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Arrimadas busca su espacio entre PP y Vox en la oposición

La portavoz de Cs reivindica el centro aunque no da tregua a Sánchez

La portavoz de Cs, Inés Arrimadas.
La portavoz de Cs, Inés Arrimadas. AFP

Inés Arrimadas busca su sitio. La portavoz de Ciudadanos en el Congreso y futura líder del partido tiene el reto de encontrar un espacio político en la XIV Legislatura, que se prevé muy polarizada y en la que ha renunciado a pactar con el nuevo Gobierno del PSOE y Unidas Podemos. Arrimadas compartirá oposición con PP y Vox, ambos entregados a una competición sin cuartel por cuál de los dos formula la acusación más grave contra Pedro Sánchez, y ambos con muchos más escaños que Cs: en un clima marcado por la crispación, Arrimadas se propone, según fuentes de la gestora, mantener un perfil moderado y centrista. Ayer reivindicó el centro político, aunque no dio tregua a Sánchez.

“A usted no le ha votado ni un solo español para hacer lo que está haciendo aquí”, arrancó Arrimadas al subir a la tribuna. Y pasó a enumerarle sus problemas con la hemeroteca: le recordó cuando decía que traería detenido a Carles Puigdemont, cuando aseguraba que no dormiría con Podemos dentro del Gobierno porque ese partido defiende que en España existen presos políticos y cuando prometía que iba a tipificar el delito de referéndum ilegal. “Hoy, todos los españoles están viendo cómo le ha regalado una consulta a ERC solo en Cataluña, cuando les están diciendo aquí en su cara que les importa un comino la gobernabilidad”, reprochó Arrimadas.

Preocupados

En la dirección de Ciudadanos se reconocen sinceramente preocupados por la nueva etapa que abre este Gobierno, y explican que no tenían otra alternativa que mostrar su oposición a un Ejecutivo que echa a andar con el apoyo del PNV y el respaldo tácito de ERC y EH Bildu. Su estrategia se dirigirá a desgastar al PSOE por esos pactos con los nacionalistas. Las apelaciones de Arrimadas a los diputados socialistas para que rompieran la disciplina de voto tenían como objetivo apelar al votante socialista más moderado, que puede encontrarse incómodo —como algunos barones socialistas— por los acuerdos con esas formaciones.

En su discurso, Arrimadas argumentó que los pactos con los nacionalistas no son progresistas, en un mensaje destinado a ese perfil de votante. “Eso no es ni progresismo, ni socialdemocracia, ni izquierda”, censuró Arrimadas. “Pactar con Bildu, con el PNV y con ERC es desigualdad, es nacionalismo y es sanchismo; no es progresismo”. El PSOE, no obstante, no ha pactado con Bildu, aunque los abertzales sí se abstuvieron ayer.

A pesar de su profunda discrepancia con el nuevo Gobierno, Arrimadas intentó desmarcarse del discurso exaltado de PP y Vox con un tono más moderado y sin acusaciones gruesas. Aunque se situó claramente enfrente del nuevo Ejecutivo, al que no ofreció acuerdos. Según fuentes parlamentarias, Arrimadas tiene decidido buscar ese perfil centrista pese a que el clima sea de polarización y frentismo. La portavoz hizo explícito ese propósito reivindicando el centro. “Los españoles tenemos que darle una alternativa [a la coalición] de centro”, reflexionó. “Igual que en la Transición ese proyecto se lideró desde el centro, ahora más que nunca necesitamos centro”. Tras la votación, fuentes gubernamentales cargaron contra Cs por haber “perdido la oportunidad de un giro de rumbo”. “Ha insistido en el error”, juzgaron. La legislatura augura más choques entre Cs y PSOE.

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