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Ciudadanos Andalucía propondrá a Arrimadas mayor autonomía territorial

El vicepresidente de la Junta, Juan Marín, defenderá en el congreso limitar la dependencia de la dirección nacional

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El líder de Ciudadanos en Andalucía y vicepresidente de la Junta, Juan Marín. EFE

Juan Marín, líder de Ciudadanos en Andalucía y vicepresidente de la Junta gracias a la coalición con el PP, defenderá en el congreso extraordinario que elegirá un nuevo presidente del partido una reestructuración orgánica que otorgue una mayor autonomía a los territorios. Marín elude hablar de baronías o independencia, pero sí aboga por dotar a las filiales regionales de mayor libertad y capacidad de decisión en asuntos internos y autonómicos, sin estar subordinados a la supervisión constante de la dirección nacional. Fuentes cercanas a Marín sostienen que esa visión es compartida por el resto de líderes territoriales de Ciudadanos y que Inés Arrimadas, que se postula como la futura presidenta del partido, la conoce y no se opone.

La rama andaluza de Ciudadanos está trabajando en la ponencia que presentará en el cónclave del 15 de marzo con la premisa de adaptar la fuerza política “al siglo XXI”. Las grandes decisiones políticas que ha adoptado Ciudadanos en Andalucía en los últimos años estuvieron tuteladas por la dirección nacional. Así, el acuerdo para sustentar la investidura de la socialista Susana Díaz, en 2015; las negociaciones para la alianza de Gobierno con el PP de los pasados diciembre y enero, e incluso el pacto para alcanzar la alcaldía de Granada -la ciudad más importante que dirige el partido-, en mayo, contaron con la presencia de José Manuel Villegas, entonces secretario general de la organización.

La dependencia llega hasta decisiones que rebasan el ámbito del partido y que incumben a la gestión de la Junta de Andalucía. Es el caso de la decisión del consejero de Educación, Javier Imbroda -un fichaje personal de Albert Rivera-, de sustituir a su número dos en la Consejería, Marta Escrivá, conocida el jueves y que se aprobará este martes en el Consejo de Gobierno.

El propio Marín reconoció el viernes que para ejecutar el relevo de Escrivá, el consejero tuvo que solicitar la aprobación de la secretaría de Acción Política de Ciudadanos -“como hay que hacer en nuestra formación política”, recalcó el vicepresidente andaluz- obligando a demorar el movimiento en Educación varias semanas. “Esto pasa con cualquier nombramiento en el partido, tenemos que enviar su currículum y allí se indaga sobre su pasado, pertenencia a otras fuerzas políticas…”, explican fuentes cercanas al partido. Este mecanismo resta capacidad de maniobra en la gestión diaria de la formación a nivel regional y retrasa la toma de decisiones del Gobierno andaluz. Con mayor autonomía orgánica se eliminarían este tipo de trabas, defienden desde la dirección de la fuerza política en Andalucía.

Crisis por el liderazgo

El cargo de Marín como vicepresidente de la comunidad autónoma más poblada le otorga un peso político que no se ha visto reflejado en la composición de la comisión gestora dirigida por el antiguo secretario de Organización de la formación, Fran Hervías, con quien mantiene diferencias. Marín ha sido excluido de este órgano de transición en el que sí está su homólogo en la Comunidad de Madrid, Ignacio Aguado. El político andaluz ha manifestado públicamente su apoyo a Arrimadas para que se ponga al frente del partido, una postura que comparte la práctica mayoría de los dirigentes de esa fuerza política en la región. Su cercanía a la actual portavoz parlamentaria de Ciudadanos podría ser un aval para sacar adelante su propuesta de reestructuración.

La sustitución de Escrivá, amiga personal de Hervías, que pasará de ser viceconsejera de Educación a delegada de esa consejería en la provincia de Sevilla, se ha producido, según las explicaciones de Imbroda, porque “en un cargo tan técnico y complejo”, necesitaba “a una persona con más experiencia”. Sin embargo, el movimiento se percibe como un indicio de la crisis en el seno de Ciudadanos en Andalucía por reposicionar a los partidarios del ex secretario de Organización y los afines a Marín, tras el abandono de su líder y fundador, Albert Rivera. La sustitución de Escrivá supone un golpe de mano del vicepresidente de la Junta en esa batalla soterrada, de la que, sin embargo, el dirigente se ha desvinculado, atribuyendo la responsabilidad de la decisión enteramente al consejero de Educación y negando que se haya adoptado por motivos orgánicos.

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