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Casado ignora a Abascal, replica a Rivera y se centra en atacar a Sánchez

El líder del PP pregunta seis veces al presidente en funciones si volverá a aceptar los votos de los independentistas

El líder del Partido Popular, Pablo Casado, en el plató durante el debate.

El día anterior, con Vox al alza en las encuestas, Pablo Casado endureció su discurso y aseguró que a Pedro Sánchez le interesaba la violencia en Cataluña. En el debate de este lunes ha suavizado ese mensaje y tratado de mantener un tono firme, pero menos agresivo que el de Albert Rivera. Ambos han protagonizado tensos rifirrafes, aunque también se han unido contra el líder socialista en otros momentos del encuentro. El presidente popular no ha querido entrar en ese cuerpo a cuerpo con Santiago Abascal, pese a que el líder de Vox sí le ha dedicado tantos reproches como a los representantes de la izquierda.  Fuentes del partido señalaron posteriormente que esperaban ver a Abascal "más radical" de lo que se mostró en el debate.

Como hizo Cayetana Álvarez de Toledo con Adriana Lastra en el debate de portavoces, Casado ha preguntado a Pedro Sánchez en repetidas ocasiones "cuántas nacionalidades" hay en España; Rivera lo hizo posteriormente, enseñándole un mapa de España y reclamándole que las señalara. El líder del PP también pidió, sin éxito, al presidente en funciones, hasta en seis ocasiones, que se comprometiera a asegurar que no va a aceptar de nuevo los votos de los independentistas. "Si estamos en repetición electoral es porque el PP y Ciudadanos votaron en contra", contestó el líder socialista, que tenía otras opciones de pacto.

El presidente popular agitó el miedo a la crisis y promocionó la bajada masiva de impuestos que lleva en su programa electoral. El exministro de Hacienda Cristóbal Montoro, sin embargo, advertía en una entrevista a EL PAÍS hace unos días que, aunque vendiera menos "electoralmente", "no se puede prometer bajar todos los impuestos". A él le tocó subirlos cuando llegó al Gobierno, en 2011. Casado insiste en esta campaña más en la gestión que en la ideología y se ha rodeado en sus listas de exministros que sustituyen ahora a los fichajes fallidos de las pasadas elecciones. Durante el debate ha exhibido una portada de EL PAÍS con los recortes de José Luis Rodríguez Zapatero y ha tratado de transmitir que Sánchez no podía resolver una crisis que estaba minimizando.

Se enzarzaron Rivera y Casado por la corrupción, cuando el líder de Ciudadanos señaló al presidente popular y al candidato socialista para acusarles del "impuesto de la corrupción del bipartidismo" que había vaciado los bolsillos de los españoles. "Yo llevo un año al frente del partido. Usted no me puede dar lecciones. Haga unas primarias limpias", le replicó a Rivera en alusión al pucherazo de Castilla y León. Fuentes del PP señalaron posteriormente que no se esperaban ese ataque del presidente de Ciudadanos.

"Me gustaría estar en tu casa, mirarte a los ojos y darte la mano", arrancó Casado su minuto de oro. El líder del PP cerró el debate presentando a su formación como el partido del desbloqueo político y la única alternativa a Sánchez". Al salir del debate, declaró: "Me voy con la preocupación de no saber si Sánchez volvería a pactar con los partidos recién condenados por el Tribunal Supremo. Es inconcebible". En la sede de Génova, en Madrid, le esperaba con un largo aplauso la cúpula popular. El partido cree que el debate, que no fue el cara a cara que Casado hubiese preferido con el candidato socialista, ha servido para reforzar su papel de "única alternativa" al PSOE. 

En vídeo, rifirrafe entre Pablo Casado y Albert Rivera sobre la corrupción.
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