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Embajadores al rescate en la Guinea de Obiang

El régimen de Malabo acusa de injerencia a España, Estados Unidos y Francia por evitar la captura de un juez

El presidente de Guinea Ecuatorial,  Teodoro Obiang Nguema, el pasado lunes en la cumbre de la Unión Africana en Addis Abeba.
El presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang Nguema, el pasado lunes en la cumbre de la Unión Africana en Addis Abeba. AFP

Puede acabar como drama, pero tiene aires de sainete. El ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación de Guinea Ecuatorial, Simeón Oyono Esono Angué, convocó el miércoles al cuerpo diplomático acreditado en Malabo para, en un discurso retransmitido por la televisión local, abroncar a los embajadores de España, Estados Unidos y Francia. El jefe de la diplomacia ecuatoguineana les acusó de “inmiscuirse” y “entrometerse” en los asuntos internos de su país y de “interferir en los procesos judiciales ecuatoguineanos”.

Lo que motivó la irritación del régimen de Teodoro Obiang y su insólita forma de protesta fue la visita que los tres embajadores, el español Guillermo López Mac-Lellan, la estadounidense Susan Stevenson y el francés Olivier Brochenin, hicieron el martes al expresidente de la Corte Suprema de Justicia ecuatoguineana Juan Carlos Ondo Angue.

El magistrado llamó alarmado al embajador español cuando un grupo de soldados fuertemente armados rodearon su casa. “La situación parecía la típica en la que se presenta un grupo de esos para secuestrar a personas para posteriormente torturarlas. Es bastante frecuente en Guinea Ecuatorial”, explicó Ondo Angue a la agencia Efe.

La presencia de los tres diplomáticos en el domicilio del juez evitó que los soldados, que no llevaban ninguna orden judicial, se lo llevaran detenido, pero este ha optado por refugiarse en casa de unos amigos.

El magistrado es hijo de Purificación Angue Ondo, que el 17 de enero fue cesada como embajadora de Guinea Ecuatorial en España. Juan Carlos Ondo fue destituido como presidente de la Corte Suprema en agosto, después de que criticara la muerte “en extrañas circunstancias” de un magistrado en una comisaría de Malabo sucedida un mes antes.

Aunque no existe ninguna acusación formal contra él, el ministro ecuatoguineano de Exteriores sugirió que el expresidente de la Corte Suprema está vinculado con la supuesta intentona golpista que Obiang denunció en diciembre de 2017 y por la que han sido condenados más de un centenar de opositores. Dos ciudadanos españoles, Feliciano Efa y Julio Obama, y dos ecuatoguineanos residentes en España, Bienvenido Ndong y Martín Obiang, fueron capturados en noviembre en Sudán del Sur y llevados a Guinea Ecuatorial, donde siguen presos sin que la Embajada española haya podido asistirles.

La detención de opositores y exdirigentes del régimen no es el único motivo de fricción internacional del régimen de Obiang. El Gobierno de Malabo reaccionó irritado ante la decisión de la Corte de Apelación de París de confirmar la condena de tres años de cárcel por blanqueo de capitales impuesta al hijo del autócrata ecuatoguineano y vicepresidente del país, Teodorín Obiang.

El enfrentamiento de Guinea Ecuatorial con su antigua metrópoli (España), con el país europeo de referencia en el África Occidental (Francia) y con la primera potencia mundial (Estados Unidos) limita su margen de maniobra diplomático. Quizá por ello, el día 4 tomó una sorprendente decisión para un país en el que la mayoría de la población vive en la pobreza: “Impactado por la dimensión de la tragedia” del coronavirus, según la nota oficial, Obiang decidió donar dos millones de dólares a China.

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