cambios. Dicho esto, no me considero portavoz de ninguna causa. Veo a la gente en Instagram que cada vez que pasa algo se pronuncia o exige pronunciamiento y no lo entiendo.

P. Pero en el caso de Pablo Hasél sí se pronunció...

R. Que yo me alinee con un tipo que no tiene nada que ver conmigo a nivel artístico ni ideológico, significa algo para los chavales jóvenes. Ahí puedo ayudar. Pero esto que se dice de “dar visibilidad” cuando el 90% de las veces se está dando visibilidad a cosas que ya ves en 18.000 medios no creo que sea bueno.

No ha entrado nadie nuevo en mi grupo de amigos en los últimos cinco años

P. ¿Ha tenido miedo de que le expulsaran del rap, con tanto pop?

R. Yo llevo tocándole los huevos a la gente que decide quién está en la escena toda la vida.

P. ¿Cómo se reconoce a los amigos de verdad cuando se empieza a tener mucho dinero?

R. La mayoría de mis amigos son los mismos que cuando no tenía pasta. Ahora voy a restaurantes más caros que antes, pero sigo teniendo una vida parecida.

P. O sea, que no se codea con marqueses.

R. No ha entrado nadie nuevo en mi grupo de amigos en los últimos cinco años.

P. Suena a cuadrilla vasca. ¿Es muy difícil entrar en su círculo?

R. Somos gente de puta madre, muy de verdad, y la gente se siente a gusto con nosotros, atrapamos. Sí que juzgamos un poco porque nos dedicamos a una profesión en la que se ve al que viene por el interés. El mayor fallo que tenemos es que ponemos un criterio de calidad bastante alto. Si hay alguien que es egoísta o tiene mala vibra, es muy difícil que entre.

P. Y como empresario, ¿se gusta?

P. No tengo propiedades inmobiliarias, no he invertido en la Bolsa, no he hecho nada con mi dinero que no sea apoyar ideas de gente cercana que creo que pueden ir para delante, así que de momento no hay queja.

P. ¿Cuándo fue la última vez que estuvo totalmente solo?

R. Yo soy muy solitario y muy independiente, ¿eh? Ayer mismo estuve haciendo ejercicio. Después estuve buscando cosas de Kanye [West] y un libro de un tío increíble que escribe sobre la Guerra Civil española que se llama [Manuel] Chaves Nogales.

He estado leyendo a un tío increíble que escribe sobre la Guerra Civil: se llama Chaves Nogales

P. Era usted muy fan de Kobe Bryant, ¿cómo lleva que sus ídolos sean horribles en el ámbito personal?

R. Que la gente te admire mucho no quiere decir que tú seas un ejemplo de nada. A mí me encantan la literatura de [Jack] Kerouac o la música de Nirvana y en la puta vida le diría a mi hijo que se comportase como esas personas.

P. ¿Quiere tener hijos?

R. Solía querer, sí, soy bastante familiar, pero últimamente he cambiado. Mi vecino ha tenido un hijo y he visto todas las responsabilidades que conlleva, y en mi intención de ser un buen ser humano no sé si tener un hijo es buena idea.

Solía querer hijos, pero últimamente he cambiado al ver las responsabilidades que conlleva

P. Viene la pregunta del amor. ¿Qué cualidades humanas le hacen enamorarse?

R. En general a todas las personas a las que quiero, tanto hombres como mujeres en relaciones o amistades, las admiro por alguna cosa. No tienen que ser grandes cosas ni algo creativo, sino eso que te hace decir: “¡Guau, joder!”

P. ¿Qué piensa sobre el lenguaje inclusivo?

R. Todos tenemos tíos o abuelos que hacen burla del lenguaje inclusivo, como diciendo: “Fíjate de lo que nos estamos preocupando”. Yo digo que si a alguien le ofende mi forma de hablar, lo normal es que yo piense en cómo hacer para que no le ofenda.

P. Cuando dice todos tenemos tíos, ¿quiere decir “todos tenemos tíos de derechas”?

R. Se equivoca quien piense que el lenguaje inclusivo solo ofende a gente de derechas. Habla con un trotskista o un comunista tradicional, habla con un montón de votantes de Izquierda Unida y que tienen 60 palos. Te sorprenderías de lo alejados que están del discurso actual la izquierda tradicional y el sindicalismo. A mí, los que basan sus ideas en libros que se escribieron hace cien años me parecen peligrosos.

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