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La tasa de empleo de los inmigrantes se acerca a la de los españoles por primera vez después de la crisis

La OCDE alerta de la mayor precariedad que sufre el colectivo

Un grupo de obreros trabaja en una calle de Sevilla. Ampliar foto
Un grupo de obreros trabaja en una calle de Sevilla.

Por primera vez después de la crisis, la ocupación de inmigrantes en España es similar a la de los nacionales. La tasa de empleo de los nacidos en España es del 62,6% frente al 61,6% de los foráneos, dos porcentajes que reflejan el número de personas con empleo sobre el total en edad de trabajar y que no estaban tan próximos desde 2008, cuando se desató la crisis económica más grave desde la II Guerra Mundial.

Los datos de 2018, recogidos en el último informe sobre migraciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), señalan que de los 34 países de la organización analizados solo Nueva Zelanda presenta aún menos distancia entre la ocupación de nacionales e inmigrantes en edad de trabajar. Por el contrario, en otros Estados, como Italia, Hungría o Israel los inmigrantes presentan mayores tasas de empleo que los locales. “Estos países tienen una migración principalmente orientada al mercado laboral”, señala Thomas Liebig, uno de los autores del trabajo. “También es importante tener en cuenta que en el mundo, y en particular en muchos países europeos como Alemania, Francia o Bélgica la tasa de empleo de los inmigrantes sigue siendo inferior a la de los nativos”.

Las cifras de España apuntan a una recuperación, pero están también relacionadas con la vulnerabilidad del colectivo: tras los nuevos empleos hay precariedad. “Los puestos de trabajo ocupados por los inmigrantes tras la crisis económica son mucho peores, mal remunerados e inestables”, explica Liebig. “Los inmigrantes suelen beneficiarse antes cuando aumenta la actividad económica, pero continúan siendo más vulnerables que otros ante una crisis”, añade.

El informe también coloca a España liderando otra clasificación al situarla como el país de la OCDE en el que el porcentaje de trabajadores inmigrantes en riesgo de pobreza es mayor, un fenómeno que viene creciendo dramáticamente en la última década en el conjunto de los países de la organización. En 2018, el 32% de los empleados extranjeros estaban en riesgo de pobreza, al contar con rentas familiares equivalentes inferiores al 60% la mediana española, el parámetro usado por Eurostat, la oficina europea de estadística. En España, según el INE, una persona está en riesgo de pobreza si vive sola y gana menos de 8.800 euros al año o si se trata de una familia con dos adultos y dos niños que cuenta con 18.600 euros anuales. El porcentaje de los trabajadores nacidos en España en esa situación asciende al 9,6%.

En 2017, en la Unión Europea los porcentajes son inferiores y cerca del 18% de los trabajadores inmigrantes, de 18 a 64 años, eran considerados pobres, frente al 8% de los nativos. “La diferencia entre los nativos y los inmigrantes ha aumentado de aproximadamente seis puntos porcentuales a casi diez puntos en los últimos diez años”, destaca el informe.

Las causas que explican la situación de pobreza de los migrantes hay que buscarlas precisamente en el mercado laboral. Entre ellas, el documento señala la gran concentración de trabajadores inmigrantes en trabajos poco calificados, las condiciones de trabajo que determinan los salarios e ingresos en el hogar y que según la OCDE se han deteriorado en los últimos años.

 

 

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