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El interminable pulso de los “socios preferentes”

Sánchez e Iglesias retoman la negociación tres meses después de las elecciones y a apenas unas horas de la votación

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, en una reunión con el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, el pasado junio.

Los “socios preferentes” negocian in extremis un acuerdo que permita investir a Pedro Sánchez como presidente el próximo jueves. Las posiciones apenas habían avanzado desde las elecciones, hace casi tres meses, pero la renuncia del líder de Podemos, Pablo Iglesias, a entrar en el Consejo de Ministros revoluciona unas negociaciones que se dieron por rotas hace apenas cinco días y en las que tanto Sánchez como Iglesias se han reprochado mutuamente el decir en público lo que se ocultaban en privado. Así ha sido el tormentoso diálogo entre el PSOE y Unidas Podemos.

6 de junio. El encargo del Rey. Sin haber iniciado aún los contactos oficiales para tratar de conseguir los apoyos necesarios para la investidura, el líder socialista acepta el encargo del Rey para formar Gobierno “cuanto antes”.

10 de junio. Ábalos amaga con nuevas elecciones. El PSOE insiste en gobernar en solitario y esgrime que la suma con Podemos no les basta para poder gobernar. La víspera de que Sánchez se reúna con Iglesias, el número tres de los socialistas, José Luis Ábalos, advierte: “Los populismos, extremismos y movimientos rupturistas encuentran en el caos su razón de ser. La alternativa a una investidura viable es la repetición de elecciones. Las urnas tienen memoria. Los españoles no perdonarán”. Horas antes, Iglesias había asegurado que no exigiría “ministerios de Estado” sino “carteras que tengan que ver con derechos sociales”.

11 de junio. ¿Qué es un Gobierno de cooperación? En su última reunión en La Moncloa, el 8 de mayo, Iglesias había dicho: “Nos hemos puesto de acuerdo en que vamos a ponernos de acuerdo”. Pero tardaron casi un mes en volver a reunirse y cuando lo hicieron, el 11 de junio, en el Congreso, llevaban 15 días sin hablar si quiera por teléfono. Ambos salieron de ese encuentro con un nuevo concepto, el “gobierno de cooperación”, que permitía a ambas partes decir que no habían cedido, pero el regate semántico duró apenas unas horas. Para el PSOE, se trataba de aceptar ministros independientes pactados con Podemos. Para Podemos, que entraran los ministros que decidiera su formación, “sin vetos”.

17 junio. Ministerios no, cargos intermedios sí. Sánchez ofrece un acuerdo programático para poner en marcha “avances sociales” y acepta cargos de Podemos en el Gobierno, pero no en ministerios, sino en puestos intermedios de la Administración. Iglesias insiste en que deben tener una tercera parte de los ministros que nombre el PSOE, de manera proporcional a su número de diputados (123 y 42).

28 junio. Iglesias mira a septiembre. “El acuerdo está más cerca de lo que parece, aunque haya que esperar dos meses y medio”, dice Pablo Iglesias.

2 de julio. Fecha del debate. La presidenta del Congreso, Meritxell Batet, fija la fecha para el debate de investidura. La primera votación —la que activa el plazo de 47 días a partir del cual se convocan nuevas elecciones si no hay acuerdo— será el 23 de julio, casi tres meses después de las elecciones. Irene Montero se queja de que Batet no la llamara para avisarla. Ella replica que envió un mensaje a todos los grupos minutos antes de anunciarlo.

4 de julio. “Tenemos grandes discrepancias con Cataluña”. En su primera entrevista desde las elecciones, Sánchez explica en Telecinco por qué no quiere que Podemos entre en el Consejo de Ministros: “Tenemos grandes discrepancias, por ejemplo, sobre cómo resolver la crisis catalana. Ellos defienden el derecho de autodeterminación”.

8 de julio. Podemos acepta apoyar por escrito la postura del Gobierno para Cataluña. El partido de Iglesias ofrece asumir la estrategia del PSOE en asuntos de Estado como la política exterior o la crisis territorial.

12 de julio. Iglesias, sobre la propuesta de Sánchez: “Es una idiotez”. En la recta final para el debate de investidura, Sánchez e Iglesias hablan el 11 de julio una hora, pero al día siguiente ambos se reprochan no haber contado al otro que iban a convocar una consulta a las bases (Podemos) y que estaban dispuestos a aceptar ministros de Podemos con un perfil técnico y siempre que no pertenezcan a la dirección del partido (el PSOE). Iglesias califica la oferta de “idiotez” —cinco días después pedirá perdón por esas palabras—.

15 de julio. Anuncio de ruptura. Sánchez da por rotas las negociaciones con Podemos por la “mascarada” de la consulta a las bases de la formación morada.

18 de julio. La consulta. El 70% de los casi 140.000 simpatizantes de Podemos que participan en la consulta respalda la estrategia de Iglesias de exigir la entrada en el Gobierno para facilitar la investidura. Sánchez admite en la Sexta que “el escollo” para el acuerdo es Iglesias.

19 de julio. Giro de guion. 24 horas después de que Sánchez le señalara como “escollo” y a cuatro días de la primera votación del debate de investidura, Iglesias renuncia a ser ministro. El PSOE exige negociar primero el programa y avisa de que no aceptará imposiciones.

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