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PP

El PP gobierna sobre 21,7 millones de españoles gracias al apoyo de Cs y Vox

Los populares manejarán más de 83.000 millones en presupuestos regionales

Casi tres meses después de las elecciones autonómicas y municipales, el viejo bipartidismo se ha repartido el poder territorial pactando con su competencia a derecha e izquierda. Solo La Rioja sigue pendiente de negociación. Los acuerdos con Ciudadanos y Vox han reforzado a Pablo Casado, que ha enterrado definitivamente lo que el nuevo PP llama “complejos”. Críticos con Rajoy ocupan hoy puestos de responsabilidad. El partido al que menos preocupa una repetición de elecciones, gobierna sobre 21,7 millones de españoles.

Pablo Casado, durante la presentación de Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida como candidatos en Madrid.
Pablo Casado, durante la presentación de Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida como candidatos en Madrid. EFE

“Comunidad de Madrid, Ceuta, Andalucía, Galicia, Castilla y León, Región de Murcia. Gobernamos ya para casi la mitad de los españoles”, proclamó el PP en su cuenta de Twitter esta semana. El PSOE preside en funciones el Ejecutivo, pero los populares han ganado la batalla territorial en términos de habitantes (gobiernan sobre 21,7 millones de españoles, incluida la mayoría absoluta de Galicia) con más de 83.000 millones de presupuesto (sumados todos los regionales). El partido que en abril perdió 3,5 millones de votos y 71 escaños vive ahora una placentera tregua sabiendo que todas las encuestas, además, mejoran sus resultados si la izquierda no se pone de acuerdo y se repiten las elecciones. Para el PP sería una repesca donde poder mejorar su presencia en el Congreso: apenas 66 diputados.

La dirección popular está convencida de que ese viento favorable tras los pactos, que le han permitido, además, recuperar la alcaldía de Madrid, les permitiría volver a “aglutinar” el voto si se repiten las generales. “El PP es el pegamento de todo el centro derecha”, asegura el vicesecretario de comunicación, Pablo Montesinos.

Los populares creen que Vox “ha tocado techo”, en palabras de Cayetana Álvarez de Toledo. “Tras la efervescencia inicial, se han dado cuenta de que esto no va a ser tan fácil. Su futuro pasa por un aterrizaje en la realidad, porque algunas de sus propuestas estaban fuera, y en la vuelta de muchos de sus votantes al PP”, opina la nueva portavoz en el Congreso, que da por amortizado al partido de Santiago Abascal.

Los populares también creen que Ciudadanos sopla a su favor y que el tono agresivo de Albert Rivera, en contraste con el nuevo estilo de Pablo Casado —que mide mucho sus intervenciones, en lenguaje y número— refuerza su imagen de líderes de la oposición.

Fuentes del partido admiten que todo se podía haber complicado mucho más para ellos: si Ciudadanos hubiese negociado a dos bandas (también con el PSOE) o si Vox no hubiese cedido finalmente en sus propuestas más radicales, como la de derogar las leyes LGTBI. Saben que habrá problemas, como ya los hubo tras el pacto andaluz, cuando Vox presentó una enmienda a la totalidad a los Presupuestos, pero creen que los solventarán, como en Andalucía y sobre todo, que “lo importante es gobernar”. Ostentar el poder y poder repartirlo, también sirve, apuntan las mismas fuentes, para acallar críticas internas.

Las acusaciones por el crédito del padre de Isabel Díaz Ayuso en Avalmadrid o los vínculos con empresarios del caso Púnica han sido el primer test de resistencia a la alianza PP-Cs y los populares han aprobado. “Creo que forma parte más de un intento de atacar o intentar desprestigiar a la señora Díaz Ayuso que de algo con contenido que pueda tener connotaciones de corrupción o de algún tipo de irregularidad”, declaró Ignacio Aguado, de Ciudadanos y nuevo vicepresidente madrileño, arropando a su nueva jefa.

El enigma Feijóo y el polvorín vasco

En 2020 serán las elecciones en Galicia y País Vasco. La comunidad gallega es la única mayoría absoluta del PP. Su presidente, Alberto Núñez Feijóo, se ha distanciado en los últimos meses de Pablo Casado, según apuntan fuentes del partido, y no ha confirmado que vuelva a presentarse. En las pasadas generales, el PSOE ganó en Galicia por primera vez desde la restauración de la democracia.

El otro foco de preocupaciones para Casado es el País Vasco, donde su líder, Alfonso Alonso, sorayista, ha anunciado una convención en septiembre para definir “un perfil propio”. Allí, el enemigo natural de los populares no es el PSOE, sino el PNV, ni Vox ni Ciudadanos están presentes, por lo que el discurso puede ser distinto, y la foralidad se defiende con más convicción que en el PP nacional.

La oposición intentará desgastar al bipartito con las permanentes sombras de corrupción sobre el PP de Madrid y las contradicciones del partido de Rivera, que presenta como “Gobierno del cambio” al madrileño cuando los populares gobiernan desde 1995, han visto cómo encarcelaban a un expresidente (Ignacio González) y un exvicepresidente (Francisco Granados) y hace unos días vivieron la petición de la fiscalía para imputar a otras dos expresidentas (Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes) por el caso Púnica.

El PP ha enterrado el mantra de que debe gobernar la lista más votada, que enarboló tras elecciones de 2015, precisamente cuando la operación inversa —pactos entre la izquierda— les arrebató los gobiernos de la Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha o la capital. El PP ha transformado su discurso y exhibe ahora su capacidad de negociación con otras formaciones, “a izquierda y derecha” [en alusión a Ciudadanos y Vox] frente al bloqueo del Gobierno central por las diferencias entre el PSOE y Unidas Podemos.

En la Comunidad de Madrid (20.072 millones de presupuesto) el PP ostenta siete consejerías y Ciudadanos, seis —Deporte y Transparencia ; Economía, Ciencia y Empleo; Universidades e Innovación; Asuntos Sociales y Familia; Transportes e Infraestructuras; y Cultura y Turismo—, además de la portavocía. En Castilla y León, el pacto con Ciudadanos ha permitido al popular Alfonso Fernández Mañueco hacerse con la presidencia de la comunidad, de 2,4 millones de habitantes y 10.859 millones de presupuesto, a cambio de ceder al partido de Rivera la vicepresidencia y cuatro consejerías (Sanidad; Transparencia, Empleo y Cultura y Turismo). En Murcia, con un presupuesto de 5.764 millones de euros y 1,48 millones de habitantes, Ciudadanos ocupa la vicepresidencia y portavocía del Gobierno, las consejerías de Familia y Políticas Sociales, Industria, Transparencia y Empleo, además de Turismo, esta compartida con el PP.

Aznar y Rajoy

La exitosa negociación de los pactos autonómicos y municipales ha reforzado a Pablo Casado después de su estrepitoso debut en las generales del pasado 28 de abril. Así, ha nombrado a Cayetana Álvarez de Toledo portavoz en el Congreso en contra de la opinión de barones del partido que consideran que les aleja del centro; se ha liberado de las últimas cuotas y no ha puesto pegas al regreso de críticos con la era Rajoy. El último es Gabriel Elorriaga, fichado como asesor parlamentario y que, en 2008, siendo entonces vicesecretario de comunicación del PP, publicó un artículo en El Mundo diciendo que su presidente no era “capaz” de ofrecer “un liderazgo sólido”. Fuentes de la dirección del PP sostienen que Casado “ha normalizado” la relación con sus expresidentes, que se tenían “un odio africano”. Pero los fieles a Aznar vuelven y los de Rajoy han sido apartados o han abandonado la política.

 

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