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MARÍA JESÚS HERRERA | JEFA DE MISIÓN DE LA OIM EN ESPAÑA

“España no tiene una estrategia migratoria clara”

La responsable de la Organización Internacional para las Migraciones considera que la demanda del mercado laboral permite abrir nuevas vías para los migrantes

María Jesús Herrera, jefa de la misión en España de la Organización Internacional para las Migraciones.
María Jesús Herrera, jefa de la misión en España de la Organización Internacional para las Migraciones. EL PAIS

María Jesús Herrera (Córdoba, 58 años) lleva casi una década al frente de la misión en España de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), y lamenta que el tema solo sea visible ante las crisis y las desgracias. El organismo, asociado a la ONU desde 2016, acompaña la gestión y el diseño de las políticas migratorias de los países miembros y da apoyo operativo a su aplicación. Los proyectos —que en España se centran en la integración laboral de las migrantes, la promoción del mundo rural para la migración y el retorno voluntario— se financian con fondos de las Administraciones y de la UE.

En el día internacional del migrante, la OIM hace hincapié en la idea de la cohesión social, y en el provecho de las “sociedades multiculturales” en medio de un auge de la retórica xenófoba que, según Herrera, se debe combatir “con datos y cifras reales”.

Herrera cree que a España le falta valentía a la hora de diseñar sus políticas migratorias y, sobre todo, que “España necesita una estrategia migratoria clara” frente a la política que solo reacciona ante los problemas que van surgiendo. “Hace falta un análisis de qué se necesita y cómo se pone en funcionamiento”, argumenta. “Por ejemplo, hacen falta trabajadores para tal sector, pero eso no se hace de un día para otro. Hay que saber cuántos trabajadores necesitamos, debe haber una estrategia conjunta con la sociedad civil, los sindicatos, los empleadores, el Gobierno, las Comunidades Autónomas... Es totalmente necesario”. Herrera incide en la complejidad del proceso migratorio y la importancia de un análisis global: “No podemos ir a golpe de [ocurrencias]. Ahora se nos ocurre una cosa, después otra… hay que tener la estrategia de una gobernanza migratoria. Y luego ya implementarla según las necesidades, porque la migración no es algo previsible siempre. Tiene muchas incógnitas y situaciones que se producen y hay que solventarlas cuando se producen”.

Además de una estrategia, Herrera recalca la urgencia de abrir vías legales para la migración, que en España están prácticamente cegadas. Pese a que la mayoría de las personas que llegan lo hacen de manera regular (en avión y sin necesidad de visado), en tres meses pasan a la clandestinidad al no encontrar apenas fórmulas para residir y trabajar legalmente en España. Además, sigue habiendo miles de personas que se ven abocadas a lanzarse al mar para llegar a Europa. “Las opciones para migrar a España de forma regular son escasísimas, casi inexistentes. La OIM entiende que la demanda del mercado de trabajo es suficiente como para que aumente la apertura de cupos o de migración circular. En España hay proyectos, pero están en pruebas, son proyectos piloto”, apunta.

La jefa de misión de la OIM pide soluciones inmediatas para problemas concretos. Desde hace meses se repiten las imágenes de familias demandantes de asilo con niños que duermen en las calles de Madrid por la falta de plazas en la red de acogida, dependiente de la Secretaría de Estado de Migraciones. “Aquí falla el sistema de acogida y la coordinación de las administraciones. Por mucho que se haya ampliado la red, necesita más plazas. Y las administraciones locales y la central tienen que coordinarse”, afirma. “Hay que responder a las necesidades planteadas. No se puede dejar a nadie en la calle”.

Los flujos irregulares hacia España se han reducido este año más de un 50% debido, sobre todo, a un mayor control de las fronteras por parte de Marruecos, país con el que España y la UE han estrechado su colaboración. Para Herrera, sin embargo, “el control de fronteras no puede ser la única fórmula”. “Hay que trabajar en los países de origen para que la migración sea una opción y no una necesidad. No se trata de parar los flujos”, explica. En su opinión, España, “con una necesidad muy concreta de mano de obra en ciertos sectores”, debería haber puesto en marcha “proyectos más arriesgados y comprometidos”.

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