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El PP impide el cordón sanitario a Vox en la Mesa del Congreso

El PSOE exige que los populares entren en el pacto para vetar al partido ultra en el órgano de control de las Cortes a cambio de aumentar su representación y la de Ciudadanos

Reunión de la Mesa del Congreso de la pasada legislatura. En vídeo, declaraciones del vicesecretario de Comunicación del PP, Pablo Montesinos.

El PP rechaza negociar un cordón sanitario que impida que Vox tenga representación en la Mesa del Congreso, como proponen PSOE y Unidas Podemos. Los populares se niegan a excluir al partido de extrema derecha del máximo órgano de dirección de la Cámara, como sucede en otros países europeos, ya que consideran que la formación liderada por Santiago Abascal es “constitucionalista”. Los socialistas exigen que el PP entre en el pacto, y están dispuestos a que los conservadores aumenten su representación en la Mesa e incluso a que Ciudadanos -que tras el batacazo electoral del 10-N se quedaría fuera-, tuviera un puesto en el órgano que califica, ordena y determina los debates y distribuye los medios materiales y humanos con que cuentan los grupos políticos. Vox aún no ha iniciado la negociación con PP y Cs.

El PSOE mantiene vivas varias negociaciones de trascendencia para la XIV Legislatura. Hay un equipo negociador ya nominado por Pedro Sánchez y encabezado por su vicesecretaria general, Adriana Lastra, para sumar votos y apoyos para el triunfo de la investidura del candidato socialista. A la vez se están produciendo contactos en el Congreso para conformar la Mesa del Parlamento.

La Mesa se compone de nueve miembros y en esta legislatura se pretende un reparto similar a la anterior. Es decir, cinco componentes de la mayoría progresista —tres del PSOE y dos de Podemos— y cuatro para la oposición conservadora. Ese reparto de bloques es lo único que está claro hasta el momento, a una semana de que se constituyan las Cortes el 3 de diciembre.

El PSOE y Podemos se han conjurado para que Vox, que obtuvo 52 de los 350 escaños del Congreso, no esté representado en la Mesa, y, si fuera posible, tampoco en la dirección de las casi 30 comisiones que funcionan en la Cámara baja, algo todavía más complejo.

La portavoz socialista, Adriana Lastra, ha sondeado sobre esta barrera a la extrema derecha no solo a Podemos, su socio prioritario, sino también a Más País, Compromís, PNV, los partidos independentistas catalanes, Coalición Canaria, e incluso al PP. Y ha obtenido de entrada una buena predisposición de casi todos. Solo el partido liderado por Pablo Casado rechaza la idea de dejar a Vox fuera de los órganos de gobierno del Congreso.

En Ciudadanos, que vive en estos días una crisis de liderazgo tras la dimisión de Albert Rivera, aseguran que todavía no han mantenido ningún tipo de contacto con el PSOE. Su comité permanente, reunido este lunes, aprobó nombrar a José María Espejo como nuevo secretario general del grupo en el Congreso. Este será el encargado de emprender esas negociaciones.

La portavoz de la ejecutiva de Cs, Lorena Roldán, sí avanzó este lunes que este partido peleará por estar también en la Mesa del Congreso, pese a su retroceso de 57 escaños a apenas 10. Esa cifra no le da a Ciudadanos para obtener ningún puesto seguro si no entra en transacciones con otras formaciones hasta los 71 votos que aseguran algún cargo. La posición adelantada por Roldán apunta a la idea de que Ciudadanos se presta a negociar, se presupone que con PP y PSOE; nunca con Vox.

El PSOE ha adelantado que la mayoría progresista nunca podría estar en juego pero que sí estaría a favor de que PP y Cs se repartiesen las otras cuatro posiciones en disputa, tres para los populares y una para la formación que lidera ahora Inés Arrimadas. Cs ya aprobó este lunes proponer precisamente a Espejo para esos cargos porque ya fue durante años vicepresidente en el Parlamento catalán.

El PP sigue descartando la posibilidad de excluir a Vox. Tanto su líder Pablo Casado, como su portavoz en el Senado, Javier Maroto, ratificaron públicamente que los populares rechazan participar en ningún tipo de cordón sanitario contra un partido que consideran constitucionalista y porque dicen que ellos ya sufrieron ese tipo de vetos.

Vox necesita alcanzar los 71 votos y tiene solo 52 escaños para no tener que depender de préstamos de otras formaciones para que un partido de ultraderecha pueda acceder por primera vez en España a la Mesa de las Cortes. El PP no especifica si se abre a negociar con Vox para prestarle los 19 escaños que le faltan para pugnar por uno de esos codiciados puestos en la Mesa o se limitarían a votar a sus candidatos. Fuentes populares indican que Vox, además, ni siquiera se ha dirigido a ellos para formularles alguna propuesta ni tampoco desde Ciudadanos.

En el artículo 37 del Reglamento del Congreso se explica que para la elección del presidente de la Cámara solo se requiere obtener la mayoría absoluta, pero para la selección de los cuatro vicepresidentes y los cuatro secretarios, que se votan simultáneamente y con un solo nombre en cada papeleta, son elegidos, por orden sucesivo, los cuatro que obtengan mayor número de votos.

La decisión de Casado sobre blanquear a Abascal

J. C., Madrid

En el PP dicen estar a la espera de que el panorama se aclare por parte de las demás formaciones sobre la presencia de Vox en la Mesa del Congreso y también sobre lo que decida personalmente su líder, Pablo Casado. Sostienen que sobre ese asunto “no tienen nada que ganar y sí mucho que perder” porque solo con sus votos (91 diputados entre el PP y Navarra Suma) ya tendrían asegurados dos de los nueve componentes de ese órgano: una vicepresidencia y una secretaría. Si el PP entra en la negociación con el PSOE, Podemos y probablemente Ciudadanos, esa vicepresidencia podría ser una de las principales y podría obtener tres cargos en vez de dos. Si negocia solo con Vox podría esgrimir lo mismo: dejarles entrar en la Mesa a cambio de aumentar su representación.

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