WebSummit

“Si Facebook cobrara por suscripción, quien no puede permitírselo no podría usarlo”

Mike Schroepfer, responsable de desarrollo de tecnología de la red social, repasa las apuestas de la red social, desde el control del discurso de odio hasta la integración de la realidad virtual

Mike Schroepfer es CTO de Facebook desde 2013
Mike Schroepfer es CTO de Facebook desde 2013

Cada vez que un grupo de nuevos ingenieros se incorpora a las filas de Facebook, Mike Schroepfer, responsable de desarrollo de tecnología de la red social, les da la bienvenida. “Una de las primeras lecciones que les doy es que va a haber mucha gente en el mundo con opiniones y altas expectativas sobre el trabajo que hacen”, comenta el ejecutivo en una mesa redonda organizada con motivo del evento tecnológico WebSummit, que se celebra estos días tanto en Lisboa como de forma virtual. Esas grandes esperanzas atañen a problemas como la manipulación electoral, el discurso de odio o la gestión de la información potencialmente dañina que se vierte en la plataforma en relación con asuntos tan sensibles como la pandemia. “Nuestro trabajo es estar a la altura”, concluye.

El objetivo de la división que lidera Schroepfer es desarrollar tecnologías que amplíen y complementen el trabajo de los humanos que gestionan la plataforma. En este contexto, el que fuera vicepresidente de ingeniería en Mozilla, ha visto pasar una revolución ante sus ojos en cuestión de un lustro. “Hace solo cinco años, el contenido que violaba las normas de nuestra plataforma era detectado casi exclusivamente por la gente real que lo veía o nuestros equipos de revisores. Ahora la inmensa mayoría de este contenido se localiza primero por nuestros sistemas automatizados”, compara.

En medio de esos avances, la comunidad de usuarios no se ha mantenido estática. El problema del discurso de odio ha sido un creciente quebradero de cabeza para Schroepfer y su equipo. “Es al mismo tiempo una de las cosas más horribles que puedes encontrar en Internet y también una de las más tecnológicamente complejas para abordar utilizando inteligencia artificial”, razona. Su compromiso es continuar avanzando en sistemas que puedan identificar los contenidos dañinos con mayor velocidad y eficiencia. “Estamos en el punto en que estos sistemas superan o igualan la capacidad de un humano no entrenado”, señala. “Si me hubieras preguntado hace tres años, no habría estado tan seguro de que pudiéramos llegar hasta aquí

Aquí entran en juego sistemas de aprendizaje autosupervisado en los que el algoritmo se entrena a sí mismo y modelos multilingües que permiten que lo aprendido en un idioma sea válido en otros. El modelo XLM-R juega en las dos ligas. Permite identificar discurso de odio y otros contenidos no admitidos por la plataforma y trasladar lo aprendido a otras lenguas, de manera que no es necesario crear un modelo para cada idioma. Con sistemas como estos, se rebaja además la barrera que supone la predominancia del inglés en Internet, los conjuntos de datos para entrenamiento y el desarrollo tecnológico en general.

En la misma línea, la red social presentó en octubre un modelo de traducción capaz de interpretar de forma directa cien idiomas sin necesidad de recurrir al inglés. Ahora falta encontrar la manera de implementar esta herramienta en el engranaje de Facebook. “Todavía está en la fase de investigación. Ponerlo a funcionar en la escala a la que operamos es otro desafío al que nos enfrentaremos durante los próximos dos años”, matiza el ejecutivo. “Hay muchísimos avances como este en el que probamos que podemos hacer algo una vez para un experimento. ¿Pero cómo haces lo mismo cientos de miles de millones de veces, todos los días, para miles de millones de personas, y con la precisión y robustez necesarias? Hay mucho que hacer”.

El lado bueno del lado malo

Schroepfer defiende con fervor que los avances conquistados por Facebook y su ecosistema de servicios justifican con creces la miríada de controversias que rodean a esta y otras redes sociales. “Sigo aquí porque creo que la tecnología es una de las mejores maneras de mejorar la vida de la gente”, asegura. Frente a las críticas al modelo de negocio basado en anuncios personalizados, aduce que ese formato da alternativas a gente que de otro modo no podrían permitirse publicitar su negocio. "Mucha gente piensa en la publicidad en Facebook como algo malo. Deberían preguntar a las pequeñas empresas que usan estas herramientas para entender cómo impacta en sus vidas y bienestar económico", argumenta.

Los beneficios que recibe Facebook como administrador de ese engranaje hacen posible, asegura Schroepfer, que los servicios de mensajería y videollamada disponibles en la plataforma o en WhatsApp estén disponibles de forma gratuita para sus cerca de 3.000 millones de usuarios activos. "Por eso puedo construir un laboratorio que nos permite tener la mejor tecnología del mundo para luchar contra los contenidos malos y extremistas", añade. "Si cobrásemos por suscripción, funcionaría para la gente que puede permitírselo, pero quien no puede permitírselo no podría usarlo".

Ante el problema el problema de la polarización en las redes, el ejecutivo, asegura que están trabajando para neutralizarla. "No me voy a sentar aquí a decir que es perfecto o que hemos terminado", matiza, antes de quitar hierro a las advertencias de quienes ven a Facebook como un gigante con la capacidad de predecir nuestro comportamiento. "Eso está fuera del alcance de cualquier tecnología que haya visto".

En el futuro próximo de la división tecnológica de Facebook, la realidad virtual cobra especial importancia. "Estamos incansablemente centrados en bajar el coste de esta tecnología para que más gente pueda utilizarla", asegura Schroepfer. Según sus cálculos, estos sistemas son ahora cinco veces más baratos que hace cinco años. "Por geniales que sean tu smartphone y tu PC, no se han vuelto cinco veces más rápidos ni cinco veces más baratos en el mismo periodo".

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