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Casado defiende la foralidad vasca ante la polémica desatada por Álvarez de Toledo

La convención del partido en Vitoria ha estado marcada por las críticas de la portavoz del PP a la "tibieza" de Alonso frente al nacionalismo

Desde la izquierda, Borja Sémper, presidente de Gipuzkoa; Amaya Fernández, secretaría geneal del PP Vasco; Alfonso Alonso, secretario del PP en el País Vasco, y Pablo Casado, líder del PP, este sábado en Vitoria.

El presidente del PP, Pablo Casado, ha viajado a Vitoria este sábado para tratar de apagar el incendio provocado 24 horas antes por la portavoz en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, que acusó a su partido en el País Vasco de "tibieza" ante el nacionalismo. "En el conjunto del PP la música suena igual y cuando a algún solista se le escapa alguna nota siempre hay un piano para intentar taparla", ha dicho Casado durante el cierre de la convención del PP vasco. Álvarez de Toledo ha vuelto a convertirse así en protagonista de la jornada. Nadie ha llegado a mencionar su nombre, pero todos han mandado un mensaje de rechazo a sus palabras y de cierre de filas con el presidente del PP vasco, Alfonso Alonso. Incluido el propio Casado.

"Yo soy también del PP vasco", ha empezado el presidente nacional del partido. Casado se ha prodigado en alabanzas hacía Alonso y ha querido limar las diferencias entre la formación nacional y autonómica con una defensa cerrada de la foralidad y el concierto económico. "Es un debate muy superado", ha dicho. Tras los elogios, el líder del PP ha llevado su discurso a reiterar su apuesta por una gran coalición entre los partidos de la derecha, el tema más espinoso para el PP autonómico.

"Si hubiéramos tenido un acuerdo con Ciudadanos, tendríamos escaño en Vizcaya", ha asegurado antes de advertir de que el propio Alonso le dio el visto bueno para intentar la coalición el pasado mes de julio. Alonso ya ha dicho en varias ocasiones que no se opone a su pacto con los de Albert Rivera de forma categórica, pero sí bajo la exigencia de que Ciudadanos se mueva de su posición contraria al fuero y al concierto económico.

Casado, en clave ya preelectoral ante una posible cita con las urnas en noviembre, ha insistido en su idea de coalición, que por el momento ha sido rechazada tanto por Ciudadanos como por Vox. "Hay que unir para ganar, ganar para gobernar y gobernar para unir. Es un círculo virtuoso. O nos unimos los que tenemos mismas ideas o no gobernaremos (...) el PP no es todo lo que está a la derecha del PSOE, ya lo será", ha advertido.

Las sonrisas y los abrazos entre los dos líderes populares han querido cerrar una semana de alta tensión entre el PP nacional y el autonómico. El PP vasco se reunía en una convención con la vista puesta en las elecciones autonómicas de 2020 y después de haber cosechado los peores resultados electorales de su historia y de quedarse por primera vez sin representación en el Congreso en las últimas generales de abril.

Alonso ha tratado de unir a los suyos para buscar su espacio político en el centro y para presentarse como "una alternativa útil al nacionalismo", alejado de las posiciones más duras marcadas por la dirección nacional de Casado. Alonso reivindica un mensaje de moderación y la defensa de la foralidad para tratar de seducir al votante del PNV. "Esto de la foralidad que a la gente le sorprende mucho es el punto de encuentro entre los vascos, nuestro cauce para la libertad y la lealtad. En manos del PNV sirve para exprimirnos el bolsillo, pero en manos del PP sirve para que nos sintamos vascos y españoles", ha dicho.

Casado ha querido firmar la paz dando su bendición a la nueva apuesta política del PP vasco, que pide voz propia frente a la línea dura de Madrid. Ha destacado que le parece bien que unos sean más o menos "centristas" y que no considera que la discrepancia sea una forma de "disidencia". "La unidad no es uniformidad", ha añadido para tratar de cerrar cualquier polémica. Pero no ha sido fácil, las palabras de Álvarez de Toledo cuestionando la foralidad o el concierto económico han retumbado todo el fin de semana.

El propio Alonso le ha lanzado varios mensajes en su discurso. A veces en tono de broma: "Mañana se juega la final de baloncesto entre España y Argentina. Y yo prefiero que gane España, aunque respeto mucho a los argentinos". Y otras de forma más dura: "No somos niños (...) nunca más ninguna discusión sobre esas cosas. No tenemos tiempo para tonterías".

Fragmento de la intervención de Alfonso Alonso.
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