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Juan Carlos Campo, un juez de larga trayectoria política para encabezar el Ministerio de Justicia

El magistrado sevillano lleva lustros vinculado a las Administraciones socialistas

Juan Carlos Campo, durante un pleno del Congreso.
Juan Carlos Campo, durante un pleno del Congreso. EFE

Cuando atraviese la puerta de la sede del Ministerio de Justicia, Juan Carlos Campo Moreno (Osuna, Sevilla, 58 años) dará un salto mayúsculo en su carrera política. Más acostumbrado a la segunda fila de la batalla parlamentaria, este diputado por Cádiz avanzará en sprint hasta la primera línea para aterrizar en una agria cartera que deja la fiscal Dolores Delgado, que se marcha entre críticas del sector, al igual que salió su antecesor, Rafael Catalá (PP).

No ha habido sorpresas en esta ocasión y el presidente Pedro Sánchez se ha decantado por el nombre que más sonaba en las quinielas. Ha sido el último ministro en conocerse, anunciado este sábado por La Moncloa. Campo ha ejercido en las últimas tres legislaturas como portavoz del PSOE en la comisión de Justicia del Congreso y, acostumbrado al debate, su perfil (absolutamente más político que su predecesora) se ajusta a un cargo que deberá afrontar la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), en funciones desde diciembre de 2018. Tarea que se avecina bastante difícil, vistas las intenciones del PP de bloquear este proceso.

Doctor en Derecho y juez de carrera, aunque no ejerce desde hace años, lleva décadas vinculado a las Administraciones socialistas. Comenzó en los noventa, cuando dejó la Audiencia Provincial de Cádiz para ocupar el cargo de director general de Relaciones con la Administración de Justicia de la Junta de Andalucía, entonces en manos del PSOE. La escalada le llevaría después al CGPJ, como vocal; y al Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, donde fue secretario de Estado de Justicia entre 2009 y 2011. Hace apenas un mes ha ascendido a magistrado de la Audiencia Nacional, aunque permanece en situación de servicios especiales.

En el Congreso, uno de sus capítulos más duros lo vivió en marzo de 2018, cuando tomó la palabra en nombre de su partido en el debate sobre la prisión permanente revisable. Acababa de morir asesinado el niño Gabriel Cruz y la derecha presentó enmiendas para ampliar esta pena. Con familiares de otras víctimas en el palco, Campo defendió su derogación y acuso al PP y a Ciudadanos de traer a las Cortes una propuesta que sabía "a rabia, ira y sed de venganza". Llegaron a pedir a Sánchez que tomara medidas contra él.

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